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Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

sábado, 4 de junio de 2016

Van a cruzar el Rubicón. ¡Socialistas, rebelaos! (¡hombre ya!)

Ayer devoré el número de junio de la revista mensual 'Letras libres'. Nada más pasar la portada me topé con uno de los mejores artículos que he leído sobre populismo.
El autor es Jan-Werner Müller, profesor de teoría política e historia de las ideas de la Universidad de Princeton y, aunque no exclusivamente, analiza ejemplos americanos. En concreto el caso Trump.
El título es: "El populismo necesita enemigos; la democracia requiere oposición".
Fantástico hasta en la elección de los verbos.
Es tan perfectamente intercambiable con lo que estamos viendo en España y Europa en los últimos años, y en especial en los últimos meses, que me ha confirmado una trsite sospecha: el populismo es una estrategia eficaz.
Es una herramienta de acceso al poder tan desvergonzada y rápida que ha pillado con el pie cambiado a la política que conocíamos y ahora asiste inane, cual conejo al que deslumbran los faros, mirando al coche que está a punto de atropellarlo.

'El populismo representa un peligro para la democracia', dice Müller, porque ésta requiere pluralismo y el reconocimiento de que es preciso encontrar términos justos para convivir como ciudadanos libres e iguales, pero también diferentes.
Los populistas necesitan de un pueblo y un antipueblo. Un ellos y un nosotros irreconciliables. Los hay de izquierdas y de derechas, pero son lo mismo, tan solo eligen los términos del binomio que enfrentan. Son tan lo mismo, que ambos cargan a esas dos partes en las que dividen cualquier sociedad en la que arraigan, con las mismas virtudes 'morales'. Repito, son lo mismo porque no es una ideología, es una estrategia de acceso al poder en la cual el fin justifica los medios.

Binomio A (populismo de izquierdas): El pueblo es honesto, puro. La élite es corrupta, casta de la peor especie.

Binomio B (populismo de derechas): El pueblo es trabajador. Los extranjeros y los extranjeros  pobres, especialmente, están agazapados para robarnos y destruir cuanto hemos logrado.

Ideas simples y estúpidas y siempre en pareja.

Unas páginas después, Miriam M Bascuñán, profesora de ciencia política de la Universidad Autónoma de Madrid, trae a colación las palabras de la filósofa belga, Chantal Mouffe, ideóloga de Podemos: "el populismo de derechas solo se combate con populismo de izquierdas".
Fuego con fuego. Veneno con veneno.

La estrategia de Podemos fue un libro abierto a pocos meses de empezar su meteórico ascenso. Predecibles punto por punto, en gran parte porque solo había que querer escuchar a sus líderes en cualquiera de sus infinitas intervenciones y vídeos que ellos mismos se encargan de publicar.

Primero se ha de ganar la batalla del lenguaje. Diseñar dos categorías, solo dos ( ha de ser muy sencillo, caber en un tuit y en un titular de prensa) en las que agrupar a los potenciales votantes.
A los buenos, el pueblo, se les adula y disculpa sin límites, como al amor. A los malos, la casta, se les culpa de todos los males, ciertos o inventados, sean responsabilidad suya o no, eso no importa mucho en estos momentos, los matices debilitan.

Si la apropiación del lenguaje tiene éxito, se procede a la demonización del adversario. Hay demasiados adversarios en las democracias avanzadas y el populismo necesita 1 archienemigo. Así pues, ha de procederse a la asimilación, por las buenas o por las malas, de cualquiera que pueda hacer sombra.
Así entramos en la fase "hegemonía".
¿Cómo se logra? Pues 'confluyendo' y si no se dejan, 'sorpassando'.

Recordemos, el populismo es una herramienta que solo utiliza binomios. El archienemigo de Podemos es el PP, pero solo sobre el papel. Realmente nada interesa más a Podemos que un PP crecido y nada interesa más al PP que un Podemos aterrador.

¿Y qué pintan aquí los demás? Pues C´s (Ciudadanos) ha de ser empotrado en la extrema derecha. Hay que asimilarlo al peor PP, convertirlo en su marca blanca. Que desaparezca como entidad con personalidad propia.
El asunto con el PSOE es mucho más interesante y va más allá de crear un marco de relato (un "frame" como lo llaman los expertos). El PSOE ha de desaparecer como tal y diluirse en la "alegría". Para lograrlo Podemos primero se lleva de calle a sus votantes descontentos que son legión, mientras sigue su campaña de demonización y control del lenguaje (casta, ibex etc).
Una vez recogidos los frutos sencillos, esos que están en la parte baja del árbol, prepara el asalto a la copa. Ahí ha de cambiar de estrategia, porque ir insultando a la gente no funciona con los más convencidos. Eso de tomar las cosas por asalto, hablar de cal viva, llamar a un ex-terrorista y defensor de terroristas, hombre de paz y homenajearlo... no, no funciona. Hay personas que se asustan, incluso se enfadan (¡). Unirse con el único partido comunista tampoco ayuda a tranquilizar a los más timoratos. Es necesario activar la siguiente fase.

Fase3: el amor todo lo puede.
Sin despeinarse, pasamos de asaltadores a redentores. De destruir y hacer arder a perdonar y llevar por el buen camino. De fariseo a buen samaritano. Y para ello me pongo un corazón.
Como hay algunos que se ríen de la ñoñez, escriben una columna 'seria' en un periódico 'serio' y muestran sus buenas intenciones.
Ahora estamos en tiempo real. Pablo Iglesias ha escrito hoy una columna en El País, donde sencillamente se apropia del nombre y esencia del PSOE, sin permiso, sin vergüenza alguna, porque nada ataca a la lógica populista, un artículo donde se autodeclara 'nueva socialdemocracia', frente a la 'vieja socialdemocracia'. Recuerden: binomios, ideas simples.
Y con esa estupenda muestra de cariño les insulta y les trata de quitar lo más preciado. Pero con amor. Toneladas de amor.

He leído mucho sobre populismo. Creo que he aprendido y entendido cómo trabaja. Hay análisis magníficos. Pero todavía no he encontrado a nadie que me explique cómo se combate. Y no, la respuesta de Mouffe no me sirve. No quiero morir envenenada por curarme de un veneno, y sin embargo, no veo reacciones.
No veo ni escucho palabras como las de Gordon cuando defiende liderar la Unión Europea, frente a los que quieren abandonarla.
No veo en la socialdemocracia española, el orgullo de lo logrado, no veo recurrir a las grandes cabezas, a los inmensos talentos que tienen entre muchos de sus simpatizantes y votantes.



Y es necesario. Es necesaria una reacción rápida y desacomplejada.

Hace unos días, Jordi Pérez Colomé comentó, hablando sobre las elecciones americanas, que será interesante ver un debate entre Hillary y Trump, porque no era capaz de imaginar cómo se refuta a una persona a la que le da igual lo que le digas, impermeable a la crítica y a la lógica, capaz de decir una barbaridad en tu cara y quedarse tan fresco. Contra eso hay que prepararse, contra la suspensión voluntaria de la razón crítica.

Y todo, como siempre, empezó con el dominio del lenguaje.
No señor mío.
La socialdemocracia la representa el PSOE, usted es Populista de extrema izquierda. Nada que objetar, la democracia es grande y cabemos todos, pero ni se le ocurra tocarme el nombre.

PD: no creo que el nuevo binomio lanzado por Iglesias vaya a funcionar. La "nueva socialdemocracia" consume 21 caracteres.

7 comentarios:

  1. Soberbio artículo.

    Un saludo.

    @jairollarena

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  2. Fantástica disertación. Habla de grandes obras para el análisis del populismo, alguna recomendación?

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  3. Brillante. Una de los grandes desafíos de nuestras democracias es saber contrarrestar el discurso populista. No estoy seguro de que vayamos a ser capaces.

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  4. Para combatir el populismo primero hay que analizar las causas que lo han impulsado. No es simplemente una cuestión de eslóganes efectivos. Para resumir y parafraseando el titular del profesor Müller: El populismo necesita ciudadanos pobres y/o pesimistas con su futuro; la democracia requiere una fuerte clase media.

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    1. Antes de nada quisiera agradecerle su lectura y comentario, lector anónimo.
      No estoy del todo de acuerdo con su reflexión, trataré de explicarme.
      Analizar las causas es imprescindible para solucionar los problemas, pero considerar que para combatir el populismo hay que partir de las causas que generaron la crisis en la que esta técnica arraigó es dar al populismo una categoría de la que creo, carece.
      Ayer me hicieron un comentario que anidó en mi cabeza y se relacionó con muchas otras cosas anteriores. Experiencias adquiridas, sensaciones y reflexiones de lo que aprendí a lo largo de los casi dos años en los que me peleé con la administración y distintas instituciones por el asunto de los libros de texto. Ayer me comentaron que lo único que puede desactivar o, al menos debilitar, la herramienta del populismo son unas instituciones fuertes.
      Fortalecer nuestras instituciones democráticas, mejorarlas, hacerlas eficaces, accesibles y transparentes es el mejor sistema inmunológico posible que tiene la democracia frente al virus del populismo y a otros muchos males.
      Creo que ésa es la única vía, y no es un camino rápido ni sencillo, pero cada vez estoy más convencida de que es el único.
      Tiene todo el sentido por dos razones:
      a) el clima inicial, el "no nos representan" era un sentimiento real y justificado. La corrupción destapada, la lejanía de las instituciones, la lentitud o inexistencia de respuestas...Nuestras instituciones fallaron estrepitosamente y la ciudadanía no las encontró cuando más las necesitaba. Mi propia experiencia en el Congreso me dejó desolada.
      b) La degradación de la imagen del político profesional. La equiparación de todos. La denominación de "casta" en la que se incluía a toda la "clase" política. La asimilación del Parlamento a un lugar de privilegios. Quiero decir, allí donde arraigan y funcionan discursos populistas hay unas instituciones que han fallado primero y una crítica que les niega cualquier posibilidad de reforma solo vale la destrucción de lo existente, la tabla rasa y volver a empezar de cero.

      Y ojo con las instituciones europeas. Pueden estar sufriendo un proceso similar.

      Respecto a lo de la clase media, no sé qué decir. Últimamente se ha utilizado demasiado esa supuesta clase en la que, sin querer, casi todos nos sentimos incluidos para tantas cosas que no son ciertas...

      Gracias de nuevo.

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  5. Muchas gracias a todos por leer y comentar, disculpad la tardanza en respoder, si no os importa lo hago en este mismo comentario, a los que habéis hecho distintas preguntas.
    Textos sobre populismo hay muchísimos. Llevo tiempo siguiendo lo que han publicado en el blog de politikon, por ejemplo, aquí un enlace a la búsqueda por tema:
    https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=populismo%20politikon
    Interesante también Piedras de Papel
    http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Populismo-posibilidad-estructural_6_117648261.html
    Por supuesto Víctor Lapuente
    https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=populismo+Lapuente
    Y las siempre inteligentes reflexiones de Máriam M Bascuñán.
    Pero la verdad que el artículo de J-W Müller (tiene otros también publicados en letras Libres) me pareció tan nítido que fue el que me ayudó a colocar las piezas. A veces para entenderse a uno mismo no hay nada como mirar fuera.
    Gracias de nuevo a todos por vuestros amables comentarios.

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  6. Por cierto, el próximo mes de julio hay un interesante curso en la UIMP. Si pudiera organizarme, sería un placer poder asistir.
    http://www.uimp.es/agenda-link.html?id_actividad=6323&anyaca=2016-17

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