Sub-cabecera

Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

sábado, 9 de julio de 2016

Conversación.


He estado tres días en Santander, en el entorno privilegiado de la Magdalena, he dormido menos de 12 horas en total y comprobado que las sillas de madera no son una buena idea cuando pasas más de 8 horas diarias sentada en ellas.
He vuelto a verificar, como cada vez, la necesidad que tengo de ver y oler el mar. He jugado una larga partida de palas con un vestido cuasi de noche, mientras a nuestro alrededor paseaban cuerpos en biquini. Hemos cenado de quince en quince y comido mientras prestábamos cargadores de batería a completos desconocidos que nos duplicaban o dividían la edad.
He escuchado a economistas, juristas, politólogos, sociólogos, estudiantes, amas de casa, profesoras, políticos, periodistas, activistas.
He disfrutado como una enana, como creo que solo puedo disfrutar cuando he alcanzado la edad que tengo y vivido las experiencias vividas. Cuando la vergüenza a preguntar y rebatir es una cosa absurda. Cuando te diriges a los ponentes porque te interesa la persona que ha emitido esa opinión con la que, a lo mejor, discrepas radicalmente.
Acercarse a un ideólogo de Podemos y preguntarle el motivo de su enfado, tan intenso, tan sostenido en el tiempo. Obtener como respuesta la confirmación de la emoción y el pesimismo ante el futuro.
Saludar a un hombre que te ha enamorado con su conocimiento, sus argumentos mesurados y su genuino deseo de bien común y descubrir que ha oído hablar de ti y que está feliz por decidirte a saludarle.
Jóvenes llenos de ideas que quieren hacer el Camino de Santiago y llevan el saco de dormir en el equipaje. Discusiones apasionadas, enfados que duran minutos, secretos, anécdotas jugosas, vidas privadas, amores, pecados del pasado, utopías...
Nos perdemos por un buen relato, seguimos perdiéndonos en ellos. El ser humano es fascinante sí, pero cuando interactúa con sus semejantes roza la gloria.

Cerebros dignos de observación detenida, unos con la habilidad de transmitir solo aquello que han elaborado desde el silencio y la exigencia, otros, que tras cada idea comunican una experiencia vital, física. También aquéllos que mostraban proyectos en curso o futuros y en dicha clave debían, aunque no lo deseasen, ser interpretados.
Personas aún por madurar y personas maduras. Egos y filias. Carencias y virtuosismo.

He aprendido muchísimo sobre el populismo, he llenado un cuaderno con las anotaciones y fotografiado a una decena de ponentes, retocando con cariño sus imágenes porque me gusta que las personas se vean bellas cuando transmiten conocimiento.
Tal vez escriba un post con las ideas que más me han impactado, por su potencia creativa o por su utilidad, pero realmente lo único que ahora mismo me interesa constatar y reivindicar es el poder de la conversación.

¡Por Dios Bendito! no hay nada, absolutamente nada, más poderoso, estimulante y erótico que una buena conversación.

Y todo lo demás, se os dará por añadidura.

miércoles, 22 de junio de 2016

Memento Mori

Escribo este post "in extremis" porque mañana será el referéndum sobre la permanencia o salida del Reino Unido de la unión Europea y mentiría si dijera que el resultado no me causa ansiedad.
No voy a escribir sobre ello, voy a hacerlo sobre nuestras elecciones y lo hago ahora porque creo que si por desgracia el Reino Unido decidiera abandonarnos, el triste aroma del desánimo nos invadiría también a nosotros.

Tal vez, alguna vez, hubo un momento bueno para rendirse en alguna cosa. No es éste. Creo que nunca antes fueron tan necesarias las personas tenaces.

Trato de buscar mi hueco, entender el panorama que las anteriores elecciones nos dejaron y que las encuestas, legales y prohibidas, nos pintan cada día. Por más que busco, leo y escucho a expertos, sobre todo varones por cierto, suelen ofrecerme dos opciones:
1) Un PP mayoritario que se apoyaría en el partido de Ciudadanos (C´s) más o menos cerca, con más o menos posibilidades de gobernar.
2) Un Unidos Podemos (UP) creciente que se sumaría a un PSOE algo más débil que en las anteriores elecciones del 20D y que podrían lograr la aritmética necesaria.

También se tantean un par de posibles coaliciones en el caso de que los anteriores no sumaran:
3) La Gran Coalición, que viene a ser la suma de los dos partidos tradicionales PP+PSOE al que podría unirse, aunque no fuese necesario, C´s.
4) La Coalición alternativa, descartada ya por dos de sus intervinientes, que giraría en torno al partido socialista con la suma de Unidos Podemos y Ciudadanos (en el caso que PSOE+UP no llegaran a lograr los 176 escaños).

Todas ellas con la excepción de la primera, meten la presión en el PSOE y ninguna de ellas creo que aporte lo que, a priori, me parece que más necesitamos.
-Ojalá tengas aquello que necesitas, no lo que deseas-
¿Qué hará? ¿Pactará con el PP? ¿Lo hará con Unidos Podemos en posición minoritaria o con la voz cantante?
Escucho a muchas personas que me dan argumentos por los que desean que gobierne el PP. Son personas buenas, generosas. Ni malintencionadas, ni egoístas, ni carcas desfasados. Son personas que temen mucho una llegada al poder de Unidos Podemos por sus tintes autoritarios, sus políticas erráticas en temas fundamentales en las que, sobre todo su líder, dice hoy A y mañana B y admite que lo dice, porque es ante todo "pragmático". Son personas a las que no les gusta todo lo que ha hecho el PP, pero temen que la alternativa sea mucho peor.

Escucho a muchas personas que me explican por qué van a votar a Unidos Podemos. Son personas buenas, generosas. Ni malintencionadas, ni estúpidas, ni abducidas por un caudillo mesiánico. Son personas que temen que otro gobierno del PP enquiste para siempre la corrupción en nuestro sistema y se olvide de los vulnerables. Personas que creen que, con ellos al mando, los servicios públicos corren peligro cierto. No les gustan los aromas populistas y las frases grandilocuentes sobre la Patria que salen de la boca de los líderes, pero creen que todo eso se moderará cuando lleguen al poder y la realidad les marque la agenda.

Y por último, hay un tercer grupo especialmente curioso, el que desea que gobierne UP aunque no le gusta.
Piensan que así nos vacunaremos, escarmentando en carne propia. Están convencidos de que sufriéndoles en el poder cuando aún son inexpertos evitaremos que dejarles como dueños y señores de la oposición les convierta en poco tiempo en gobernantes en solitario.

Todas esas personas tienen en común la bondad y la preocupación por su país y por sus ciudadanos. Todas tienen en común, también, el miedo.

Esa estrategia ha sido fomentada intencionadamente por ambos partidos y, por economía, en las encuestas, ofreciendo las opciones PP+C´s vs PSOE+UP por defecto una y otra vez.

Y ¿qué hará el PSOE? ¿nos "entregará a los populistas? / ¿pactará con la derecha?
Con C´s ni agua, son peores que el PP, son la muleta. /  C´s acabará facilitando un gobierno de extrema izquierda porque roba votos del PP.

Esas son las ideas simples que echan el balón al campo de otros y que impiden que pensemos o nos atrevamos a cualquier otra cosa a pesar de que la experiencia cercana nos ha dicho que las cosas no han sido así.

Si cuando el PSOE fue más fuerte eligió un camino, ¿por qué ahora que todos le suponen más débil, debería cambiar?
Si cuando C´s pudo no lo hizo ¿por qué ahora deberíamos suponer que lo hará?

¿Qué hará el PSOE? ¿Qué hará C´s? Me pregunto yo también.
Les escucho y les veo decir que no a todo y a nada de forma contundente. No puede ser de otra forma y además daría igual, sería ingenuo tomarse literalmente sus afirmaciones en campaña, no somos nuevos, los resultados no van a cambiar drásticamente. Se acabó el bipartidsmo.
Asumámoslo de una vez y dejemos de seguir intentando jugar al ajedrez en un tablero de parchís.

Si yo fuera ambos (nótese la imposibilidad y lo absurdo de la expresión pero no encuentro otra mejor) jugaría a mi juego. Dejaría de responder las preguntas que otros me hacen y haría las mías.
Si las cosas son tal y como parece que van a ser, una reedición del pacto convertiría a PSOE-Cs en la opción que más apoyos podría reunir.
No solo eso, es la opción preferida de forma mayoritaria por los votantes de ambos partidos y lo que es más importante, es la única opción que puede evitar la creación de "cordones sanitarios".

Lo plantearía ya. Anunciaría que mi intención es hacer lo que dije que creía que era lo mejor para mi país hace 6 meses. Un acuerdo marco que tienda la mano a izquierda y derecha para mejorarlo, abierto a incorporar ideas y personas de ambas orillas.

Un acuerdo que no trate de apestados a 7 millones de votantes por un lado, ni a 6 y mucho por el otro.
Actitud e iniciativa del que tiene objetivos propios y sabe que no estamos en tiempos en los que sea posible imponerse al otro sin que la concordia entre ciudadanos corra serio peligro.

Un acuerdo que envíe las preguntas a los demás y deje de agotarse esquivando un marco que otros quieren imponer, que obligue al PP a reestructurarse y librarse, por fin, de la lacra de la corrupción. Un pacto que fuerce a Unidos Podemos a dejar de jugar a la hegemonía en un país que ha demostrado sobradamente que no lo es, ni lo desea.

Hay quien dice que es muy arriesgado decirlo antes sin saber los resultados. No lo sé. Yo creo que un gesto de claridad y determinación sería muy de agradecer y disuadiría de seguir practicando este juego desesperante de culpar y amenazar al otro en el que nos movemos tantos indecisos.

Nos hacen falta muchas cosas urgentes: cosas tangibles, concretas. Pero hay una de la que no es sexy hablar y que sin embargo resulta ser el primer paso de cualquier camino que se quiera recorrer. Necesitamos fortalecer, mejorar y querer a nuestras instituciones, poder respetarlas y confiar en ellas. Negar el problema o creer que la única solución es su destrucción, son las dos actitudes que nos han llevado a donde estamos aquí y en Europa. Las soluciones que ofenden y excluyen a tantos ciudadanos, a un lado y otro, difícilmente podrán llevar a cabo tan delicada tarea.

No es un papel para lucirse. Es un trabajo pesado y expuesto a las críticas más aceradas de aquellos que no deseen contribuir, sin embargo no hay trabajo más necesario.
No habrá laureles para el héroe que se atreva a acometerlo pero consolémonos recordando lo que los romanos les decían a los suyos cuando les homenajeaban.

No es tiempo de caudillos ni salvadores. Es tiempo de muchas personas tenaces empeñadas en obligar al resto a dialogar.

sábado, 11 de junio de 2016

El candidato que no gustaba a las mujeres. Una hipótesis descabellada.

Antes de empezar a leer este post, por favor ruego me disculpen todos aquellos politólogos y analistas de datos que entre mis lectores pudiera haber. No es un análisis serio ni lo pretende. Es un mero ejercicio intelectual, un puro divertimento, elaborado ante la sorpresa que me produjo ver confirmada una intuición.

Ayer se publicó el CIS Preelectoral de las elecciones generales 2016 y cayó como una carga de profundidad en las filas socialistas que vieron cómo la coalición Unidos Podemos (UP) parece que les adelanta tanto en votos como escaños.
A nadie se le escapa que la situación es endiablada para el PSOE. Siendo 3º y lo que es peor, tan cerca de sumar mayoría con UP, tendría muy difícil rechazar un ofrecimiento, que ya le han hecho, pero al mismo tiempo estaría en muy malas condiciones para exigir demasiado sin correr el riesgo de que le acusaran de dinamitar un gobierno de "cambio".

El CIS tiene un aspecto que me resulta muy atractivo; pregunta y desglosa si la respuesta la da un hombre o una mujer y de qué edad.
Tenemos 3 estudios electorales cercanos que presentan este desglose:


Hay una percepción que siempre he deseado comprobar y aunque 3 encuestas no me parece suficiente muestra para llegar a conclusiones sólidas, sí me servirían en caso de que los datos me dieran un rotundo no. Quiero decir con esto que, vistos y analizados los datos, creo que puedo construir una teoría plausible.

Mi teoría es la siguiente: el PSOE tiene un posible nicho de voto y además un arma con la que contraatacar a su adversario más peligroso que, a día de hoy, no es el PP sino la coalición UP ya que de seguir la tendencia, acabaría por engullirlo y condenarlo a la cuasi irrelevancia. Es lo que habitualmente llaman la "pasokización" del PSOE (en referencia a los sucedido con el PASOK y su rival, Syriza, en Grecia).
Ese posible nicho y ese arma son la misma cosa: el voto femenino.

Es un arma porque creo que a las mujeres no parece entusiasmarnos Pablo Iglesias y en menor medida, pero también, creo que nos sucede algo parecido con Podemos.

Alguien con la preparación adecuada podría analizar a qué obedece este efecto pero mi intuición me decía que era así y los datos no solo no me lo desmienten sino que son consistentes, tanto a favor de los demás como en contra de él.
Veamos la siguiente tabla que recoge la misma pregunta realizada en tres ocasiones. Se pide al encuestado que diga si conoce y, en caso afirmativo, valore de 0 a 10 la actuación de un determinado político. No siempre se pregunta por los mismos, pero siempre se pregunta, al menos, sobre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Alberto Garzón, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Bien, no me interesa tanto la valoración que otorgan sino la diferente forma en que hombres y mujeres valoramos. No sé por qué, ni siquiera sé si es cierto o hay literatura que lo demuestre o desmienta, pero creo que las mujeres tendemos a ser 'menos duras' a la hora de puntuar. En el argot de twitter: somos menos 'haters'.
Si esta impresión es cierta, nuestras valoraciones deberían ser superiores a las otorgadas por los hombres de una manera más o menos sistemática. Cuando terminé la tabla que adjunto, el resultado me sorprendió más allá de mis expectativas.


En verde están señalados aquellos casos en los que se cumpliría la regla no escrita anterior, es decir, casos en los que las mujeres valoramos más "amablemente". En rojo, los que contradicen la norma y las mujeres somos más duras que los varones.
En la preelectoral de 2015, la "regla" se cumple en 13 casos de 17.
En la postelectoral de 2015 se cumple en 11 casos de 17.
En la preelectoral de 2016, el resultado es rotundo, se cumple en 15 de 16 ocasiones.

En la siguiente tabla he reducido los datos aplicando un filtro por "conocimiento" del líder cuya actuación se valora. Lo cierto es que muchos de ellos eran desconocidos para la abrumadora mayoría de los encuestados, así pues, he colocado un baremo arbitrario (soy una completa aficionada) que selecciona aquellos casos cuyo conocimiento supera el 50. Tras este paso las cosas quedan así:


En la preelectoral de 2015 hay 2 casos contradictorios con la regla de 6: J.A. Durán i Lleida y Pablo Iglesias. El valor negativo en el caso de Pablo Iglesias es además el mayor de toda la serie.
En la Postelectoral de 2015 solo hay 1 caso de 12 en el que se rompe la regla. Es, de nuevo, Pablo Iglesias, y sorprende que en esta ocasión, Durán i Lleida ha vuelto a la regla general y es valorado mejor por mujeres que por hombres.(*)
Por último, en la Preelectoral de 2016, otra vez Pablo Iglesias rompe la regla en solitario.

Es el único de los 5 líderes a nivel nacional que es peor valorado por mujeres que por hombres.


Nota: añado el siguiente gráfico explicativo, a petición de varios lectores. (13/06/2016)

Puede ser una curiosidad estadística, pero desde luego es plausible pensar que a las mujeres no nos gusta Pablo Iglesias.
¿Será cuestión de ideología? ¿Será que somos, en los grandes números, más conservadoras que los hombres? Puede ser. Puede ser también que seamos más aversas al riesgo y/o reacias a los cambios. Pero ¿por qué Alberto Garzón, cuyo partido se percibe también muy a la izquierda, no recibe el mismo tratamiento que Pablo Iglesias? ¿Por qué, con él, sí se cumple la regla de mejor valoración por parte de mujeres que de hombres?

Es más, veamos cómo valoramos de distinto a los partidos políticos los hombres y las mujeres.


En estas dos gráficas he seleccionado los valores extremos de las preguntas 19 en la Preelectoral de 2015 y la 13 de 2016. Y se ven al menos tres cosas que me han llamado la atención:
1) Ciudadanos, un partido cuyo voto es mayoritariamente masculino, ha cambiado y parece estar equilibrándose levemente. En 2015 había más mujeres que hombres que declaraban que "con toda seguridad no lo votarían nunca" (otorgaban un 0). En 2016 son menos ellas que ellos los que así declaran. En el otro extremo, en los que "con toda seguridad lo votarían siempre" las cosas siguen igual (más hombres que mujeres) pero se han reducido las distancias.
2) Podemos, recoge la mayor disparidad de voto. En 2015 las mujeres dicen de forma muy superior respecto a los varones que "con toda seguridad no lo votarían nunca (puntuación 0 con la mayor diferencia de toda la tabla) y también son menos las que puntúan con un 10. En 2016 aunque hay una ligera moderación sigue la misma tónica.
3) Izquierda Unida me interesaba por dos cosas, primero porque a Alberto Garzón no parecía afectarle el efecto "rechazo femenino" y segundo porque la encuesta de 2016 se realizó entre el 4 y el 22 de mayo, es decir, ya se había anunciado que IU concurriría con Podemos a las urnas. En 2015 las mujeres no castigábamos especialmente a este partido, puntuábamos de modo muy parecido a los varones, éramos unas décimas menos amables que ellos pero estaba la cosa muy igualada (0.20 en el "nunca jamás" y empate total en el "seguro que siempre"). En 2016 se ha producido un cambio. El "nunca jamás" de las mujeres sobre los hombres ha crecido hasta 2.10, y el "seguro que siempre" se ha reducido en 0.60. Es decir, parece que la perspectiva de la unión ha podido influir negativamente en la percepción femenina.

Hasta aquí el arma. Pero ¿y el nicho?

Según la Preelectoral 2016, hay más mujeres que hombres que responden con claridad a la pregunta de si tienen intención de ir a votar, y además el número de mujeres que se declaran indecisas es mayor que el de los hombres. Tenemos claro que vamos a votar, pero tenemos que pensar aún a quién.

Todo este extenso post es un ejercicio de pura fantasía. Es seguro que habrá errores metodológicos elementales pero si yo fuera el PSOE orientaría mi campaña a ellas. A esas indecisas. Es más, trataría de dejar claro que la posible alianza con Unidos Podemos no será o será en condiciones de máxima exigencia porque creo que la ambigüedad en este asunto no va a ayudarle a recuperar los votos que se le fueron a la izquierda y sin embargo sí puede hacerle perder la oportunidad de ganarse a muchas mujeres que "con toda seguridad nunca votarían" a Podemos.
¿Cómo de grande es ese nicho? Lo ignoro. Como tampoco sé si servirá para compensar parte del descalabro que el CIS les barrunta, pero yo desde luego, no dejaría de intentarlo, porque el PSOE es el único partido de los 4 en cuyo electorado predominan claramente las mujeres. Algo habrá hecho para merecerlo.

Como ya he dicho, todo cuanto he escrito no es más que una teoría, eso sí, una teoría a la que unos pocos números parecen no contradecir.


(*) Tras repasar los valores he detectado que en el caso de Durán i LLeida así como en otros diputados de Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana, País Vasco y Canarias, el CIS de la Postelectoral 2015 especifica que esa pregunta solo se realiza en las CCAA de donde procede el político. Es por ello que los porcentajes de "no lo conoce" varían tan drásticamente y me hace pensar que el criterio de colocar un filtro en función de dicho valor no ha sido mala idea.

PD: Gracias Demóstenes, por tu aportación, ayudando a que mis aburridos cuadros resultasen un poco más amables e inteligibles.

ADDENDA
Para elaborar este post he consultado a varias personas. Una de ellas ha sido Iria Reguera (@iriareguera) que es psicóloga social especializada en intervención comunitaria y una persona maravillosa. Le pregunté si consideraba que mi impresión sobre las diferencias de valoración entre hombres y mujeres tenía algún tipo de soporte o era un mero prejuicio. Parece que algo hay y ha tenido la amabilidad de enviarme el siguiente texto explicándolo:

Lo que es, en principio, solo una intuición, cambia de perspectiva cuando acudes a los datos. Y es que se dan varios aspectos relevantes:
Según reflejan estudios como el de Brescoll (2011) las mujeres creen que, si expresan en mayor medida y de manera más firme sus opiniones, serán peor valoradas. Pero es que, según este mismo estudio, tienen motivos para creerlo ya que las mujeres que así lo hacen y expresan más sus opiniones, por ejemplo en reuniones, reciben un mayor número de reacciones violentas tanto de hombres como de otras mujeres.
Por otro lado, las opiniones de las mujeres que expresan enfado durante una deliberación grupal, acaban por resultar menos influyentes para los demás. Es decir, en el caso de las mujeres, mostrar enfado disminuye su influencia social. Sin embargo, esto es justo al revés en el caso de los hombres. (Salermo y Peter-Hagene, 2015). Aún más, los hombres ganan respeto cuando se muestran enfadados, mientras que las mujeres lo pierden. (Brescoll y Ulhmann, 2008).
Pero no es todo: varios estudios reflejan como las mujeres tienen menos confianza en sus opiniones y aptitudes de la que tienen los hombres. Sarson y Xu (2015), por ejemplo, encuentran que las mujeres expresan menos confianza en sus respuestas, especialmente, cuando se les pregunta por temas que no creen dominar. Además, según esta investigación, parecen tener opiniones menos extremas que los hombres.

Todos estos aspectos pueden influir en que las mujeres tiendan a emitir opiniones menos extremas o a hacer valoraciones menos duras que los hombres.  

sábado, 4 de junio de 2016

Van a cruzar el Rubicón. ¡Socialistas, rebelaos! (¡hombre ya!)

Ayer devoré el número de junio de la revista mensual 'Letras libres'. Nada más pasar la portada me topé con uno de los mejores artículos que he leído sobre populismo.
El autor es Jan-Werner Müller, profesor de teoría política e historia de las ideas de la Universidad de Princeton y, aunque no exclusivamente, analiza ejemplos americanos. En concreto el caso Trump.
El título es: "El populismo necesita enemigos; la democracia requiere oposición".
Fantástico hasta en la elección de los verbos.
Es tan perfectamente intercambiable con lo que estamos viendo en España y Europa en los últimos años, y en especial en los últimos meses, que me ha confirmado una trsite sospecha: el populismo es una estrategia eficaz.
Es una herramienta de acceso al poder tan desvergonzada y rápida que ha pillado con el pie cambiado a la política que conocíamos y ahora asiste inane, cual conejo al que deslumbran los faros, mirando al coche que está a punto de atropellarlo.

'El populismo representa un peligro para la democracia', dice Müller, porque ésta requiere pluralismo y el reconocimiento de que es preciso encontrar términos justos para convivir como ciudadanos libres e iguales, pero también diferentes.
Los populistas necesitan de un pueblo y un antipueblo. Un ellos y un nosotros irreconciliables. Los hay de izquierdas y de derechas, pero son lo mismo, tan solo eligen los términos del binomio que enfrentan. Son tan lo mismo, que ambos cargan a esas dos partes en las que dividen cualquier sociedad en la que arraigan, con las mismas virtudes 'morales'. Repito, son lo mismo porque no es una ideología, es una estrategia de acceso al poder en la cual el fin justifica los medios.

Binomio A (populismo de izquierdas): El pueblo es honesto, puro. La élite es corrupta, casta de la peor especie.

Binomio B (populismo de derechas): El pueblo es trabajador. Los extranjeros y los extranjeros  pobres, especialmente, están agazapados para robarnos y destruir cuanto hemos logrado.

Ideas simples y estúpidas y siempre en pareja.

Unas páginas después, Miriam M Bascuñán, profesora de ciencia política de la Universidad Autónoma de Madrid, trae a colación las palabras de la filósofa belga, Chantal Mouffe, ideóloga de Podemos: "el populismo de derechas solo se combate con populismo de izquierdas".
Fuego con fuego. Veneno con veneno.

La estrategia de Podemos fue un libro abierto a pocos meses de empezar su meteórico ascenso. Predecibles punto por punto, en gran parte porque solo había que querer escuchar a sus líderes en cualquiera de sus infinitas intervenciones y vídeos que ellos mismos se encargan de publicar.

Primero se ha de ganar la batalla del lenguaje. Diseñar dos categorías, solo dos ( ha de ser muy sencillo, caber en un tuit y en un titular de prensa) en las que agrupar a los potenciales votantes.
A los buenos, el pueblo, se les adula y disculpa sin límites, como al amor. A los malos, la casta, se les culpa de todos los males, ciertos o inventados, sean responsabilidad suya o no, eso no importa mucho en estos momentos, los matices debilitan.

Si la apropiación del lenguaje tiene éxito, se procede a la demonización del adversario. Hay demasiados adversarios en las democracias avanzadas y el populismo necesita 1 archienemigo. Así pues, ha de procederse a la asimilación, por las buenas o por las malas, de cualquiera que pueda hacer sombra.
Así entramos en la fase "hegemonía".
¿Cómo se logra? Pues 'confluyendo' y si no se dejan, 'sorpassando'.

Recordemos, el populismo es una herramienta que solo utiliza binomios. El archienemigo de Podemos es el PP, pero solo sobre el papel. Realmente nada interesa más a Podemos que un PP crecido y nada interesa más al PP que un Podemos aterrador.

¿Y qué pintan aquí los demás? Pues C´s (Ciudadanos) ha de ser empotrado en la extrema derecha. Hay que asimilarlo al peor PP, convertirlo en su marca blanca. Que desaparezca como entidad con personalidad propia.
El asunto con el PSOE es mucho más interesante y va más allá de crear un marco de relato (un "frame" como lo llaman los expertos). El PSOE ha de desaparecer como tal y diluirse en la "alegría". Para lograrlo Podemos primero se lleva de calle a sus votantes descontentos que son legión, mientras sigue su campaña de demonización y control del lenguaje (casta, ibex etc).
Una vez recogidos los frutos sencillos, esos que están en la parte baja del árbol, prepara el asalto a la copa. Ahí ha de cambiar de estrategia, porque ir insultando a la gente no funciona con los más convencidos. Eso de tomar las cosas por asalto, hablar de cal viva, llamar a un ex-terrorista y defensor de terroristas, hombre de paz y homenajearlo... no, no funciona. Hay personas que se asustan, incluso se enfadan (¡). Unirse con el único partido comunista tampoco ayuda a tranquilizar a los más timoratos. Es necesario activar la siguiente fase.

Fase3: el amor todo lo puede.
Sin despeinarse, pasamos de asaltadores a redentores. De destruir y hacer arder a perdonar y llevar por el buen camino. De fariseo a buen samaritano. Y para ello me pongo un corazón.
Como hay algunos que se ríen de la ñoñez, escriben una columna 'seria' en un periódico 'serio' y muestran sus buenas intenciones.
Ahora estamos en tiempo real. Pablo Iglesias ha escrito hoy una columna en El País, donde sencillamente se apropia del nombre y esencia del PSOE, sin permiso, sin vergüenza alguna, porque nada ataca a la lógica populista, un artículo donde se autodeclara 'nueva socialdemocracia', frente a la 'vieja socialdemocracia'. Recuerden: binomios, ideas simples.
Y con esa estupenda muestra de cariño les insulta y les trata de quitar lo más preciado. Pero con amor. Toneladas de amor.

He leído mucho sobre populismo. Creo que he aprendido y entendido cómo trabaja. Hay análisis magníficos. Pero todavía no he encontrado a nadie que me explique cómo se combate. Y no, la respuesta de Mouffe no me sirve. No quiero morir envenenada por curarme de un veneno, y sin embargo, no veo reacciones.
No veo ni escucho palabras como las de Gordon cuando defiende liderar la Unión Europea, frente a los que quieren abandonarla.
No veo en la socialdemocracia española, el orgullo de lo logrado, no veo recurrir a las grandes cabezas, a los inmensos talentos que tienen entre muchos de sus simpatizantes y votantes.



Y es necesario. Es necesaria una reacción rápida y desacomplejada.

Hace unos días, Jordi Pérez Colomé comentó, hablando sobre las elecciones americanas, que será interesante ver un debate entre Hillary y Trump, porque no era capaz de imaginar cómo se refuta a una persona a la que le da igual lo que le digas, impermeable a la crítica y a la lógica, capaz de decir una barbaridad en tu cara y quedarse tan fresco. Contra eso hay que prepararse, contra la suspensión voluntaria de la razón crítica.

Y todo, como siempre, empezó con el dominio del lenguaje.
No señor mío.
La socialdemocracia la representa el PSOE, usted es Populista de extrema izquierda. Nada que objetar, la democracia es grande y cabemos todos, pero ni se le ocurra tocarme el nombre.

PD: no creo que el nuevo binomio lanzado por Iglesias vaya a funcionar. La "nueva socialdemocracia" consume 21 caracteres.

viernes, 13 de mayo de 2016

Una lista conjunta para unirlos a todos (en el Senado)

Autor invitado: @Demostenes_av



El pasado día 11 de mayo, tras la oferta de Podemos a PSOE para compartir listas para el Senado en las próximas elecciones del 26 de Junio con el objetivo declarado de acabar con el bloqueo del PP en aquel órgano legislativo, diversas cuentas del ámbito de Podemos, entre ellas la de Íñigo Errejón, se hicieron eco del siguiente mapa que mostraría el efecto de dicha alianza:




Sin embargo, este mapa resulta engañoso. Visualmente parece indicar que una hipotética lista conjunta entre PSOE, Podemos e IU prácticamente se llevaría todo el Senado. Sin embargo, como veremos, no sería así. Además, en cada provincia, grupo de islas  y ciudad autónoma se elige entre uno y cuatro senadores, hasta un total de 208. A éstos hay que añadir los senadores que son elegidos directamente por las Comunidades Autónomas, hasta completar 266. Viendo el mapa no resulta fácil estimar el número de escaños conseguido en total, ya que falta mucha información. Si el objetivo es conseguir mayorías para impulsar proyectos (o impedir que sean bloqueados por otros), la cifra de número de senadores conseguidos por cada partido resulta mucho más útil que su distribución geográfica. En general, un mapa no es una buena forma de presentar información si no hay una proporcionalidad directa con el número de provincias o su extensión, aunque estéticamente resulte más atractiva.

Además, el criterio representado resulta ambiguo, aunque no lo parezca a simple vista. En este contexto, ¿qué significa “ganar en una circunscripción”?

El modelo usado por Podemos


Se podría pensar que implica obtener más senadores que los demás, pero estudiando los datos de los votos obtenidos el pasado 20 de Diciembre, se aprecia que el mapa se corresponde con una interpretación ligeramente distinta: el mayor número de votos a un solo candidato, asumiendo que este candidato conseguiría la suma de votos de los candidatos más votados de PSOE, Podemos e IU. 

Este supuesto es bastante optimista, como veremos más tarde. Aun así,  con los datos del 20D en la mano, a pesar de que la lista conjunta conseguiría el candidato más votado en Segovia, Murcia y Zamora, el PP seguiría obteniendo en estas provincias los otros tres escaños, mientras que en Almería, Burgos y Palencia quedarían empatados a dos senadores cada uno. A esto se suman las circunscripciones marcadas correctamente en el mapa de Ávila, Lugo, Orense, Salamanca, Ceuta y Melilla, donde gana claramente PP pese a la suma, y Gerona, Lérida, El Hierro y La Gomera, ganadas por otras fuerzas.

De acuerdo con lo anterior, con el mismo cálculo de suma de votos pero siguiendo el criterio de mayor número de senadores para adjudicar provincias a una lista u otra, el mapa quedaría como sigue:

Con las zonas a rayas negras y azules marcando las provincias donde PP y una hipotética lista combinada entre PSOE, Podemos e IU empatarían a dos senadores electos.

Si añadimos que casi todas las provincias eligen cuatro senadores y cada partido puede presentar sólo tres candidatos, el cuarto puesto acabaría casi invariablemente en manos del PP.  Por ello, incluso en este escenario optimista, el PP sumaría 65, que añadidos a los 11 designados por las Comunidades Autónomas serían 76 en total.

Un modelo alternativo


Decíamos anteriormente que el supuesto con el que al parecer se había hecho los cálculos era bastante optimista. En efecto, aunque se tiende a votar en bloque a los candidatos de un partido, al ser una votación por listas abiertas no todos los candidatos obtienen los mismos votos, y puede son ser evidente coordinar a los votantes de varios partidos para que apoyen mayoritariamente al mismo. Además, se supone que todos los votantes de un partido están de acuerdo con la fusión de las listas y votan a todos los miembros en lugar de, por ejemplo, votar a los candidatos procedentes de su partido y no a los procedentes de otros.

Una aproximación más compleja, pero quizá más realista, sería considerar una lista conjunta entre PSOE y Podemos tal que:
  • En cada provincia hay dos candidatos (A y B) del primer partido y uno del segundo (C).
  • Los votantes de PSOE votarían a A y B de forma preferente, dándoles los votos de los dos candidatos más votados de su partido el 20D.
  • Por otra parte, votarían a C con los votos del candidato menos votado, reducidos por el factor de votantes del PSOE que en la encuesta postelectoral del CIS respondieron con 0 (nunca) a la pregunta de “¿Con qué probabilidad de 0 a 10 votaría a (Podemos)?” (33.7%).
  • De forma similar, los votantes de Podemos e IU le darían la suma de sus candidatos más votados (sin factor de rechazo) a C, mientras que la suma de votos de sus segundos y terceros candidatos, con su correspondiente factor de rechazo (21.3%), irían respectivamente a A y B.

Como puede apreciarse, este modelo incluye varias decisiones subjetivas, y que podrían haberse reemplazado por otras. La elección no resulta crucial, siempre que sea razonable. La intención de este ejercicio no es lograr una predicción precisa del resultado de las elecciones, sino analizar cómo afectaría al resultado de éstas la variación de algunos de los supuestos para intentar estimar el grado de incertidumbre.

Bajo el modelo descrito, la distribución de escaños en el Senado cambiaría radicalmente con respecto al escenario optimista. El efecto de los rechazos al otro partido de la coalición, incluso unos tan conservadores como los indicados, hace que la suma de votos desde Podemos no consiga que el candidato de PSOE supere al de PP y que en ocasiones se sustituya a un candidato muy votado de PSOE por otro poco votado de Podemos (o viceversa), lo que hace que ese escaño acabe yendo a parar a PP en provincias en las que está a poca distancia. De este modo, y de forma algo contraintuitiva, al tener en cuenta una mínima abstención los resultados serían aún mejores para el PP que para el 20D sin la coalición


A estos escaños electos habría que sumar los asignados desde las Comunidades Autónomas, por lo que en cualquiera de estos casos habría que sumar 11 senadores más al PP.

Evidentemente esto se podría evitar en parte con una selección más cuidada de los candidatos en lugar del modelo 2+1, dejando tres candidatos del PSOE en las provincias donde este partido es más fuerte y dos o tres de Podemos/IU en las provincias en las que lo es éste. Pero al menos evidencia que si no se trata con cuidado, la incertidumbre en el resultado es grande, 

Implicaciones sobre reformas constitucionales


Una posible reforma constitucional puede seguir dos vías, la “normal” del artículo 167 de la Constitución, que requiere una mayoría de 3/5 de ambas cámaras, y la “agravada” del artículo 168 para cambios más sustanciales, que requiere 2/3 de ambas cámaras, además de otros requisitos. Teniendo en cuenta que el Senado consta de 266 miembros, esto implica que en principio una fuerza política que controlase 89 senadores podría bloquear reformas constitucionales agravadas por si mismo, y si controlase 107 podría bloquear incluso las reformas “menores”, como fue la del artículo 135.

En el caso más optimista usado por Podemos, el PP no llegaría a ninguno de estos límites. Sin embargo, como hemos visto le dejaría bastante cerca, bastante más de lo que la imagen visual representada en el mapa podría dar a entender. Además, a no ser que el PP perdiera más de 6 diputados en las próximas elecciones, mantendría la posibilidad de bloquear reformas constitucionales agravadas en el Congreso, por lo que este factor en el Senado resulta irrelevante en términos prácticos. Seguiría sin poder bloquear por sí mismo reformas por el artículo 167, pero como también se ha visto una lista conjunta no les garantizaría ese objetivo.

Conclusiones


Como ya se ha mencionado, el objetivo no es hacer una predicción precisa, sino más bien demostrar la imposibilidad de hacer tal estimación con una cierta confianza. El sistema de elección de los senadores es mayoritario, por lo que pequeñas variaciones en el voto pueden dar lugar a grandes cambios en el resultado. En este modelo hemos jugado sólo con las combinaciones de voto y una cierta abstención hacia el segundo partido de una coalición, sin considerar cambios en porcentaje de votos, nivel de abstención, otras coaliciones o si el anuncio de una lista combinada entre PSOE, Podemos e IU movilizaría a los votantes de PP, o incluso a los de Cs, que en condiciones normales no aspiran a conseguir escaños. Dar una predicción sin dar además una indicación del grado de incertidumbre de la misma, en especial cuando parece que ésta puede ser elevada, resulta como poco arriesgado.



viernes, 8 de abril de 2016

El olor del pescado.


Para escribir esto me he asomado a pozos de podredumbre. He enfangado el navegador   con búsquedas que incluyeran las palabras “coño y pescado” en la misma unidad de significado. Discúlpenme me cuesta escribir palabras soeces aunque puede que las pronuncie, debe ser cosa de la educación judeocristiana, o un vestigio injustificado del respeto que la palabra escrita me produce. 
Toneladas de resultados en milésimas de segundos. Nada de lo ojeado contradice mi prejuicio: ignorantes, trogloditas, machistas, bestias.
La falta de respeto a la mujer es el denominador común en la gran mayoría de los comentarios, preguntas o discusiones.

Y el contexto. Parece ser que a Maruja Torres le impactaron  las declaraciones de Félix de Azúa sobre la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ["una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado"] recomendándole ejercer un oficio, el de pescadera, para el que tal vez estuviera más cualificada.
He leído cosas muy inteligentes de Azúa y he de decir que las declaraciones iniciales, y las que han coleado después, me parecen de un clasismo lamentable, una grosería sin gracia ni agudeza intelectual alguna. Son impropias de alguien de su educación, pero no machistas y eso no las hace ni un ápice mejores.
Para alguien como yo que - si tuviera que elegir entre aplicar la legislación vigente o la moral dominante - suele inclinarse ante la menor duda por la primera, resulta muy sorprendente que se considere reprochable la ausencia de un currículo importante para poder ejercer responsabilidades políticas.
¿Sería deseable experiencia y formación en gestión? ¿Una extensa cultura? ¿Dominio de varios idiomas? Sí. A todo. Pero nada de eso es requisito para presentarse a unas elecciones y acceder no digo ya a una alcaldía, no, a la mismísima Presidencia del Gobierno – “Sonsoles si supieras…” – así que dejemos de rasgarnos las vestiduras y utilizar la moral y los principios propios para atacar al otro. Para mi no es un argumento aceptable.
Pero ¿por qué escribo este post señalando el comentario de Maruja Torres, si no escribí sobre el de Azúa?
Por prejuicios.
Porque sé de la arrogancia que lleva a personas muy inteligentes y preparadas a decir estupideces y arriesgarse a poner en cuestión años de labor meritoria al tiempo que engrandecen su leyenda. Sé de muchos casos públicos y privados y casi ni me escandaliza. Me aburre y me deprime.
Pero nunca entre mis prejuicios más locos e inconfesables, estuvo el considerar a Maruja Torres como machista.

Leo y releo el comentario de arriba. Paso de puntillas sobre las respuestas que suscitó en Twitter. Me froto los ojos.

Es la encarnación de la broma grosera y despectiva que tantas veces hemos tenido que escuchar de boca de gañanes que se creen graciosos.
Es la incorporación de la asociación almeja-vagina-pescado-suciedad al argumentario válido para defender a una mujer de un ataque clasista.

Y ahora discutamos si ciudadanos y ciudadanas, diputados y diputadas, niños y niñas. Ocupémonos de la forma del lenguaje porque el fondo ya lo hemos perdido. Asumidito hasta el tuétano lo tenemos.
Voy a limpiar el historial de navegación. Voy a eliminar de mi mente las groserías, la basura, el "jojo", "guiño-codazo", tetas-culo-coño-almeja.

Voy a fingir que todo eso pertenece a un discurso en el que puedo elegir no vivir.

sábado, 19 de marzo de 2016

El brillo en los ojos.

"Septiembre":
" Voy a taparle a su carta
los pies, que esta noche hará
ya frío, a la madrugada."
J. R. Jiménez
 
Tres líneas que encierran un universo de imágenes. Tres versos capaces de expresar amor, intimidad y la ternura de los pequeños actos que llevamos a cabo cuando nadie nos mira.
Un trozo de papel que es la persona amada, aquella a la que deseamos arropar mientras duerme. ¡La de veces que deseé leer esa carta!

Hay cartas de amor de todo tipo, a la patria, a la humanidad, a un padre o a la compañera de toda una vida. Cursis, conmovedoras, profundas, sabias, exaltadas, cotidianas.
Este post versa sobre una en concreto: la carta de Pablo Iglesias a los círculos y a la militancia de Podemos.
Se titula 'Defender la belleza', fue hecha pública en Twitter a las 18:14h del día 15 de marzo (5 horas después,  a las 23:30, comunicó la destitución fulminante del secretario de organización del partido) y habla de amor, pero en ella no es el amor un fin, sino una herramienta. Trataré de explicar por qué lo creo así.

Martha Nussbaum en su libro, "Emociones políticas. ¿Por qué el amor es importante para la justicia?", dedica un amplio capítulo a analizar la importancia de enseñar patriotismo. Un patriotismo que define no solo como amor, sino como libertad crítica.
Es fantástico este libro de Nussbaum. Parte del reconocimiento y aceptación de lo que el ser humano es: razón y emoción. Ambas inseparables e imprescindibles, ligadas íntimamente. Renunciar a apelar y educar a cualquiera de ellas, es dirigirse a una persona que no existe. Esta complejidad es ineludible, y si bien creemos bueno alejarnos de las emociones en la vida política buscando el consuelo y la tranquilidad de las decisiones puramente racionales, no podemos ignorar su inmenso poder, la velocidad con la que acceden, la capacidad de movilizarnos a favor o en contra.
A estos argumentos, Nussbaum añade uno más. En la jerga del baloncesto sería aquello de "a una canasta de 3, se contesta con otra de 3". No puedes combatir emociones como el asco (xenofobia) - que representan al otro como un subhumano -  únicamente con argumentos racionales. El antídoto solo puede venir por la vía de experimentar y visualizar al otro como alguien plenamente humano, cercano, en definitiva, alguien muy parecido a nosotros mismos.

El patriotismo es un arma peligrosa pero imprescindible porque, para amar necesitamos lo concreto, lo cercano. Necesitamos conocer para aceptar sufrimientos que protejan el bien amado. Necesitamos sentirnos parte de algo para considerarlo valioso. En ese sentido, ninguna sociedad sobreviviría a tiempos difíciles si aquellos que la componen no sienten amor hacia ella, hacia su cultura, su geografía, su gastronomía [ponga aquí cada uno aquello que le transporte a 'casa'].
Son esas cosas y maneras concretas las que nos diferencian de otros, las que nos singularizan. Sin el amor por las cosas compartidas, sería muy difícil tejer redes de solidaridad como los impuestos o responder a cualquier emergencia o desastre como sociedad.
Ese sentimiento hermanador tiene otra cara bastante más fea.
Para ser 'nosotros' ha de existir  un 'ellos'. Los que no son nosotros. Los que son distintos. Los que hacen las cosas de otra manera.
Todos los grandes políticos de la historia han sabido eso y han trabajado con ello. Los mejores han construido un patriotismo integrador basado en la libertad crítica. Los peores han arrojado a unos seres humanos contra los otros, en aras de una homogeneización a imagen y semejanza de los puros, los arios, los 'nuestros'.

Pablo Iglesias en su carta habla de amor, pero habla de patriotismo. Él es el político y sus militantes son su pueblo. Sus montañas, su gastronomía, su cultura, en definitiva, su territorio, es la belleza del brillo en los ojos.
Ellos lo tienen, los demás no. Ellos se aman. Los demás no. Ellos mantienen la ilusión. Los demás lo envidian.
Así dota a sus seguidores de una identidad, de un lugar donde reconocerse, de algo que amar lo suficiente como para sacrificar y sufrir por ello. Algo que haga que merezca la pena aceptar decisiones como la que 5 horas después haría pública.
Hasta en dos ocasiones, señala en su carta que políticos honestos y coherentes de la izquierda, le han mostrado personalmente cuánto envidian ese sentimiento que caracteriza a los seguidores de su partido y que ellos ya han perdido.
Así, Pablo Iglesias, crea un 'nosotros' porque crea un 'ellos'. Así se apodera de lo que en un tiempo fue, también, de muchos otros.
Así les dice: sois especiales.

Decía Nussbaum que el patriotismo debía navegar por el centro del río, sin acercarse nunca a ninguna de esas dos orillas peligrosas. Veremos si Pablo Iglesias es capaz de mantener tan delicado equilibrio.
El tiempo dirá.

domingo, 13 de marzo de 2016

No dejéis de llorar.



Dos veces he vivido la experiencia más extraordinaria de mi vida. Sin empates, porque cada una de ellas lo ha sido en términos absolutos.
El momento en que un pequeño trozo de carne palpitante y asustada te toca por primera vez.
Su peso sobre tu pecho, su calor, olor y el tacto de esa piel frágil y aterciopelada.
Saber que, desde ese momento, nada ni nadie en el mundo te impedirá protegerlo. Eres todo lo que tiene y ella es todo lo que necesitas tener.
Hay fotografías que son literatura pura, como la de arriba.
Puedes perderte en cada pliegue de esos pequeños muslos, en las 'pulseras' de sus diminutas muñecas, en la curva de su espalda y en la imposibilidad de sostener la cabeza. Y puedes olerlo y sentir de nuevo el calor en el pecho, el temblor, el amor infinito y la desesperación por librarlo de todo mal.
Eso sucedió mientras leía la crónica de Mariangela Paone en El Español Y cuando me di cuenta, lloraba sin poder parar.

Y en esa necesidad que tiene la inteligencia de ser racional, busqué explicación. Todo el día lo hice, porque lloraba y me sentía ridícula. Porque sabía que no había nada que pudiera hacer por ese recién nacido, que era el peso de mis hijas sobre mi pecho. Porque sabía que lloraba para sentirme mejor, pero no podía hacer otra cosa.

Y me hablaron unos y otras y otros más, de Arabia Saudí y de los bombardeos de Putin, y de los Estados Unidos y de que en Siria están peor. Y me hablaron de calidad de vida y de que es imposible atender a todos y que Merkel lo ha hecho mal y que Grecia y que Macedonia y Turquía...

Y yo solo pensaba que es imposible que no fuéramos capaces de construir un campo de refugiados en Europa, donde poder permanecer tumbada con ese peso sobre el pecho, sintiéndote a salvo en un país que no está en guerra, en un continente que es rico, en una sociedad que respeta los Derechos Humanos, entre seres humanos que han evolucionado tanto que se esfuerzan por cuidar a sus viejos y enfermos, aunque ya nada productivo aporten a la tribu.

Y entendí que hay que seguir llorando tantas veces como sea preciso, porque el día que no sintamos el impulso de hacerlo dejaremos de ser ricos, de estar en paz, no continuaremos evolucionado ni nos importará no dejar a nadie atrás. Ese día dejaremos de estudiar para encontrar la cura a una enfermedad y de esforzarnos por llegar a las estrellas, porque todo lo que ha hecho de valor el ser humano en su historia, empezó en la necesidad de proteger ese pequeño trocito de carne.
Ese día la humanidad comenzará su extinción.

Así que gracias Alberto (@pmarsupia) por ese TL empecinado, machacón y repetitivo. Gracias Mariangela (@mapaone ) por ese artículo y tantos otros que has escrito.

No dejéis de llorar. Es la manera en que tu cerebro (sí, tu cerebro, no tu corazón), te anima a hacer algo para remediar lo que tanto te hace sufrir. Cada uno encontrará su propio modo de hacerlo.


NOTA: No tengo permiso para usar esa imagen, no sé si lo necesito. No quiero infringir ninguna norma, ni tengo ánimo de lucro alguno. Por ello mantengo el pie de foto donde se cita al autor (creo) y he enviado un mensaje al medio del cual la he obtenido para que me den permiso/instrucciones para obtenerlo.
Si no puedo colgarla, la borraré, pero necesitaba que la vierais.

jueves, 25 de febrero de 2016

Pactando voy, pactando vengo

Autor invitado: @Demostenes_av

Cuando se cumplen un poco más de dos meses desde las  elecciones con los resultados más repartidos del periodo constitucional llega por fin el primer pacto entre dos fuerzas políticas. Era inevitable que un pacto llegara antes o después, la pregunta era entre quién y en qué términos. También era inevitable que fuera sólo un primer paso hasta poder llegar a una investidura, ya que ninguno de los bloques que negociaban con el PSOE (Podemos con sus confluencias, UP y Compromís por un lado, y Ciudadanos por el otro) llegan a dar la suma de escaños para la mayoría absoluta. El PP, lastrado por su gobierno durante la última legislatura y los casos de corrupción, ni está ni se le espera en la mesa. No es que el PSOE pueda sacar pecho en ese campo tampoco, precisamente, pero el público tiene memoria corta y el PP la “mala suerte“ de que sus tramas estén saliendo justo ahora.

En cualquier caso, viendo las posiciones negociadoras de unos y otros desde el 20D, no es muy sorprendente que los primeros en llegar a un acuerdo con PSOE hayan sido Ciudadanos. Eran los únicos que tenían incentivos claros para no repetir elecciones, y su documento de base para la negociación, de sólo cuatro páginas y con una versión muy simplificada de su programa, dejaba amplio margen para acomodar las propuestas del PSOE. Esta situación era diametralmente opuesta a la propuesta de base de Podemos, llena de exigencias y presentada con unas formas que harían dudar a cualquiera de su sinceridad. Creo que hay un consenso bastante amplio en que el juego de Pablo Iglesias siempre ha sido forzar unas nuevas elecciones, en las que creía que podría dar el sorpasso al PSOE, pero sin asumir el coste de aparecer como el que bloqueó un posible acuerdo de izquierdas (lejos quedó ya el eslogan de “no somos ni de izquierdas ni de derechas”, algo hemos ganado al menos).


Las reacciones

Las reacciones al pacto también son las esperables. Satisfacción en general en los partidos firmantes (aunque siempre hay algún disidente que piensa que al no conseguir el 100% del programa se está traicionando los principios del partido o algo así), y un rechazo en los que no participan del acuerdo –ni querían participar-. Así, el mismo texto ha sido considerado a la vez como “muy regresivo” por Alberto Garzón, y como “puramente de izquierdas” por el Partido Popular. Es lo que tienen las propuestas moderadas, reciben golpes de todas las direcciones. Las críticas por parte de la antigua directiva de UPyD a Ciudadanos eran, por otra parte, tan esperables como la salida del Sol. Todos coinciden en señalar que efectivamente se quedan en 130 escaños y siguen necesitando el apoyo de alguien más, en especial para sacar adelante cambios constitucionales (cosa que, además de obvia, ya dijo el propio Rivera el lunes). Creo que no hay que leer demasiado en estas críticas, por dos motivos. Por un lado, se corresponde plenamente con la posición táctica de los partidos. Por otro, estas críticas son en su mayor parte vagas e inconcretas, o centradas en aspectos secundarios.

La principal ha llegado desde la izquierda y es el aparentemente menor coste del despido para trabajadores temporales, que no deja de ser un caso marginal porque en el 99% de los casos estos contratos simplemente se dejan llegar a su fin, lo que implica una indemnización mucho menor. En cualquier caso, PSOE y Ciudadanos ya han aclarado que se trataba de un error y que donde hablaban de indemnización de despido se referían efectivamente a la de terminación de contrato, que no bajaría sino que quedaría igual el primer año y se incrementaría los siguientes, quedando la indemnización por despido objetivo o improcedente como hasta ahora. La versión del pacto en la web del PSOE ya recoge este cambio.

Si este punto, ya subsanado, era la principal crítica concreta a un documento de 60 páginas, parece que tan malo no será. Por supuesto, como comentaba el usuario @ianhazlitt en Twitter, “cuando A y B pactan no sale exactamente el programa de A al 100% ni el de B”. “(y lógicamente, mucho menos los maximalismos de C o los de D)”, apuntillaba yo. Si alguien esperaba que un acuerdo con PSOE incluyese grandes recortes de impuestos, o que se propusiese volver a las indemnizaciones de despido de 45 días por año (sobre todo después de tanto ensalzar el modelo nórdico), tiene motivos para estar frustrado por este pacto, pero partía de unas expectativas poco realistas.

Habiendo cosas que me gustan más que otras, me parece un buen pacto, sensato y moderado, con algunas buenas ideas que hace falta concretar. No veo que tenga muchas estridencias que lo conviertan en algo inasumible para casi ningún partido, excepto DiL, ERC y quizá En Comú Podem por el rechazo explícito que se hace de los referéndums de autodeterminación (punto que siendo una línea roja para Podemos, ha estado curiosamente ausente de sus críticas durante todo el día). Evidentemente no recoge todas las aspiraciones y preferencias de todos los partidos, pero para ello un partido tendría que haber conseguido una clara mayoría en las elecciones, y no fue el caso para ninguno.


A dónde vamos desde aquí

Volvemos al terreno estratégico, a la especulación y a la teoría de juegos. Que PSOE y Ciudadanos hayan sido capaces de llegar a este pacto es importante por dos motivos. Por un lado, ya suman más escaños que PP, lo que quita aún más base al mantra (falso, por otra parte) de que Rajoy ganó las elecciones por sacar más votos que los demás y que por ello debería ser presidente. Pero sobre todo, porque en una situación de bloqueo, presenta a ambos como fuerzas capaces de llegar a pactos, con un acuerdo razonable. Si hay nuevas elecciones, esto puede convertirles en el “voto útil” de izquierda y derecha. Si bien la tendencia de Podemos y PP tras en 20D era a subir y la de PSOE y especialmente Cs de bajar en intención de voto, esa tendencia podría estar cambiando y resultar ser la opuesta. Ya en las encuestas publicadas la semana pasada se apreciaba un mantenimiento de expectativas para PSOE y una mejora para Cs a costa del PP, con una ligera tendencia a la baja de Podemos, y este pacto podría acentuar este cambio. Si bien puede ser interpretado en términos electoralistas, esto afecta también a la estrategia de pactos: no hay mejor forma de evitar nuevas elecciones que conseguir convencer a tus rivales de que las ganarías.

Ayer, tras el anuncio del pacto, Podemos anunció que se retiraba de las negociaciones a cuatro entre fuerzas de izquierdas. Esto no es más que un gesto de cara a la galería: nada les impide coger el acuerdo PSOE-Cs, señalar que cosas no le gusta, y negociar el cambio con ambos. De hecho, internamente parece que hay voces que apuestan por la abstención. Resulta curiosa la reacción de Compromís, que por la mañana decía no estar muy en contra del pacto alcanzado, y por la tarde se levantaba de la mesa de negociación con Podemos, aunque sin cerrar definitivamente la puerta. PNV, por su parte, parece que está cerca de llegar a su propio acuerdo con PSOE.

En definitiva, según se acerca la fecha del debate de investidura el tablero de juego se clarifica pero se vuelve a la vez más impredecible. Las cosas más o menos lógicas están pasando, los que querían pactar lo han hecho o están en ello, y los que no... pues no. Mucho de lo que veamos en los próximos días (al igual que en las últimas semanas) tendrá bastante de teatrillo. Para Podemos y PP, abstenerse en la investidura de Sánchez sin conseguir nada a cambio tiene un coste político con sus bases. Si de repente deja de interesarles ir a nuevas elecciones, y no pueden negociar algo con PSOE, su mejor opción es que sea el otro partido el que se abstenga para quedar como líderes de la oposición. Y ahí entrarían en un juego del gallina entre ellos en el que la teoría de juegos dice que la mejor estrategia es hacerte pasar por un loco que nunca, nunca, nunca se abstendría incluso si al no hacerlo saliera perdiendo. Si no pasa algo raro previamente, muchas cosas pueden decidirse el día antes de la 2ª ronda de la votación de investidura. Creo que todo el mundo asume que la 1ª ronda será infructuosa.

Esto es, por supuesto, si de verdad a PP y/o Podemos dejan de interesarles ir a nuevas elecciones. No sabemos que encuestas manejan, o que presiones internas tienen influyendo en una dirección u otra, o el papel que pueden jugar los egos de determinadas personas clave.

A día de hoy, creo que lo más probable es que Pedro Sánchez sea el próximo presidente del gobierno de España. Falta por saber es si será en una semana o dentro de unos meses, y quién cederá para ello. Lo que es seguro es que la legislatura, empiece cuando empiece, va a ser movidita. Tenemos partida de Risk para rato.


(Lo de la emergencia social, ya tal.)

lunes, 22 de febrero de 2016

A mi hija, África

Por: Autor invitado

A mi hija África, llena de una especial "cositividad".

Tener una hija con síndrome de Down no te hace más fuerte ni mejor persona, solo te hace ser más consciente.
Más consciente de que hay gente a tu lado y a tu altura a la que amar y respetar.
Más consciente de que cada sonrisa, sea de tu hijo o de quien sea, es algo maravilloso.
Más consciente de que cada paso, tarde lo que tarde en darse, lo dé quien lo dé, es un logro, un éxito que celebrar.
Más consciente de que besamos poco y casi siempre se nos olvida decir "te quiero".
Más consciente de que no hay que presuponer nada en esta vida.
Más consciente de los pequeños detalles, porque nunca son pequeños.
Más consciente de que no hay prisa, porque ellos van más despacio y siempre llegan.
Más consciente de que un corazón roto se puede arreglar.
Más consciente de que todos necesitamos a alguien.
Más consciente de que tener mucha razón, no te da la razón.
Más consciente de que todos tenemos un grado de "cositividad".
En definitiva, más consciente de que la vida es algo maravilloso, porque nos permite ser conscientes.

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