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Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

domingo, 22 de febrero de 2015

Tres días (I).

Esta historia comienza con un titular en un periódico, la llamada de un amigo para preguntarme sobre el mismo tema (sin haber leído el periódico) y un impulso puesto en práctica, no sopesado debidamente.
Enseñar código a nuestros niños. La imperiosa necesidad de que el día de mañana sean ciudadanos libres, que controlen la información que dan y reciben, que puedan tomar decisiones sabiendo quién y por qué, les suministra los datos. Ser parte del proceso y contribuir a él, en lugar de meros consumidores.
Pero no algunos niños concretos, no: todos los niños, especialmente aquellos en puestos de salida más desfavorable. Intentar evitar la brecha que asoma por el horizonte, que a la velocidad exponencial en que avanzan las herramientas que utilizarán, hará surgir una sociedad de nuevos esclavos, aquellos que no pueden tomar decisiones libres por carecer de acceso al cómo se genera la información, ni contribuir al crecimiento, por desconocer el uso y alcance de las herramientas que les serán imprescindibles. Pensaba en Big Data, en el Internet de las Cosas...
Escribí un mail un tanto histérico, ahora me doy cuenta [ en mi defensa diré que a las palabras de Ramón y Cajal: "Las ideas duran poco, hay que hacer algo con ellas" yo añadiría "poco y cada vez menos, don Santiago ] a Paul, al que había conocido en una charla en los cursos de innovación que propicia la fundación Bankinter en la Universidad de Deusto, en San Sebastián.
Su respuesta me llegó en forma de invitación al "winter camp 2015". Tres días en las que se abre un abanico de posibilidades a aquellos profesores que han sentido la necesidad de cambiar la forma de hacer su trabajo, de llevar a cabo su misión, pero que carecen de herramientas para hacerlo. Una reunión de corazones inquietos y mentes curiosas que buscaban aprender a aprender para poder mostrárselo a sus alumnos.
Acepté instantáneamente. Reorganicé mi trabajo y logré regalarme tres días allí.

El resultado ha sido infinitamente superior al imaginado. No es lo que he aprendido, o no solo, es lo que he visto que puedo aprender, lo importante que es hacerlo y lo fascinante del proceso.
No os voy a contar en detalle, ni siquiera cronológicamente, lo que allí viví, porque sería mucho, porque los procesos no se cuentan, se viven, pero creo que escribiré dos post  - éste es el primero - no para vosotros, los que leéis, sino para mi, para tener donde acudir cuando me olvide.

Yo era un perro azul marino, allí entre tanto maestro. Ellos sabían para qué querían adquirir esas nuevas destrezas, yo solo intuía que necesitaba adquirirlas y confiaba ciegamente en el criterio de Paul.

Y para empezar, vimos este video (ya está disponible la versión 2014, pero da todavía más miedo y vértigo, así que es suficiente con ésta)




¿Qué es INNOVAR?
Crear ideas originales que generan valor de manera sostenible - aquí escucho la voz de mi hermano -, es imaginar sobre las ideas de otros, es crear capital intelectual y es bueno, porque producir ideas que generan valor ayuda a reducir las diferencias entre unos y otros: contribuye al progreso de todos.

Innovar no es producir "inventos". No se produce innovación hasta que las ideas no generan valor. Moverse tampoco es innovar, actitudes que podrían asemejarse a emplear energía para dejar limpia mi casa vs el compromiso de mantenerla limpia.

Es estimulante sentirse, de nuevo, alumno. Es tranquilizador saber que no depende de ningún talento natural, que no es obra de magia, ni territorio exclusivo de algunos privilegiados por la naturaleza que nacieron con un gen ligeramente modificado. Es una posibilidad al alcance de cualquier ser humano. Está en nuestra naturaleza como tales. La creatividad, la capacidad de generar ideas que produzcan valor para nuestro mundo, se entrena.
[ Está en los libros, está estudiado. Tranquilo ]
Pero también es cierto que no podemos esperar a que nuestros hijos lleguen a la vida adulta para convertirse en innovadores, en creadores o investigadores. Hay que empezar a ayudarles a desarrollar esa habilidad desde la escuela, desde casa, desde cada ocasión de aprendizaje. El cómo hacerlo es el quid de la cuestión y para que fuéramos tomado ideas, experimentamos en carne propia algunas de las miles de herramientas posibles.
Pudimos comprobar que un paseo turístico no es lo mismo cuando quien te acompaña, lo ha transformado, cuando ha convertido la visita al edificio de la Diputación Foral de Guipúzcoa en una historia de piratas y el Palacio de Miramar en la alucinante vida de la monja-alférez. O te muestra el valor de una humilde pescatera, que gracias a su trabajo cotidiano limpiando y vendiendo sardinas en la calle, ayudó a crear una de las cocinas más creativas y prestigiosas del mundo.

Pudimos escuchar a Daniel Villanueva en una charla sobre la importancia de trabajar en red. Sobre la potentísima herramienta que es tener un número tan enorme de personas conectadas, sobre la diferencia cualitativa que la cantidad impone.
 Y de ella destacaré dos asuntos que hicieron que se me abriera la boca de par en par, dos innovaciones que no hubieran sido posibles sin tantas personas dispuestas a aportar su granito insignificante de arena y a imaginar sobre las ideas de otros: el "ReCAPTCHA" y la creación del "Servicio al Refugiado Jesuita".

El CAPTCHA es ése código molesto que hemos de rellenar cada vez que realizamos una operación en internet o escribimos un comentario en algún blog, etc. Sirve para demostrar que somos humanos y no robots que anden a la caza de contraseñas para, por ejemplo, enviar spam. Rellenar los captcha, lleva millones de horas, cada día, a nivel mundial. Un tiempo perdido, pero imprescindible.
Pues a alguien se le ocurrió que esa necesidad de probar nuestra humanidad, esa habilidad que nos es única, podía redundar en nuestro beneficio un poquito más allá. Voilá! el ReCAPTCHA. Ya no solo escribimos unos números y letras aleatorios que aparecen en una imagen, ahora además, escribimos una palabra que aparece borrosa, distorsionada o tachada. Y lo hacemos con un nivel de acierto altísimo. Esas palabras proceden de textos que los algoritmos no han sido capaces de digitalizar. Así, cada vez que nos definimos humanos, contribuimos a la mejora y digitalización de textos que de otra manera no hubiera sido posible.
Alucinante.
No lo es menos la iniciativa del padre Arrupe, cuando a finales de los años 70 asistió espantado a la tragedia de los "Vietnamese boat people" - nuestro Lampedusa y los refugiados sirios - y siendo general de los Jesuitas, envió un fax a todos los superiores de la Compañía, instándoles a movilizar a la sociedad civil, eclesial, y gobiernos, para extender el derecho de asilo y proveer ayuda financiera.
Este fax

movilizó una red de personas por todo el mundo, y desde cada rincón del planeta respondieron, con sus ideas, sus particularidades, soñando sobre las ideas de otros, para crear el Servicio de Atención al Refugiado férreo defensor de los Derechos Humanos, allí donde sea preciso.

Cosas como éstas me mostraron, pero quizás lo más interesante fue que en ese ambiente, se propicia el roce entre personas inquietas, dispuestas y curiosas.
Estuve en talleres y me sorprendí de mis reacciones - no siempre para bien - y de las de mis compañeros. Creo que todos quedamos sorprendidos y preocupados, pero lo que más me impresionó, lo que siempre conservaré, no porque lo recuerde, sino porque me transformó y por lo tanto ya forma parte de mi misma, fue una conversación en el hall que duró 1 hora.

Entendí por qué los humanos buscamos la felicidad como fin último de nuestra existencia. Intuí lo profundo que ese camino podía ser, y hasta qué punto dependíamos unos de otros para lograrlo.

Lo demás, os lo contaré otro día.

martes, 17 de febrero de 2015

Grecia y Europa. Días de oportunidad y apósitos.

Jonh Müller (@cultrun) nos ha dicho esta tarde en el bar "Los diablos azules", que sería bueno que la gente conociera la dinámica interna de una redacción para valorar en su justa medida el alcance de las noticias. No todo lo que aparece escrito en un papel es verdad. [Los Eels ya dieron el mismo consejo " It's not all good and it's not all bad Don't believe everything you read " ].
Más tarde, casi al final, añadió que la "ruptura" de anoche entre Grecia y el Eurogrupo, es parte de la dramaturgia, y no sería extraño que en el próximo acto de esta obra, Finlandia solicitara medidas extraordinarias. Todo entra en el guión, y por ello no deberíamos deducir consecuencias dramáticas de estos acontecimientos.

Irene Martín y John Müller CC/Europa. Madrid 16/02/15
Pensaba en esto de vuelta a casa , al escuchar en la radio, no recuerdo la emisora, a varios contertulios aportando una visión preocupada y bastante pesimista sobre el discurrir de las negociaciones, e imaginando escenarios terribles para una o ambas partes. Me pregunté si eso no era también parte de la dramaturgia.
El común de los mortales, ese lugar exacto donde me encuentro, no sabemos demasiado de economía ni de historia política y tendemos a caricaturizar la escena griega como un asunto de poderosos vs débiles, ricos vs pobres, trabajadores esforzados vs gandules, acusaciones y conclusiones "morales". Nos gustan las metáforas en política - a pesar de que suelen acabar en desastre -  y la fábula de la cigarra y la hormiga nos viene al pelo.
Tras releer todas las notas que tomé en el acto de cc/europa pensé que allí se había reproducido una obra similar entre Irene y John, y deseé que la realidad acabase llegando a las mismas conclusiones que extraje de cuanto nos contaron.

Subidos a unos taburetes, que les hacían parecer cantautores  - Amparo González @orapmagon , dixit - Irene Martín y John Müller nos dieron algo imprescindible: el contexto.
Cualquiera que conozca algo de ambos, deducirá sin problemas qué parte de la historia relató cada uno, pero se equivocaría si lo juzgase como una defensa de las distintas posiciones.

Irene comenzó dejando claro que erramos, mucho y muchas veces, cada vez que buscamos analogías entre Grecia y España. Syriza no es Podemos, el PASOK no es el PSOE y To Potami no es el Ciudadanos griego ni de broma  - a pregunta del público, explicó que To Potami, pese a tener un líder sumamente carismático, no caló porque muchos de sus miembros proceden de los medios de comunicación, que en Grecia no pagan licencias y se les considera parte del régimen clientelar que tanto ha minado el desarrollo griego, los consideran "pijos" (sic) que viven en un mundo privilegiado - en definitiva:
España, no es Grecia.
[ He escuchado esta frase con diferente significado en bocas muy distintas, siempre de manera interesada, esta fue la primera vez que lo creí. ]
Como segunda declaración de principios dejó claro que las dos partes que se han sentado a negociar tienen razón en muchas cosas y que el escenario conocido como "Grexit" - salida de Grecia del euro - no era una posibilidad ni para unos ni para otros. Si la UE amenzara a Grecia, se estaría amenazando a sí misma, y si fuera Grecia quien lo hiciera, estaría traicionando a sus electores y a gran parte de los griegos, porque Syriza es fundamentalmente europeísta. Los griegos quieren pertenecer a la Unión Europea y la crisis no ha hecho variar la tendencia, muy al contrario.
El apoyo a la actuación del gobierno en las negociaciones es bastante impresionante, no solo entre los votante de Syriza, sino en todo el espectro político, es más, entre los votantes de Aurora Dorada, partido que está en las antípodas en el resto de materias, esta aprobación llega al 80% (¡!)
Como en cualquier negociación en la que ambas partes tienen algo que ganar y mucho que perder, hay que evitar que Grecia salga humillada de esta historia. Las consecuencias pueden ser peligrosas, pero, nos tranquilizó, no cree que pueda contagiarse a España. De nuevo, las analogías no funcionan. España tiene la xenofobia en niveles absolutamente controlados y la extrema derecha carece de relevancia política y social como para preocuparnos. En Grecia la situación es bien distinta.
El punto fundamental que, a su juicio, se nos escapa con demasiada frecuencia cuando se habla de la crisis griega, radica en la promesa electoral y el compromiso del nuevo gobierno griego, de acometer reformas institucionales urgentes y profundas.
Me interesaron mucho las pinceladas, de buena conocedora, que Irene proporcionó.
Por ejemplo, los griegos, son mucho menos practicantes que los españoles pero mucho más religiosos. No es nada extraordinario escuchar decir a alguien que es "ortodoxo pero ateo". Nos habló de la ausencia total de mujeres en la primera línea del gobierno, aunque trató de justificarlo poniendo el foco sobre las que están en la segunda, cuya formación y carácter hace que valgan por cinco y pueden ser mucho más beligerantes en políticas de género que sus equivalentes europeas. [Aquí me revolví, no pude estar de acuerdo, de hecho estaba profundamente contrariada. Primero porque creo que la mera exposición pública de mujeres en puestos de máxima responsabilidad, cambia culturas y hábitos. Segundo, porque creo que las mujeres no lo son en tanto en cuanto impulsen políticas de género, nos guste más o menos. Las mujeres han de estar en las mismas condiciones que los hombres, con su ideología, su conservadurismo, o su progresía, aportando su visión y sin necesidad de justificar su designación para un cargo con la consecución de una misión preconcebida]. Habló de prioridades del nuevo gobierno, de derechos de LGTB, de nacionalización de emigrantes de segunda generación, pero sobre todo, transmitió la necesidad de darle a Grecia, una oportunidad.

John Müller nos invitó a pensar en la postura de la otra parte. Con humor, relataba que la posición germana en todo esto, podría recordar a la de un pastor que al rezar el Padre Nuestro omitiese la parte de "perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores", pero es que llevamos 1 siglo diciéndole a Alemania que ha de tener un Bundesbank fuerte e independiente, y el hecho de no tenerlo está ligado a dos guerras mundiales. Cuenta que tras la IIGM, Alemania fue a Londres no a pedir una quita de deudas sino a reconocerlas todas. A adquirir el compromiso moral de satisfacerlas aceptando la reparación a los judíos tras el holocausto, pese a que esa actitud endurecería la postura de sus acreedores. Adenauer respondió que las reparaciones eran un asunto moral que iba más allá de cualquier racionalidad negociadora.
¿Y sobre la economía Griega? Pues que los últimos gobiernos han demostrado una incompetencia colosal, a modo ilustrativo: han bajado salarios un 30% y todo lo que han ganado en competitividad con ello, lo han perdido por la subida de costes energéticos. La eléctrica griega ha subido precios porque al ser empresa pública y estar sometida a la troika ha tenido que aplicar subidas de IVA y ausencia de déficit. Resultado: dejar a la gente pasando hambre y hacer rica a la eléctrica.
Hubo dos cuestiones que me parecieron muy potentes de lo relatado por Müller.
La existencia de una oportunidad de crecimiento para Grecia aprovechando una característica casi única (la comparte con Turquía, que por lo visto, sí sabe rentabilizarla). Es un país "interface": comunica mundos distintos, y que lo que ahora mismo nos parece un drama, tal vez sea el revulsivo que Europa necesita para animarse, por fin, a adoptar mecanismos ágiles de decisión y soluciones más audaces. Ha quedado claro que no podemos esperar 2 años para tomar las medidas necesarias. Si lo lográsemos, puede que la crisis griega acabe en una transformación beneficiosa para toda Europa.
"Si lo que realmente nos importa es que la UE sea una zona de crecimiento y libertad donde florezcan las teorías democráticas, ¿por qué no vamos a ser lo suficientemente flexibles?"
Esto lo dijo un hombre, que unos minutos antes, había mostrado su reverencia por la construcción europea al considerarla como "el último experimento civilizatorio de la humanidad".

No quiero terminar sin añadir algo que aportó Álvaro Imbernón - @alvaro_ims - dentro y fuera del local. Dentro, nos recordó que los nacionalismos en el sur de Europa tienen su respuesta simétrica en el norte, y ciertas actitudes solo provocarán un aumento de la insolidaridad entre los miembros de este barco que es Europa. Fuera, insistió en lo que otras veces nos ha advertido: los europeos seguimos mirándonos el ombligo, como si nuestros problemas domésticos, fueran el mundo. Pareciera que ignoramos que Asia, África.... están ahí.

Ser europeísta no parece tarea sencilla. Aprender de ella, de Europa, desde puntos tan variados, nos lo pone un poco más fácil.

jueves, 5 de febrero de 2015

Mis muy queridas.

Iba a contaros lo que más me llamó la atención de la charla que se desarrolló el jueves pasado tras la presentación del libro de Manuel Conthe, y no desisto de hacerlo, pero creo que lo haré en un post posterior. Un "ya lo pensaré mañana" a lo Escarlata O´Hara.

Voy a escribir "at random" como la lista de reproducción que suena a estas horas de la noche, con un frío pelón tras los cristales, y las voces amortiguadas de la anciana con Alzheimer al otro lado de la pared.
Sonidos, como el reloj del pasillo que antes no te impedían conciliar el sueño, cuando eras pequeña y dormías a pierna suelta a pesar de que las carpinterías de las ventanas dejaban pasar el aire suficiente como para poder jugar a ver cuánto tardaba en apagar un mechero. Barrios, donde la intimidad era limitada, fingida y bueno...compartida.
Y pensaba en las mujeres de mi vida. Las que lo son y las que están. Las que ya se han ido, pocas, pero tan únicas e irrepetibles.

-Mamá - me dijo anoche mi hija de seis años mientras, metidas muy juntas en su cama, le leía un cuento sobre el miedo - ¿por qué la abuela tuvo tantos hijos?
-Porque quiso y le hacía feliz.
-¿Y no estaba muy cansada todo el rato?
-Infinito, pero siempre se reía.
-Mamá, eres guapa.
-Porque me parezco a ti.

Hay una época para ligar y compartirlo con ellas. Otra para conocer a sus parejas, asistir a sus bodas, visitarlas tras parir, hacer de canguros de los hijos mutuos, hacer equilibrios con los trabajos y los horarios, lamentarte o reírte de tus conflictos cotidianos. Y luego cambiar opiniones sobre médicos y tristezas.
Y entonces encuentras a tus amigas, a tus hermanas, a las mujeres que te rodean y viven lo mismo que vives tú, como parte del día a día. Y reconoces las ojeras y los grupos de whatsapp arden en consejos y silencios de comprensión.

Y todas concluyen en lo mismo. En la importancia de tenernos, a nosotras mismas. Y todas caemos en la cuenta de la importancia de tenernos, a todas las demás.

Cuando te cruzas con esa mujer a la que hace tiempo no veías pero que, no sabes porqué, te cayó siempre bien y nunca tuviste tiempo suficiente para un café tranquilo. Y te mira y te dice que está en paro pero que te ve triste, y no te atreves ni a contarle tus tonterías abrumada por su cariño.
Y las prisas y un mensaje que dice: me ha encantado volver a verte, no me había dado cuenta cuánto te echaba de menos.

Mujeres maravillosas, heroínas del día a día, que empiezan siendo pardillas, y acaban reconociendo a la lista que, tras años de soportar lo que nadie le había pedido, decidió apuntarse a yoga, ponerse estupenda y hacer de su capa un sayo. Y que llora como nadie, porque hace unos pucheros maravillosos, se pone preciosa y sigue hablando, como si tal cosa. Porque según dicen, tenía las lágrimas muy apretadas en los ojos y llora por desbordamiento.

Mujeres fuertes, tan fuertes que asustan a sus parejas, porque no saben lo que sufren y les aterra averiguarlo, porque sin ellas el mundo es un lugar caótico donde nada tiene sentido.
Mujeres tiernas, madres maravillosas que quieren hijas fuertes y valientes.

Mujeres que superan lo peor, porque se asombraron de que una amiga confiara tanto en ellas y no se atreven a decepcionarla. Porque nunca, dicen, nadie las quiso tan desinteresadamente.

Las mujeres cuidan la tribu. Cuando te haces mayor, cuando te sientes vieja porque te duelen cosas que no sabías que tenías y te fastidia tener que pararte un rato. Entonces descubres la sabiduría antigua de todas ellas. Entonces, si lo has hecho bien hasta ese momento, tendrás una pequeña tribu de mujeres en las que apoyarte y sobre todo, sobre todo, unas cuantas con las que reírte hasta las lágrimas, de lo aparatosa, cutre, vulgar y maravillosa que puede llegar a ser la vida.

Adoro a mis mujeres. Lo he hecho de maravilla. Estoy rodeada de seres excepcionales.


martes, 27 de enero de 2015

Un país sin niños (Marta Arias Robles)



Dentro de unos días podréis ver y escuchar la charla TEDx-ED que Marta Arias Robles  impartió en pasado día 22 en Barcelona. Como me gusta mucho lo que dice y escribe, y tuve la pésima suerte de no encontrar entradas para asistir en persona al evento TEDx - a pesar de haber intentado comprarlas con dos meses de antelación, ¡tal era la expectación! - me apunté el asunto en la agenda y la escuché via streaming.

Habló, cómo no, de infancia. De la nuestra en concreto, de la que debería estar por doquier pero que cada vez se echa más en falta.
Nos pidió que imaginásemos un país sin niños. No esos ratos de ocio con los que madres y padres fantaseamos. No esa tarde descolgada, en la que se han confabulado los astros y te puedes ir a tomar café y comprar libros sin prisa. No. Nos pidió que imaginásemos un país como el nuestro, con una tasa de natalidad tan triste que merece el nombre de "invierno demográfico".
¿Qué nos pasa a los españoles? ¿No nos gustan los niños, no los queremos?
No tenemos hijos, pero no es porque no queramos. Marta aporta dos ideas relacionadas con este fenómeno.
La primera es la "soledad". Curiosamente a los mediterráneos nos llaman "familistas", dentro del núcleo familiar nuestros niños están muy apoyados, pero en el ámbito de la sociedad y de las instituciones públicas, tener y cuidar hijos es una tarea muy solitaria. Tanto es así que mientras en la UE se destina una media de 510 €/cápita a inversión en infancia, en España difícilmente alcanzamos los 270. Se sabe que aquellos países que carecen de programas específicos de ayuda por hijos a cargo suelen ser los que ostentan las tasas más elevadas de pobreza infantil. Esa soledad, se manifiesta en multitud de aspectos de los que muchas veces ni siquiera somos conscientes: el uso del lenguaje - "menor", "tratar como a un niño" - o asuntos tan prosaicos como que las compresas soporten un IVA del 10% y los pañales el 21%, por no hablar de la política de guarderías y escuelas infantiles, planteadas desde la perspectiva de la conciliación - algún ministro ha llegado a decirlo explícitamente - de modo que el hecho de que ambos padres trabajen, puede resultar ventajoso a la hora de obtener plaza en una gusrdería pública. Esto no sería así, si el criterio estuviese enfocado desde la perspectiva del niño.
La segunda idea que pone sobre la mesa el "miedo". No es de extrañar, todas las estadísticas dejan muy claro que el riesgo de pobreza se multiplica por 4 en familias con hijos. Así las cosas tenemos como resultado el gráfico de arriba.

Marta nos propone "pasar a la acción". De manera individual, en nuestra relación diaria con los niños de nuestro entorno, y en acción colectiva, para tratar de generar cambios, un "Pacto de Toledo" de la infancia, que suponga para los niños un periodo de seguridad como el de Toledo ha supuesto para los mayores.

Por eso ella - y yo con ella -  #Pidepacto.

Cuando se trabaja buscando un país mejor para la infancia, se obtiene una sociedad mejor para todos.

miércoles, 21 de enero de 2015

Los ojos de una foto.



Durante mucho tiempo tuve la foto de un bebé camboyano sentado en una cama blanca, como fondo de escritorio. Dos ojos enormes me miraban.
Hacía poco que había nacido mi primera hija, y el artículo y sobre todo, aquella fotografía, me habían conmovido hasta la médula.
Me preguntaba qué habría sentido el reportero al hacerla. Si, a través de su objetivo, esos pequeños ojos inmensos le miraban como a mi. Y si lo habían hecho, cuánto le habría costado marcharse de aquel lugar.

Ayer tuve oportunidad de escuchar al ganador y a los tres finalistas del Premio Luis Valtueña (1) de fotografía humanitaria, que organiza cada año Médicos del Mundoy con éste, ya son 18.
Era una buena ocasión para ver la exposición, pero sobre todo esperaba poder oírles hablar de los ojos que les miran cuando capturan esas imágenes y no otras.

Escuché a Palazón, ganador del concurso con sus "Paisajes de desolación" explicar cómo gritan "Allahu Akbar" cuando suben a la valla. 

José Palazón. Ganador. "Paisajes de desolación"
No, no es un grito amenazante. Es una súplica, un "Dios mío, ayúdame", que diríamos nosotros, en ese momento en que crees que cualquier cosa puede sucederte.

Le escuché hablar de noches de guardia para ilustrar cosas que las sociedades ricas deben conocer. El modo en que lo hacía, era el de alguien que llora y se indigna a través de cada fotografía que toma.

También escuché a Kudacki, primer finalista, contarnos qué se siente cuando asistes a entre 1 y 4 desahucios a la semana durante dos años. Cuando en uno de los momentos más terribles, te infiltras con una cámara y los protagonistas te permiten dejar constancia de su sufrimiento.

Y a Williams, que con su serie "Hotel de las estrellas" había resultado 3er finalista. Dio las gracias a los invisibles - también los llamamos así Manuel Bruscas y yo entonces -  a los que había fotografiado, a Lourdes, que estuvo y ya no estaba. A esas personas a las que no queremos ver, pero que cada noche duermen en nuestras calles, abrazadas a sus almohadas hechas con ropa.
Se conformó con que sus fotos logren que lo cotidiano deje de parecernos normal.

Y escuché, sobre todo,  a David Rengel hablar del "Turismo sucio".






Habló de Camboya, del basurero de Siem Reap, donde cerca de 20 menores trabajan con sus familias. Hasta allí había ido para retratar el trabajo infantil.

Nos explicó, con la voz entrecortada por la emoción, lo espantoso de sus fotografías.

El turista que no va a ayudar, que baja de un autobús y con una mascarilla para evitar el tremendo olor, roba la dignidad  de esos niños - una vez más - a cambio de unos caramelos.
Nos contaba David que a ellos no les gustan los turistas pero se aguantan para no perder su trabajo.

Esos autobuses son parte de una ruta turística.

Y decía David que era horroroso banalizar así el mal, y se preguntaba, todavía sin comprender lo que su cámara había capturado, qué clase de persona podía ir hasta allí para hacerse una fotografía con un niño en esas condiciones.
"El mayor mal está en los actos que parecen inocentes a los ojos públicos" terminó.

Yo miraba sus fotografías y veía al chaval, desafiante sobre su montaña de desperdicios, con la pala a modo de arma. A la niña que castiga a la cámara con su indiferencia. Entre ambos, el turista que hace el signo de la victoria, mientras dos objetivos lo retratan.
El más cercano, ríe. El otro, llora.



(1) Luis Valtueña (1965-1997) fue un fotógrafo colaborador de Médicos del Mundo, asesinado por un grupo de milicianos hutus en Ruanda junto a otros dos cooperantes: el médico Manuel Madrazo y la enfermera Flors Sirera.
Cada año la organización convoca un concurso de fotografía humanitaria en su recuerdo y en el de Mercedes Navarro, asesinada en Mostar en 1995, mientras ayudaba a la población víctima de la guerra de la ex -Yugoslavia. 
La exposición se puede visitar hasta el 1 de febrero en el espacio CentroCentro, en la Plaza de Cibeles 1, en Madrid. Además de los premiados, podréis ver el magnífico trabajo de Sergi Cámara, cuya serie "El muro de Europa" me dejó la boca abierta y el corazón encogido.
Id, merece la pena.

viernes, 9 de enero de 2015

La política se enamoró de la economía: Piketty y Pedro Sánchez


Madrid. 08/01/2015
Piketty, escribe sobre historia económica, datos y posible interpretación de esos datos para buscar políticas económicas que aplicar. Su libro "El capital en el siglo XXI" que ya se puede leer en español, ha despertado pasiones.
Está en Madrid. Ayer por la mañana en el Círculo de Bellas Artes - aquí podéis leer a @jfalbertos contándolo estupendamente - y por la tarde en la Fundación del Diario Madrid, en un acto organizado por el PSOE: un diálogo con Pedro Sánchez Castejón. A estas horas creo que estará con Pablo Iglesias y  la verdad que he dudado seriamente si esperar a ver esa entrevista, para hacer esta pequeña crónica. Sería interesante comparar ambas intervenciones, no para ver si el discurso cambia en función del auditorio, que no lo creo, sino por averiguar si unos anfitriones aprenden de otros.

domingo, 4 de enero de 2015

Rock&Roll Star #Politikones

"Tu padre no lo dice, pero me mira mal ¿Quién es el chico tan raro, con el que vas?"
"El Ritmo del Garaje". Loquillo y Trogloditas


#CervezasyPolitikon Madrid 03/01/2015
Estaban todos - aunque no todos intervinieron - y el Irish Rover a rebosar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

¿Qué tienen en común Jesús Fernández-Villaverde, Yuval Noah Harari y Pau Mari-Klose?

Asistir a una conferencia de Jesús Fernández Villaverde es algo absolutamente recomendable. Si encima la entrada es libre y no hay que tomarse la mañana en el trabajo (comenzó a las 20:00 h) entonces, es todo un regalo. Y eso fue lo que sucedió el jueves 18 de diciembre, en la calle Juan de Mena 9, en Madrid.


Jesús Fernández-Villaverde.
Madrid 18-12-2014
La charla llevaba el siguiente título: "Imperio de la Ley y Crecimiento Económico"(*) y aunque mi intención inicial era realizaros un resumen tan detallado como mis 9 cuartillas de apuntes me permitieran, la lectura de un capítulo del libro "De animales a Dioses" de Harari por un lado y este artículo de Pau Mari-Klose, por otro, me han hecho replantearme el enfoque.
No puedo evitar pensar que son tres visiones de la misma cosa. Tres puntos de partida, tres caminos y una conclusión muy similar. Quizás el que la expresa de una manera más acorde a mi particular forma de entender el mundo sea Pau, en las últimas líneas del artículo citado:

"Afortunadamente cada vez tenemos más argumentos para defender que combatir la desigualdad resulta además de justo, económicamente necesario."

¿Y qué tiene que ver esto con la charla de Jesús Fernández-Villaverde? ¿Habló de desigualdad? ¿Habló de reparto de riqueza?
No, habló de generación de riqueza. A lo largo de 50 minutos planteó y justificó la hipótesis de que Imperio de la Ley (IL) y Crecimiento Económico (CE) no solo están correlacionados (se mueven a la vez) sino que existe causalidad (IL es causa de CE) y ambos se mueven en la dirección correcta.

¿Qué elementos son imprescindibles para poder hablar de Imperio de la Ley? Estos ocho:
  1. Separación de poderes.
  2. Existencia de límites al poder.
  3. Respeto a los derechos fundamentales.
  4. Un sistema judicial independiente, objetivo y eficiente.
  5. Transparencia (gobierno de leyes, no de hombres).
  6. Cumplimiento de las normas.
  7. Seguridad jurídica
  8. Orden y ausencia de criminalidad generalizada.
Uno de los casos que nos ofreció para estudiar fue el de Leopoldo II de Bélgica (1835-1909). Era un buen ejemplo para ilustrar cómo la existencia de límites al poder, genera comportamientos virtuosos que no se hubieran producido de no exister dichos controles.
La misma persona, Leopoldo II, como rey sometido a control parlamentario, llevó a cabo importantes infraestructuras, embelleció ciudades y durante su reinado, se aprobaron medidas sociales importantísimas como la creación de sindicatos o la prohibición del trabajo infantil por debajo de los 12 años. Sin embargo, como propietario único del Estado Libre del Congo sin nada que limitase su poder, se convirtió en un auténtico genocida, responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de africanos en sus explotaciones de caucho.
El siguiente modelo de estudio, nos hace pensar mucho más directamente en la relación existente entre instituciones políticas, políticas económicas, imperio de la ley y crecimiento económico. Es la comparativa entre Corea del Norte y Corea del Sur. Un lapso de 60 años separan a estos dos países. Sesenta años e instituciones políticas y políticas económicas después, la foto nocturna de ambos países es una muestra clamorosa del resultado y eso si nos limitamos estrictamente a actividad económica.
La última idea que mencionaré de esta conferencia (muchísimo más extensa y enjundiosa de lo que pueda quedar reflejado aquí) fue una alusión al caso Marbury vs Madison. De él se extrae la conclusión de que un Poder Judicial independiente será muy celoso de sus propios poderes, y esta "ambición", posibilitará que Poder Judicial y Legislativo se controlen uno a otro.

  • [No llegué a comprender una parte muy importante de lo expuesto en esta charla porque carezco de conocimiento jurídicos, pero mientras caminaba de vuelta a casa, no podía dejar de darle vueltas a una idea apenas esbozada: actuar y obligarnos a actuar de acuerdo a un código ético es económicamente rentable para una sociedad y lo que me parece aún más importante, lo contrario nos empobrece.]

Y ¿qué pinta Harari en esta historia?
El capítulo 16 de su libro se titula "El credo capitalista". Con extrema sencillez explica cómo la riqueza no es un "pastel" de suma cero, que implicaría que para enriquecerme yo habrás de empobrecerte tú en la misma medida.
Esto era así hasta la época moderna, en la que surgió un nuevo sistema basado en la confianza en el futuro: "suposición de que nuestros recursos futuros serán más abundantes que los presentes ... surgirán infinitas oportunidades nuevas si podemos construir cosas en el presente, usando los ingresos futuros" (pág 339).
Y este cambio fue posible, entre otras cosas, gracias a la revolución científica: descubrimientos geográficos, inventos tecnológicos y mejoras en la producción. El "pastel" creció.

Tiene Harari un pasaje que hubiera entusiasmado a Fernández-Villaverde. Unas páginas después, desarrolla el asunto de la confianza, y para ilustrarlo pone un ejemplo maravilloso: España vs Holanda en 1585.
Mientras que el préstamo de un comerciante holandés al rey de España se invertía en financiar ejércitos, se cobraba o no dependiendo del resultado de la campaña y de las necesidades y voluntad reales y si se pleiteaba con él para exigir el pago, se corría el riesgo de acabar en prisión, el mismo préstamo a una empresa "innovadora" holandesa, se devolvía puntualmente si el negocio era exitoso, y en caso de fracaso, se ganaba en los tribunales. Estas diferencias llevaron a que en el plazo de 80 años, los holandeses no solo se independizaran de los españoles, sino que se hicieran los amos de las rutas marítimas y se convirtieran en los más ricos de Europa.
Podríamos decir que los holandeses crearon una sociedad con instituciones regidas por el imperio de la ley.
  • [Añadí mentalmente otro posible ingrediente a la receta del éxito y el progreso: la inversión en ciencia y educación es el punto de partida imprescindible de la generación de riqueza.]

Y en estas estaba, cuando me topé con el artículo de Pau Mari-Klose que os he enlazado arriba. Pau escribe de una forma tan accesible que prefiero copiaros un par de párrafos, porque no creo ser capaz de exponerlo mejor:

"En sociedades igualitarias, la probabilidad de que los hijos de familias con bajos recursos educativos obtengan un título universitario es similar a la de familias con recursos medios, mientras que en las sociedades más desiguales, esa probabilidad se desploma...Esas brechas cognitivas y de acceso a los niveles educativos superiores están también detrás de diferentes niveles de participación en el mercado de trabajo."

No es solo que perdamos un potencial enorme (innovación y desarrollo científico) por la desigualdad extrema, es que, pensando exclusivamente en términos monetarios: ¿cuántas personas sin trabajo es capaz de mantener una sociedad? No desarrollar políticas económicas que favorezcan una cierta igualdad a la larga, resulta carísimo. Los ricos pagarán con su dinero y los pobres con sus oportunidades vitales.

Estos tres aspectos solo tienen sentido si pensamos y entendemos que el futuro de nuestra sociedad es el nuestro propio. Si nos quitamos las gafas miopes que limitan nuestra visión a la sombra que arroja nuestro círculo cercano. Si entendemos que el futuro de nuestros estupendos hijos dependerá, de una forma muy estrecha, de lo bien o mal que le vaya a la sociedad en la que se desarrollen. Y esa sociedad es cada día, más grande y diversa.

Cuando era pequeña creía a pies juntillas eso que todos los padres enseñan a sus hijos: el que es honesto, se esfuerza y trabaja, consigue sus metas. Cuando me hice mayor y fui madre, decidí enseñar solo una parte de ese pensamiento: si quieres tener la oportunidad de lograr algo, es imprescindible que te esfuerces y te formes (pero no hay garantías de nada, esa parte la omitiré por un tiempo, hasta que lo averigüen solas).

Todo lo que os he contado me ha hecho volver a creer en aquello que decían nuestros padres. Simplemente la escala ha cambiado. Si queremos tener una sociedad más rica, hemos de invertir mayoritariamente en ciencia y educación  - posibilitar que el "pastel" crezca - , implantar sin excepciones el imperio de la ley - fomentar que la actividad florezca -  y desarrollar mecanismos que moderen, en la medida de lo posible, las desigualdades económicas - no desperdiciar el talento de una parte de la sociedad - .
En resumen, el Bien es muy rentable.



(*) Tal y como dice en su post Jesús Fernández-Villaverde, en unos días tendréis a vuestra disposición la transcripción completa de la charla que tan torpemente he comentado. No dejéis de leerla y por supuesto, olvidad esto, porque no resistiría comparación alguna y no hay necesidad de ser cruel.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Aprender a conducir(se) en la presentación de un libro.

"Conversación con Irene Lozano".

Es el título del libro que se presentaba el miércoles 17 en la Fundación Diario Madrid.
Llegué unos minutos pasadas las 8 de la tarde. Ya había comenzado Máximo Pradera a exponer la estructura general del libro y tras lo que llamó "un test de estrés" había llegado a la conclusión que Irene Lozano (diputada de UPyD) tenía lo que, a su juicio, es imprescindible para ser una buena política: no es la inteligencia, sino el coraje.

De cuanto dijo Irene a continuación, me quedo con una alusión a Bauman, que hoy día parece más evidente que nunca: no andamos necesitados de soluciones geniales para atacar los principales problemas del mundo. Conocemos las mejores ideas, lo que nos falta es la determinación de ponerlas en marcha.
Una serie de personas, más o menos anónimas o conocidas estaban sentadas junto a ellos. Uno tras otro, expusieron sus opiniones personalísimas sobre distintos temas: educación, pequeña empresa, libertad de expresión, corrupción, ejército...
Ramón Lobo (periodista), Miguel Lago (cómico) y César Martín (cocinero) entre otros muchos.

Me referiré a este último porque contó una anécdota que, por sí sola, hizo que a tarde valiese la pena.
César cree, desde lo que ve en su cocina, que los ciudadanos andamos necesitados de dos cosas: sinceridad  - "nunca te voy a colar una mierda" - y respeto - "porque pagas mis facturas, la luz, los salarios..."
Y continuó relatando algo que su padre le dijo cuando, de joven, le enseñó a conducir. En ese momento me sonreí al apreciar su confusión.
Hay actividades cotidianas que resulta que no se pueden hacer y es un lío cuando te das cuenta en público. [Disgresión ¿alguna vez habéis pensado la cantidad de cosas que siendo parte de la biografía de andar por casa de cualquiera, resultan ser ilegales/alegales?]


Bien, su padre le dijo:

"Cuando llegas a un STOP no solo hay que parar, también hay que dar la sensación de que vas a parar".

Pensé que cuando emites señales de ir a parar, los peatones echan el pie. Pensé en cuando cruzo el paso de cebra de mi calle, con mis hijas de la mano y agradezco a esos conductores que hacen ostentación de su intención de ir a detenerse. Los que van detrás y, sobre todo, los que circulan por el carril más alejado, perciben que hay unas figuras minúsculas a punto de atravesar la vía y que no detenerse ya no es una opción. Ese gesto, avisa al despistado, invita al confiado y obliga al de moral más laxa.

Y creo que tal vez su padre le hablaba de la confianza imprescindible. De lo costoso que es perderla. De lo lento, caro y malo que se vuelve todo cuando hemos de dedicar la mayor parte del esfuerzo a vigilar lo que hacemos unos y otros porque hemos perdido la excepción y la trampa se nos ha hecho norma.

A veces uno va a que le hablen de un libro de política y termina aprendidendo de cocina.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Personal

Cuando la Educación reniega de la rentabilidad, fracasa.
Cuando la Educación tiene por objetivo la rentabilidad, fracasa.
Pero sin Educación no hay rentabilidad posible.

A lo mejor nuestra mirada es todavía demasiado próxima para entender cuáles son las causas de nuestro progreso o fracaso. Deberíamos estudiar más biología antes de decidir qué es lo que no nos afecta.