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Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

sábado, 30 de enero de 2016

Leyendo los posos del café (electoral)

Autor invitado: @Demostenes_av


Tras unas elecciones que han dejado el parlamento más fragmentado que nunca desde que recuperamos la democracia, después de casi mes y medio seguimos con el gobierno en funciones. Hasta ahora siempre había ganado de forma más o menos clara uno de los dos grandes partidos, y sólo quedaba detallar con qué partido minoritario iba a llegar a un acuerdo (y a cambio de qué) para conseguir una mayoría absoluta que garantizase una legislatura estable. Ahora ni siquiera hay un candidato que podamos considerar probable, y la opción de tener que volver a repetir las elecciones no es ni mucho menos descartable. Bienvenidos al fin del bipartidismo.

En una situación como ésta, con cuatro grupos grandes en el Congreso que compiten entre sí pero a la vez se necesitan mutuamente, esto es lo normal. El problema es que a nuestros partidos les está costando cambiar el chip. Durante casi cuatro décadas la estrategia electoral de PP y PSOE ha sido en muchas ocasiones la polarización y el presentarse como la alternativa frente a los desastres que traería el otro. La entrada en escena de Podemos y Ciudadanos, como no podía ser de otra forma, también se ha fundamentado en el ataque a los usos y costumbres de la “vieja política”. El problema, claro está, es que ahora resulta difícil llegar a pactos y acuerdos con los mismos partidos rivales a los que has pasado meses demonizando.

Y así llegamos a este punto. Con un PP aun en cabeza pero muy disminuido, ahogado por los casos de corrupción y que se encuentra sin ningún partido dispuesto a apoyarle; un PSOE (incomprensiblemente) dividido internamente en el momento más crítico, lo que parece pesar más que sus propios escándalos en Andalucía; Podemos, que despierta el rechazo frontal de PP y Cs y ligado a unas confluencias no sujetas a su disciplina de voto; y Ciudadanos, dispuesto a pactar con dos de los otros tres partidos pero sin suficientes números como para resultar decisivo. La aritmética parlamentaria resulta extremadamente compleja en este caso.

Los pactos (im)probables

De las distintas opciones de pacto, la gran coalición, ya improbable antes, parece absolutamente descartada tras las últimas noticias sobre el PP valenciano. El PP se está convirtiendo en un partido radiactivo al que nadie quiere acercarse más de lo estrictamente necesario, y los únicos que podrían atreverse, Ciudadanos, no llegan al número necesario. El otro pacto que podría ser previsible entre PSOE y Podemos es aún posible, pero yo diría que improbable que lleve a un gobierno estable. Para empezar, las formas de presentarlo lo hacen bastante indeseable para el PSOE. Pablo Iglesias sin duda quiere presentarse como el auténtico líder en la sombra de la hipotética coalición, con un papel de supervisor y dirigiéndose a la ejecutiva del PSOE en nombre de las bases de su propio partido. Cualquiera en la posición de Pedro Sánchez haría bien en desconfiar de sus intenciones como socio. Además, PSOE y Podemos (incluyendo a sus confluencias) por si solos o incluyendo a UP no suman los votos suficientes.

Las opciones locas

Descartados los posibles pactos evidentes, sólo quedan opciones realmente raras, o convocatoria de nuevas elecciones. De las primeras la única que me parece remotamente posible pasa por que PP asuma de una vez que ni siquiera repitiendo elecciones podría mantenerse en La Moncloa y que lo de que debe gobernar la lista más votada es una gran sandez en un sistema parlamentario. Las encuestas indican que PP podría ganar algunos escaños más, pero menos de los que Ciudadanos perdería, con lo que no les valdría de mucho. Si no puede conseguir nada para sí mismo, quizá al menos pueda influir en que el gobierno que resulte sea lo menos alejado posible de sus propias propuestas, absteniéndose en la investidura de otro candidato que pueda ser considerado un mal menor. Y si este candidato es Sánchez, en solitario, es probable que Ciudadanos hiciera lo mismo, quizá acordando primero una serie de objetivos programáticos pero sin entrar en el gobierno.

Esa opción seguiría sin dar votos suficientes, pero por poco, y podría poner a Podemos en la tesitura de tener que abstenerse también, u oponerse a un gobierno de izquierdas. En cualquier caso, si fuera necesario y hubiera un acuerdo (que se me antoja mucho más sencillo que con Podemos), no me cabe duda de que Ciudadanos podría apoyar con al menos algunos votos a favor "por el bien de la estabilidad".

Creo que esta opción es bastante improbable, pero podría ser aceptable para casi todos. PP sabría que con un PSOE en minoría, sus diputados les harían parte de casi cualquier ley que tuviera que ser aprobada. Sánchez consigue la presidencia sin condiciones que puedan ser inasumibles, y no me parece muy distante de la opinión de Felipe González en su entrevista de esta semana. Ciudadanos se apuntaría (nuevamente) el tanto de ser la fuerza política que puede servir de puente entre partidos opuestos, y podría colocar algún punto en la agenda. Y aunque la línea política de Podemos es una de máximos, el nuevo gobierno sería de izquierdas.

Por desgracia, los pactos aceptables y la altura de miras, tan solicitada pero tan poco ofrecida, no suelen ser la orden del día en nuestra política.

El día de la marmota

La otra opción es dirigirnos a unas nuevas elecciones. Como ya hemos visto, el PP tendría incentivos para ello según las encuestas, pero serían limitados, ya que seguiría sin conseguirles la Preidencia. Ciudadanos tiene todos los incentivos para no repetir elecciones. Un previsible bajón electoral les podría hacer entrar en una espiral muy peligrosa y reducirles a una cierta irrelevancia. Quien parece que puede tener más motivos para ello es Podemos, en tendencia ascendente en las encuestas, pero que puede pagar caro el fiasco de los grupos parlamentarios para sus confluencias. No está nada claro que las coaliciones de las pasadas elecciones se repitieran en una nueva ronda.

Y en estas está el PSOE. El único partido que aparece en todas las combinaciones mínimamente viables, pero que por lo mismo parece un poco paralizado, incluso pidiendo al Rey no ser nominado en primera instancia en lugar de Rajoy para intentar ser investido. Todo depende de una decisión de su secretario general, presionado por sus barones regionales y que, por lo dicho en su última ejecutiva federal de este sábado, tendrá que ser refrendada por las bases. Hay quien ha visto en este gesto una aproximación de Sánchez a un acuerdo de Podemos, al que la cúpula se opone pero las bases pueden ser más favorables. Sin embargo, las incertidumbres son aún muy altas.

Hay un factor que puede ser relevante para entender esto. Si nadie puede convencer a Rajoy para que se abstenga (y no parece ser un objetivo fácil), casi con seguridad habría que repetir elecciones tarde o temprano. En ese caso, la mejor estrategia electoral para Sánchez, o quien quiera que fuera elegido en las primarias de Mayo, sería presentarse como el voto útil para conseguir un gobierno estable en el que no estuviera el PP. En esas condiciones podría tener sentido ver el órdago lanzado por Iglesias y negociar algún tipo de pacto, ya que al no reunir votos suficientes de todas formas quizá no tuviera que cumplirlo finalmente. Una votación de investidura fallida por un margen estrecho les presentaría como un grupo grande que ha perdido por poco y necesita sólo un pequeño empujón adicional. Existe el riesgo de que ese voto útil se fuera para Podemos, pero se trata de algo que no se puede evitar, y en lo que el PSOE puede decidir jugarse una apuesta. Al fin y al cabo, es plausible pensar que Podemos ha estado maniobrando para culpar al PSOE de no llegar a un acuerdo con vistas a lograr el sorpasso en unas segundas elecciones, y ésta sería una forma de desactivarlo.

Además, si se llegara a un hipotético pacto entre PSOE y Podemos, éste podría no repetirse tras los nuevos comicios. En ese momento los resultados pueden dar balances de fuerza totalmente distintos, y todo el proceso de negociación tendría que empezar desde cero.

Aviso a navegantes

En cualquier caso todo esto son elucubraciones. Hay decenas de factores distintos que quizá no conocemos, juicios de valor por parte de diferentes personas que pueden ser distintos de lo que consideramos razonable, y apuestas entre opciones que conllevan un riesgo difícil de estimar.  Otro factor no poco importante es mi pobre registro como pronosticador, así que seguramente lo que acabe pasando al final sea cualquier cosa menos lo escrito. Pero la única forma de mejorar es hacer apuestas concretas para aprender luego de los errores.

lunes, 25 de enero de 2016

Estrategias de negociación. Lección I

¿Para qué asociarte con la empresa, si puedes quedarte con los clientes?

Es la idea que me ha venido a la cabeza tras leer el artículo que Pablo Iglesias publica hoy en El País. Bueno para ser sincera, la imagen mental era tuitera, dice, casi literalmente, que no se fía del titular de la cuenta, pero que adora a sus followers.


Tras la declaración de admiración, viene el "ya pienso yo por ti que tú eres un poco tonto".
Resulta que el sr Iglesias sabe lo que las bases del PSOE quieren.

Esas bases tan admiradas, votan mal. Porque votan al PSOE pero en realidad, saben que su partido les defraudará sin remedio y que la única manera de evitarlo es que el sr Iglesias esté en el gobierno para vigilarlos.


Es decir,  parece que las bases del PSOE querrían votar al sr Iglesias, pero por alguna extraña razón han votado al PSOE con la idea de que el sr Iglesias los vigile.

¿Y cómo quieren esas visionarias bases de otro partido que el sr Iglesias ejerza la labor no encomendada?
Pues desde la "vicepresidencia hasta los ministerios estratégicos que nos correspondan" (sic).

Bueno, no sé lo que querrán las "bases" del PSOE en su intimidad.
Lo único que puedo deducir es que cuando alguien vota a un partido, se fía de ese partido y quiere que gobierne. Si no es el caso, se vota a otro o uno se abstiene.

Tampoco sé lo que querrá el sr Iglesias en su intimidad.
Lo único que puedo deducir es que si  quisiera asociarme con otro para realizar un proyecto conjunto, no adulo a sus votantes, les digo que su partido no es de fiar, y luego les llamo tontos.
A no ser que quiera convertir a las bases en "Pueblo" y a sus dirigentes, en "Casta".


domingo, 17 de enero de 2016

Opiniones

Autor invitado: @Demostenes_av


Últimamente se me hace cada vez más difícil tener opiniones sobre las cosas. No es que no las tenga, claro, sino que cada vez me cuesta más expresarlas de forma responsable. Llámenme raro, soy de los que creen que no hay derechos sin deberes, y que si tengo libertad para expresar mi opinión, también tengo el deber de no tocarles las narices a los demás soltando una estupidez. No siempre lo consigo, pero lo intento.

Esa actitud parece ser cada vez menos frecuente. O quizá es que  los bocazas que dicen lo primero que se les pasa por la cabeza hacen más ruido que nunca. Puede que en la era de Facebook y Twitter, y de tertulias televisivas que tampoco tienen mucho más nivel, sea inevitable. Quizá toda la gente prudente está callada esperando tener algo interesante que decir.

A eso se añade que no es lo mismo opinar de unos temas que de otros. Por ejemplo, no soy un experto ni mucho menos en economía, pero uno va cogiendo un poco de aquí, otro poco de allá, y poco a poco te vas enterando de cosas y empiezas a tener algo valioso que decir. Mientras uno sea lo suficientemente humilde como para admitir el error, rectificar y aprender, no hay problema si resulta que no tenías razón. No hieres los sentimientos de nadie. Pero en otros temas con una gran carga emocional, uno no es que pueda estar equivocado, es que directamente puede acabar siendo una mala persona a los ojos de quien piensa lo contrario.

La primera reacción a ello en cualquiera que se considere a sí mismo como una persona más o menos decente es, lógicamente, pensar que la otra persona no tiene razón. Claro está, si el otro cree que soy malo y sé que en general soy bastante bueno, será que se equivoca. Pero en la mayor parte de personas realmente decentes, una vocecita les preguntará “¿Y si tiene razón? ¿Y si tienes prejuicios? ¿Y si te estás comportando mal, y ni siquiera te das cuenta?”. Casi por definición, no se puede demostrar la ausencia de algo de lo que no te das cuenta. Si uno es sincero consigo mismo, es algo que no se puede descartar del todo, y tener mucho cuidado con lo que se opina en público se convierte en la única actitud responsable.

El dilema es que no todo el mundo se comporta así, claro. Y los demás también tienen prejuicios. Los demás también se equivocan y, obsesionados con las injusticias hacia ellos, le quitan importancia a las injusticias que se comenten hacia otros. No siempre la prudencia o le equidistancia es una opción. A veces hay que tomar partido, aun a riesgo de equivocarse.

Les contaría qué creo que habría que hacer para resolver estos dilemas. Pero no estoy seguro del todo, y sigo pensando en ello, así que siguiendo mi propio consejo, me guardo mi opinión. Pero si alguien ha alcanzado la iluminación, y tiene una respuesta, me encantaría conocerla.

jueves, 14 de enero de 2016

Juicios y prejuicios.

He conseguido guardar un respetuoso silencio sobre lo acontecido en la jornada de constitución del Congreso y la actitud de algunos diputados.
Sobre el asunto concreto de la señora Bescansa todo el mundo tiene una opinión y la mayoría lo ha expresado con mayor o menor entusiasmo. Yo también la tengo, pero cada vez que mis dedos se acercaban al teclado, una vocecita interior me repetía: no juzgues y no serás juzgada.

No es por ella el reparo, sino por su circunstancia.
Estaba dándole vueltas al tema cuando una amiga - a la que llamaré Clara -  y excelente profesional de lo mío, me llama para contarme algo que le había ocurrido y que la tenía acongojada. Se sentía insegura, creía que había obrado mal y quería conocer mi punto de vista.

Es una mujer excelente, trabajadora como pocas, minuciosa, perseverante, creativa y valiente. Es esto último, la valentía, lo que más me admira de ella. Cuando la cosa se puso fea-feísima en nuestro gremio, agarró a su niña de apenas un año y junto a su marido, emigró a sudamérica. Allí él encontró trabajo, ella montó una pequeña y exitosa empresa y mientras criaba a su hija, tuvo otra. Al poco de llegar, su marido fue destinado a otro país y tras pasar muchos meses haciéndolo todo sola, decidió vender su empresa y volver a España donde, al menos, podía contar con apoyo familiar. Su marido va y vuelve cada tres meses y aprovechan esos días juntos como un precioso tesoro.
Aquí ha encontrado trabajo por fin pero,  como no podía ser de otra manera con su caracter,  ya estaba mejorando su formación cuando recibió la oferta laboral. No importaba, ella podía con todo.

Está realizando un curso - cuesta una pequeña fortuna - para adquirir soltura en el manejo de un programa muy complejo (doy fe). Son dos tardes a la semana en las que tiene que conseguir que alguien le cuide a sus hijas (2 y 4 años), salir del trabajo volando, y llegar a casa pasadas las 10 de la noche. Además están las prácticas que cada cierto tiempo ha de entregar para demostrar que ha adquirido los conocimientos impartidos hasta ese momento. Ella le dedica sus noches.

En el curso solo hay un 20% de mujeres. Al menos hay otra que está en una situación similar, trabajo e hijos pequeños a los que "desatender" a tiempo parcial. Han hecho piña y son las más pesadas del mundo, levantando la mano cada vez que un concepto no queda claro. No tienen edad de vergüenzas ni tiempo para investigar por su cuenta lo que el profesor no ha logrado transmitir con suficiente claridad. Tras la primera entrega ella se sintió en la obligación de explicar su actitud.
Error, pensé yo, error, amiga mía.

[Cada día animo a mis hijas a levantar la mano en clase, les recuerdo que no hay cosa que más aprecie un profesor, que no molestan, al revés, son chicas listas y su duda probablemente sea la duda de muchos otros.]

Le transmitió que dadas sus circunstancias personales, no podía permitirse el lujo de no preguntar, no disponía de tiempo extra para investigar por su cuenta aquello que no quedaba claro en el aula, como hacían muchos compañeros. Quería que supiera que estaba dando lo mejor de sí misma y que por su parte no iba a escatimar esfuerzos, pero necesitaba salir de las clases con las ideas y los apuntes claros.

Y llegó la segunda entrega. El profesor dejó una hora de clase para que aquellos que no hubieran acabado la práctica pudieran hacerlo y entregar a tiempo. Salieron del aula unos cuantos, y él prosiguió impartiendo materia. Clara había entregado ya, con esa puntualidad de las que se exigen mucho y cree que es normal, así que siguió la clase ligeramente sorprendida de avanzar materia nueva e importante mientras los demás no estaban. Primera duda, cuchicheos con las compañeras, nadie lo había pillado. Clara levantó su mano y pidió por favor que repitiera lo dicho. Sin responderle el profesor preguntó a la clase: "¿Alguien más aparte de Clara no ha entendido la explicación?"

Al teléfono, se me quejaba amargamente lamentándose de haberle explicado lo que no debía haber contado. No buscaba un trato de favor, no se ha retrasado en ninguna entrega ni pedido nada especial, tan solo quería no molestar, pero lo que había logrado es que se diera por sentado que no estaba al nivel de los demás.

Error amiga mía, error.

Pensando bien, creo que a veces nos hacemos flaco favor intentando ayudarnos unas a otras, pero tengo muy claro - mucho más desde que soy madre - que no soy quién para juzgar.

martes, 5 de enero de 2016

Errores y renuncias.

Hace un par de días, @unnombrealazar se quejaba en twitter de que estar entre los mejores expedientes de la universidad le había llevado a la investigación y eso a un salario de mil y pocos euros. Acabamos coincidiendo en que el aspecto vocacional de esa dedicación era, en gran parte, el culpable de tan magro sueldo. Kiko (@kikollan) añadió que, en cierto modo, era razonable, pues: "El trabajo se paga con muchas cosas, y una de ellas es hacer lo que quieres".

Hoy he recordado esa conversación al leer este titular e indagar en la noticia de El Mundo:

Se me dispararon las alarmas, no lo puedo evitar, aunque me prometo cada día no ser pesada, al final caigo, pero en este caso creo que es importante hacerlo, y no solo por mi salud mental.
Si habéis seguido este blog hace tiempo, sabréis la historia, si no, aquí os enlazo los antecedentes.


Ese titular es incorrecto y además es capcioso. No digo que se haya hecho con mala intención, he visto la misma noticia en otros diarios y aunque algunos la suavizan, parece que es la fuente la que así lo da y el periodista simplemente lo reproduce.


Digo que el titular es incorrecto por varios motivos:

Uno:

Alude a una ayuda que no existe como tal. No, desde el año 2012 no existe. A continuación reproduzco extracto del Régimen Económico de los Diputados antes del cambio (ver fecha, enero 2012). En él se señala la cuantía (fija) para los diputados de circunscripciones distintas a Madrid, (1823,86€) concepto (manutención y alojamiento) y exenta de tributación.

A continuación veamos el Régimen Económico de los Diputados a día de hoy (desde el cambio realizado en 2012 de hecho):


Sigue siendo una Indemnización, la misma cuantía, destinada a los mismos parlamentarios y, también, exenta de tributación, pero... no está destinada a manutención y alojamiento. Y no, esto no son ganas de rizar el rizo, no, este cambio es tan importante que supuso la inadmisión por parte del Tribunal Supremo de una querella presentada por la asociación Democracia Real Ya, en febrero de 2013, contra unos cuantos diputados que teniendo casa en Madrid recibía dicha prestación. Está explicado en el post que os enlacé arriba.

Dos
Es incorrecto porque no es renunciable. Que se lo cuenten a Toni Cantó, que, también en 2013, lo intentó y finalmente optó por donarlo a título personal, a una ONG.


Pero además no es una errata en el titular. No lo es porque cuando, en el cuerpo de la noticia, se accede al link que enlaza la frase "Ayuda alojamiento y manutención":

nos remite a...un artículo del año 2012 (!!!), cuando todavía existía ese concepto y se había formado el follón padre con la querella y la petición en change. org de la que os hablo en los antecedentes.



Y digo que el titular es, a mi juicio, capcioso, porque como bien refleja la noticia:

"Todo ese dinero no supone un ahorro real del gasto público, pues se destina a la organización o a proyectos sociales como el plan Impulsa, que ayuda a los emprendedores".

Es decir, esa "renuncia" es una cuota destinada a su partido o al Plan Impulsa de Podemos. Cuando escuchamos que Alberto Garzón entrega cada mes 811€ a IUnida federal, ¿decimos que Alberto Garzón renuncia o dona? Cuando leemos que Albert Rivera por estatutos de partido, da el 10% de su sueldo a Ciudadanos, ¿renuncia o dona?

No, no se renuncia, se dona al partido normalmente por obligación, porque se acuerda. Es muy corriente en partidos con pocos escaños, ya que la financiación de los partidos crece con su número, y al principio esta aportación es fundamental para la organización. Pero no lo llamaríamos renuncia sino donación, o al menos, una renuncia con destino a ellos mismos, porque renunciar, renunciar,(no percibirlo), no pueden renunciar.

Pero no todo es incorrecto o capcioso, los diputados de podemos sí renuncian a cosas como internet en casa (cosa que ya hicieron antes otros diputados) o la tarjeta de taxi.

Y ¿por qué me he tomado la molestia de aclarar estas cuestiones? Porque últimamente vivimos lo que parece una carrera para ver quién renuncia más, se baja más el sueldo y se sacrifica en mayor medida por el pueblo o la patria.
Esto es malo, es malo per se, y porque muchas veces, además de malo, es falso.
Un diputado que se hace senador, no renuncia a un salario porque sea generoso, sino porque entre otras cosas, es imposible recibir ambos a la vez. Los nuevos diputados de Podemos, no renunciarán al plan de pensiones privado que le regalan en el Congreso, sencillamente porque no existe (también desde 2012 cuando IU puso el grito en el cielo y se congeló).

Pero es que esta carrera, tan falsa a veces, es mala. Porque cuando se "renuncia" el dinero pasa al partido, pero sigue siendo un tanto alzado, a bulto vamos, una parte importante del sueldo de sus señorías que NO tributa. Sin justificar, sin presentar facturas, sin nada. Pero todos nos fijamos en si "renuncian" o no.

Y porque cuando lo que se vende, aplaude y demanda son sacrificios, se termina la rendición de cuentas. Y aquí enlazo con la conversación con la que iniciaba el post: cuando el sueldo es muy bajo para la responsabilidad que conlleva es porque se pagan otras cosas, una de ellas puede ser, hacer lo que uno quiera.
Pues no, no quiero favores, ni sacrificios ni mártires. Quiero sueldos dignos para mis representantes, transparentes y reglados, tributando y con sus gastos extraordinarios justificados. Sin privilegios, pero sin tener que demostrar voto de pobreza para que les consideremos honrados. Quiero pagar por un servicio y poder exigir a cambio, resultados, y gestión honesta y eficaz. Y ya lo siento, pero cuando alguien me hace favores, no me siento con fuerzas de exigir nada.

Hay que dignificar la política. Nos va mucho en ello.

martes, 29 de diciembre de 2015

Eligió no saber.

Porque anticipó que actuaría si supiera. Porque no se sentía con fuerzas de enfrentarse a las consecuencias que de sus actos se derivarían.
Por todo ello, eligió no saber.
Porque pensó que, no sabiendo, podría vivir como si no supiera. Porque creyó que elegir no saber es lo mismo que no saber. Porque era un elegir de quien ya sabe. Porque obligó a los demás a fingir que no sabía. Porque cerró la puerta a hablar de casi todo.
Por todo ello simulamos que nada ocurría, que nada había ocurrido y que las relaciones más intensas y enriquecedoras pueden sobrevivir con la más elemental de las cortesías.

Eligió no saber y obligó a olvidar para salvaguardar el afecto.

martes, 22 de diciembre de 2015

El bipartidismo light ha muerto. ¡Viva el bipartidismo hardcore! (Pequeño relato para conjurar pesadillas).



El 20 de diciembre votamos y al final del día seguí a través de twitter, televisión y radio el escrutinio. El resultado fue desconcertante en el sentido de que era algo a lo que nunca nos habíamos enfrentado. Creo que todos necesitamos al menos unas horas para procesarlo y decidir si nos gustaba o no lo que habíamos votado. Yo me acosté, a eso de las dos de la mañana, decididamente optimista.

Cuatro partidos, ninguna mayoría absoluta, cuatro bloques cada uno con fuerza suficiente como para no ser ninguneado. "Tiempo de pactos", pensé, igual hasta nos acostumbramos. A mi cabeza venían series como la danesa Borgen, tanto se ha repetido durante la campaña el ideal que supone Dinamarca, que la comparación era inevitable. Solo un pequeño detalle me inquietó, escuché a Pablo Iglesias que desde el escenario y sus 69 diputados (12 pertenecientes a En Comú Podem - Cataluña - 9 de Compromís-Podemos - CValenciana - y 6 de En Marea - Galicia) hablaba de Legislatura Constituyente.

¡Qué constituyente, ni constituyente! pensé, tendrás que decir lo que quieres cambiar, porque o mucho me equivoco, o la mayoría absoluta del PP en el Senado obligará a cualquiera a contar con él para realizar cambios de semejante calado. Deseché esos pensamientos que contradecían mi sentimiento general de esperanza porque por fin, los españoles tendríamos un sistema parlamentario maduro, con matices y consensos, y lo achaqué a la euforia del momento y la subida de adrenalina del que pasa de 0 a 69 y se siente el rey del mambo. Es normal, era una proeza.


Al día siguiente vi este tuit de Íñigo Errejón dando las gracias a sus votantes. No entendía nada. Estaban fundando un pueblo. ¿Un pueblo? Pero ¿de qué demonios hablaba? Pero qué extraño delirio les había poseído.
¿De qué pueblo habla? me repetía una y otra vez.
Que no, que hemos votado para que pactéis, para que se cambien cosas, para que haya consensos, contrapesos, y vigilancia mutua, para que nadie quede atrás, para evitar el rodillo que condena al pensamiento único y la frustración de expectativas. ¿Qué pueblo?
Plurinacional, patria, popular, democrática.

"Go home Íñigo, you´re drunk" - vete a casa Íñigo, estás borracho - me burlé imaginándolo de "after" tras la fiesta que debieron disfrutar.
Pero no solo él parecía de after, porque en las noticias, el propio Pablo Iglesias marcó las líneas maestras de lo que sería su estrategia de negociación.
Podéis escucharlo aquí y como seguro que ya lo habéis hecho, no os desvelo nada si os digo que sus primeras palabras y exigencia no fueron ni la Renta Básica, ni la Garantizada, ni siquiera ¡la cabeza de Rajoy!
Sorpresa, sorpresa.
La primera idea que desentrañó, a partir del 0.20 del vídeo, fue dirigirse al partido socialista para advertirle de que no iban a investir a Rajoy "ni por activa, ni por pasiva" y que si no entendían que "España es diversa y plurinacional...entonces lo que están diciendo los señores que mandan en el PSOE, están diciendo que van a entregar el gobierno al Partido Popular. Y la única manera de avanzar en esta transición, es entender que el diálogo y un nuevo compromiso histórico que asuma la diversidad, la plurinacionalidad de nuestro país..."
Es a partir del 0:55 cuando empieza a escucharse algo relativo a derechos sociales.
No quiere pactar con el PSOE. No quiere un amplio pacto de izquierdas donde pudiera siquiera asomar la cabeza el centro. No está dando la mínima oportunidad a Sánchez, porque sabe que el votante PSOE fuera de Cataluña, e incluso dentro, tiene serios problemas, cuando no un profundo rechazo, a plantear el derecho a decidir que está fuera de lo marcado por la Constitución Española, y más allá de argumentos jurídicos, hacerlo limitando el ámbito de decisión a la comunidad interesada. Transformando la soberanía nacional sobre la integridad del territorio, en la soberanía particular de la comunidad afectada.
No entendía nada, pero lo único que venía a mi cabeza es que Pablo Iglesias y su organización, estaban poniendo en primera línea los pactos formulados a las 3 organizaciones con las que había acudido a las elecciones.
Ese era el requisito para empezar a hablar y si el partido socialista lo rechazaba, entonces es que deseaba entregar el gobierno a Rajoy.
Mi sueño danés se rompió en mil pedazos.
Cuando uno desea llegar a un acuerdo y construir, no plantea algo que sabe que su adversario no tiene posibilidad de cumplir. Un cambio de semejante trascendencia, no requiere ya el consenso del PSOE (que jamás lo tendría) no, requeriría el acuerdo de Ciudadanos y sobre todo y por encima de todo, del PP (mayoría en el Senado). No lo iba a lograr nunca, ni el consenso, ni el objetivo, no en esos términos, entonces, ¿por qué lo planteaba como requisito previo? más aún, ¿por qué el rechazo a lo que el PSOE no puede cumplir supone que le entrega el gobierno al PP?
Quiere cargarse al PSOE, quiere asimilarlo en la mente de la opinión pública, al PP. Quiere cargar sobre los socialistas la culpa del fracaso de un pacto de izquierdas.
Me acosté muy preocupada y, como suele pasar en estos casos, soñé. Esto es lo que sucedía:

Aparecía Errejón, su tesis doctoral y su estancia en Estados Unidos, artículo que debí leer en algún momento en diciembre de 2014.
 “Llegó con unas ideas un poco leninistas”, dice el profesor. “Cuando estuvo aquí se interesó más por cuestionar la idea de que un Estado siempre es mejor cuando está centralizado. Iñigo tendía a tener esa perspectiva”. La principal área de investigación de Agnew son los separatismos en Europa. “Cuando llegó no creo que tuviera ideas muy articuladas (sobre el nacionalismo) pero cuando se fue había entendido que los Estados no son solamente unos entes asociados a la distribución”.
Surgían las promesas a los grupos de confluencia, promesas que no podían cumplir porque dependían de un cambio constitucional con las mayorías aplastantes que requiere el trámite, pero que se planteaban de forma ineludible.

Detrás, como un espectador, aparecía la figura de Rajoy, inmóvil, con esa manera de no moverse tan suya, que hace que todo se precipite a su alrededor, pero esta vez aguantaba la respiración. Estaba esperando que Podemos engullese al PSOE y se convirtiera en partido hegemónico, sí esa palabra tan usada durante las elecciones europeas, de la izquierda. Porque entonces, él y su partido, el PP, no tendrían que hacer nada para destruir a Ciudadanos.

Ambos plantearían imposibles y el tiempo correría hasta que la convocatoria de nuevas elecciones fuera inevitable: Podemos con el derecho a decidir y Rajoy permaneciendo e impidiendo que una figura menos cargada de mochilas en su partido, asumiera el liderazgo.

Sí, a ambos les interesaba esta estrategia, porque se vota mejor contra otro, contra un enemigo que representa la corrupción y la "derecha rancia", o la "locura secesionista" y la "ruina económica" según el punto de vista de cada votante.
Es incómodo tener un adversario indefinido que no ideologiza tanto al votante, que puede llegar a aceptarte propuestas y ofrecerte pactos que no puedes rechazar sin demostrar tu sectarismo.

Iríamos a elecciones (Podemos ya ha dicho que no le disgusta la idea) y se polarizaría y radicalizaría el discurso. Se tensaría al electorado, obligando a la sociedad a darle utilidad a su voto.
Y sucedía entonces que los dos dirigentes peor valorados por la sociedad en el CIS de diciembre, se quedarían solos, uno frente al otro y desaparecería la posibilidad moderada, el centro y la socialdemocracia. Cualquier elemento de puente entre dos posturas extremas habría sido borrado del mapa. Habrían aglutinado en torno a dos polos opuestos, al grueso de la población. Habíamos matado el bipartidismo light, para caer en los brazos del bipartidismo hardcore.


Una mano me agitó el hombro. "Despierta, es una pesadilla". Asustada encendí la luz. En sueños había gritado "¡No era eso, no era eso!".

lunes, 14 de diciembre de 2015

Ni feminazi, ni heteropatriarcado.

Esta campaña electoral está sacando lo mejor de cada casa y aunque puede ser culpa mía por meterme en todos los charcos, el caso es que tratar de mantener una postura abierta a los matices se me empieza a antojar una misión imposible: cuando te quieres dar cuenta alguien te demuestra cuánto le ofendes utilizando sus mejores insultos.

Nunca me he considerado feminista, no porque no lo sea, sino porque no me lo he preguntado hasta hace bien poco.
Esta mañana de camino al cole sonaba "What a feeling" . Sin ser muy consciente de ello he subido el volumen y me he puesto a cantar desaforadamente. Mis hijas bailoteaban en sus asientos mirándome divertidas. Al terminar la canción se ha producido la pregunta inevitable: "mamá, ¿esa canción es de cuando tú eras pequeña?"
Desde que supo que yo veía la tele en blanco y negro, mi hija menor piensa que soy un ser fascinante, algo así como una pieza de museo. Les expliqué que era la banda sonora de una peli muy taquillera, la historia de una chica que quería ser bailarina y que mientras lo lograba trabajaba en la construcción como soldadora. Esa canción era el baile de la prueba final y "Flashdance" el título de la película. Desde mis ojos de adolescente me parecía 'lo más'. Quién sabe lo que vería hoy.
La cuestión es que la mayor dijo saber lo que era un "flashmob". Aproveché su error para pedirle que me lo explicara y sí, lo sabía. Entonces les comenté que yo había participado en uno. De pronto la madre dinosaurio se convirtió en motivo de orgullo y como el brazo de la adolescente se enlazó al mío, aproveché para alargar ese precioso (escaso) momento contándoselo.

Nunca me he considerado feminista, tengo dos hijas y algo absolutamente claro: serán lo que quieran ser y se pondrán el mundo por montera. A sí que sí, supongo, que eso me convierte en feminista.

Creo que la discriminación positiva es necesaria cuando las reglas no son neutrales y las trabas y dificultades para crecer no son las mismas. Creo que las cuotas son una buena idea y que para lograr el objetivo de acercar posiciones de partida, han de ser temporales. Creo que la palabra "feminazi" es un insulto despreciable e impropio de seres inteligentes. Creo que culpar de todo al "heteropatriarcado" es una filosofía de vida, no un argumento válido. Creo que en España hay muchos machistas, pero también que su caladero potencial se va reduciendo. Creo que 1 sola mujer muerta a manos de un hombre por ser mujer y creerla suya ya es demasiado, pero también sé que nuestra sociedad lo está haciendo mejor que otras y que hemos de perseverar en el camino emprendido.
Creo que he de enseñar a mis hijas a ver las señales de peligro y no pienso que eso sea machista. Creo (me gusta pensar) que me darían la primera bofetada pero no me encontrarían para darme la segunda, pero sé que hay que verse en esa piel, para entender por qué te quedas junto al que no te quiere, así que cualquier medida de apoyo para acabar y denunciar ese infierno, es poco. Sé también que acabaría en el cuartelillo si presenciara una situación así.

Lo bueno es que el debate está en la calle. Lo malo es que hay dos polos que lo están monopolizando. O bien te acusan de ser feminazi o bien te adscriben al heteropatriarcado.

Quizá es que estoy en transición, o que me da la risa cuando un hombre se cree mejor que yo. Quizá es que tuve la suerte de no necesitar preguntarme si soy feminista porque otras, antes, hicieron lo más difícil y por eso veo extraño y artificial un partido político, debate o mesa redonda donde escaseen las mujeres. Quizá es que no soporto que se juzgue la valía de una mujer por su estatura o el tamaño de su pecho. A lo mejor es que soy rara, porque no me importa que la mujer juzgada sea machista o feminista, de izquierdas o derechas, me ofende igual. Debe ser que soy, como me han dicho recientemente, la srta Rottenmeier del feminismo, por lo en serio que me lo tomo.

Addenda:
España fue pionera con el matrimonio igualitario y la posibilidad de adopción. Tenemos índices de respeto a las distintas opciones sexuales que pueden llenarnos de orgullo y nos convierten en una sociedad avanzada y tolerante como pocas. Es un buen equipaje para repetir éxito en asuntos de igualdad entre hombre y mujer.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Elogio de la incertidumbre

Autor invitado: @Demostenes_av


De nuevo estamos en campaña electoral, y de nuevo unos y otros nos bombardean con medidas y promesas de todo tipo. Si usted, querido lector, no tiene decidido su voto aún, puede estar intentando comparar lo que dice cada candidato y buscar el que se acerque más a lo que usted quiere para España. El problema es que todos quieren lo mismo: Salir elegidos. Y siendo un poco menos cínicos, reducir el paro y la pobreza, mejorar la educación y hacer más eficientes y justas las instituciones públicas. Lo que cambia de unos a otros es el medio que proponen para conseguir esos fines. Eso y alguna cosilla más, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Puede que decidamos nuestro voto en función de la confianza que nos ofrece un candidato u otro, o su postura hacia temas puramente ideológicos como el aborto o la religión. Ahí hay poca duda. porque depende de lo que creamos que sea correcto o no. Pero si nuestras dudas son sobre temas complejos, técnicos y con varias opciones como la economía, ¿cómo puede uno elegir entre unas propuestas y otras cuál es la mejor, la que va a conseguir lo que queremos sin destruir otras cosas? Uno puede estar tentado de buscar la opinión de los expertos que saben más del tema, pero parece que estos expertos no se ponen de acuerdo entre ellos. Siempre hay alguna voz autorizada apoyando tal o cual propuesta. De hecho, igual ha oído en alguna ocasión que los expertos aciertan de media tanto como un chimpancé tirando un dardo. Vamos, que aciertan de vez en cuando por pura casualidad.

El caso es que lo de la tasa de aciertos de los “expertos” (con comillas) es cierto. Proviene de un estudio que realizó el doctor Philip Tetlock en Estados Unidos, recogiendo predicciones de académicos, analistas, tertulianos, etc. entre 1984 y 2004 sobre diversos temas. Y efectivamente el resultado fue descorazonador.

Sin embargo, entre los fallos generalizados, había un pequeño grupo de personas que si acertó significativamente más que el resto. Y esto hizo que el mismo investigador repitiera el experimento, pero esta vez con miles de voluntarios que no tenían ninguna preparación especial. De éstos, de nuevo muchos fallaban, pero unos cuantos si conseguían acertar a menudo qué iba a pasar dentro de unos meses en tal o cual situación, y comenzaron a aparecer características comunes. 

La más importante: ninguno era una persona dogmática. No solían hablar en términos absolutos de blanco y negro, sino en tonos de gris. Tenían opiniones preconcebidas, como todo el mundo, pero las revisaban una y otra para ver si estaban equivocados. Comparaban puntos de vista con otros, en particular con quienes no estaban de acuerdo con ellos, no para convencerlos de nada, sino para poder considerar todos los argumentos y  estar seguros de que sus propios prejuicios no les estaban jugando una mala pasada. Y por supuesto, no dudaban en cambiar de opinión si las pruebas les indicaban que era lo correcto. Estaban menos seguros de lo que creían que sabían, y esto les llevaba a ver el mundo más como es, para bien o para mal, y no como pensaban o les gustaría que fuera.

Lo cual nos lleva de nuevo a los “expertos”. Por desgracia, lo que la mayor parte de la gente demanda en un experto no son muchos aciertos en sus predicciones pasadas, sino que las haga con seguridad. Por lo general, pensamos que un experto que dude o que diga que el resultado puede ser uno u otro, en realidad no sabe de lo que habla, aunque se trate de si una moneda va a caer cara o cruz. Así que algunos de los “expertos” más conocidos en realidad son los que se apoyan más en sus prejuicios, y no precisamente el perfil que veíamos antes. Eso explica muchas cosas.


Teniendo esto en cuenta, y por el bien de todos, nos convendría crear una cultura de prudente escepticismo ante cualquier cosa que nos vendan como certezas absolutas, y a sentirnos más cómodos con distintos grados de probabilidad. A no huir de la incertidumbre, a asumir que podemos estar equivocados y que no pasa nada por rectificar. A no creernos todo a pies juntillas, sino dialogar, conversar y ver otros puntos de vista antes de decidir si algo es verdadero, falso, o sólo verdadero a medias; si está basado en algún tipo de prueba o si sólo es una elucubración teórica. A estar abierto a todo tipo de opciones, por muy peregrinas que puedan parecer, si hay una evidencia que las apoye. Mientras seamos nosotros quienes leemos a columnistas, escuchamos a tertulianos y analistas y votamos a los políticos, ellos no lo harán (¡no podrán!) si no se lo permitimos en primer lugar, y llegamos a exigir después.


Y ahora, querido lector, si ha llegado hasta aquí le recomiendo que salga corriendo a leer “El retorno de los chamanes” de Victor Lapuente. Yo llegué a él después de leer “Superforecasters”,  el libro de Tetlock sobre sus experimentos. Quizá, como a mí, algo le resulte familiar. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

¿Por qué la buena fe es imprescindible para el debate?

Dije que quería una camiseta con este texto y la quiero de verdad.
El truco del "bullshitter" - el que practica el bullshit* -  según la definición de Nate Silver es el siguiente:
"responder con generalizaciones cuando se le interroga por detalles y polemizar sobre trivialidades cuando se cuestionan principios".

Así pues, un bullshitter no es un mentiroso, es otra cosa.
Para distinguirlo os invito a leer este estupendo post del que rescato una sentencia: "nunca digas una mentira si puedes abrirte paso a boñigazos".

¿Por qué tanta 'boñiga de toro'?
Para responder, he de relataros lo que me sucedió el 12 de noviembre con motivo de la presentación del libro "Las cuentas y los cuentos de la independencia" de Josep Borrell y Joan Llorach en la Fundación Rafael Del Pino, y que podéis escuchar íntegra en el enlace.
Va a ser largo, lo aviso.

Allí estaba yo, como tantas otras veces, bloc de notas y móvil en ristre tratando de mantener el equilibro entre anotaciones para un post, tuitear, hacer fotos que luego me servirían de documentación y no perder el hilo de la charla.
No había leído el libro, de hecho lo compré allí esa misma tarde, y como es mi costumbre en estos casos, evitaba opinar sobre lo que escuchaba. Trataba de ceñirme exclusivamente a lo que me parecía interesante y lo tuiteaba. Si tenéis curiosidad haced la búsqueda en twitter con el hashtag #CuentasyCuentos.
Vuelvo a repetirlo: no había leído el libro. Es relevante para entender lo que vendrá a continuación.

Primer tuit significativo:  me hice eco de un comentario del sr Llorach

y para mi sorpresa recibí varias notificaciones, produciéndose este diálogo:

Entre el primer y segundo mensaje pasaron varios minutos. Aunque se me complicaba la logística, al reconocer el nombre  de la persona citada por el sr Llorach, decidí contestar educadamente. Su respuesta me desconcertó.
¿Por qué este señor me preguntaba a mi (¡) sobre una cita que yo no había mencionado, que Llorach no había mencionado y que ni siquiera sabía si existía [véase el vídeo min 21:15 donde alude a "libros y artículos"]?
¿A mi, que ni le conozco, ni le sigo, ni le he mencionado, ni tengo más que cultura general sobre balanzas fiscales?

Al finalizar la presentación y mientras caminaba por la Castellana, respondí con mi mejor intención:

Podría ser más aséptica y no explicar más, pero es cierto que lo hice con el mejor ánimo, el que tienes cuando crees que el entendimiento es una opción, que basta con esforzarse por disipar fantasmas y aclarar embrollos.
¿Por qué tenía esa sensación? Porque pienso que la racionalidad triunfa sobre las pasiones con más frecuencia de lo que pensamos, y porque había escuchado al menos dos cosas que me daban esperanza.
La primera de ellas se derivaba del hecho de que la presentación utilizaría gran parte de material en catalán. En tono pícaro, Llorach nos amenazó con 'una clase de catalán encubierta', a lo que Borrell apostilló un 'y no viene mal' [min 5.34]. Aplaudí el detalle, conmigo predicaban a una conversa que estaría encantada de aprender gallego. Una conversa que cree que es buena cosa conocer las lenguas que se hablan en tu país.
La segunda fue una respuesta al público. Llorach responde que la esperanza de salir de la situación actual radica en que muchos catalanes descubran que España y la UE representan un campo de oportunidades para ellos y que por lo tanto, no tiene sentido provocar fricciones [min 1:12 en adelante]. Borrell discrepó. Veía ese proceso demasiado largo, e insistió en dar pasos ya, como por ejemplo, reconocer los elementos de agravio que tienen razón de ser para corregirlos. Se mostró convencido de que dichas modificaciones se podían llevar a cabo sin grandes cambios constitucionales.

Con ese espíritu invitaba yo al sr Bel a dejarme tranquila a mi y a dirigirse a quien podía y debía responderle. Aprovechaba para animarle a un debate en el que él pudiera deshacer sus dudas sobre la NOcita de marras de la que yo no tenía ni pajolera idea y todos pudiéramos aprender algo.
En definitiva, un debate de buena fe entre personas informadas, que sirviera  para revisar el sistema de financiación español, muy injusto con unos y otros, y mejorarlo evitando que los problemas que son resolubles se conviertan en agravios enconados y divisiones.
Pero él insistía:



No iba a rendirse, así que en cuanto llegué a casa abrí el libro y en pocos minutos encontré el texto que hacía referencia al 8% y -  como debo de ser medio pava -  se lo envié a quien creí que debatía de buena fe:
IMAGEN A
[A continuación adjunto la parte inferior de la hoja 95 del libro de Borrell y Llorach ampliada, para facilitar la lectura de las últimas líneas y el pie de página]

A partir de ese momento supe que ese señor me estaba utilizando.
El libro al que alude es 'Anatomía de un desencuentro'. Su libro naturalmente, citado a pie de página en la imagen que yo le había facilitado. No entendía nada. ¿Cómo demonios iba a tener yo su libro? No, claro que no lo tenía, pero no parecía importante porque él me facilitaría las imágenes pero antes sembraría la duda: ¿creía posible encontrar esas palabras exactas en su libro?


"El 8% de défict CAT es único en el mundo", me pedía que buscara. Decía que lo había reproducido yo, (efectivamente, en el tuit reflejando lo que había escuchado a Llorach), pero NO era lo que decía el libro.

No terminaba de ver por qué señalaba que estaba repetida en el libro. No lo estaba, al menos no literalmente, aunque bueno, más o menos podía significar lo mismo.

Antes dije que debía de ser medio pava, solo medio. La otra parte de mi ya estaba un poco cansada de que jugaran con ella a acertijos para atacar a un tercero y se había puesto a "googlear" (buscar en Google) la frase del libro de Borrell y Llorach con los términos: "Bel, déficit, Cataluña, 8, mundo".


Voilá!

Google arrojó numerosas entradas reflejando un intenso debate entre el sr Bel y el sr De La Fuente, en diversos artículos reproducidos en el blog Nada es gratis y en el periódico El País.
Quedaba claro que el sr De La Fuente también había interpretado que el sr Bel opinaba que el déficit de Cataluña era realmente espectacular y singular, de hecho, "no tenía parangón en el mundo".
Cuando leí el currículo del sr De La Fuente, supe que mi tuit era correcto, mucha gente y muy seria interpretaban en el mismo sentido lo que el sr Bel pensaba sobre el déficit catalán.
No tenía el libro del sr Bel para comprobar si las palabras citadas por Borrell y Llorach eran exactas, pero dada la insistencia y los acertijos, sabía que pasaba algo.
Busqué el artículo al que respondía el sr De la Fuente, un artículo publicado en  La Vanguardia el 25 de septiembre de 2012,  titulado "Balanzas y Cisnes negros" y firmado por Germá Bel.


[Adjunto captura de pantalla y no enlace, ya que al menos durante dos días, caffereggio.net no funciona. Da igual, el propio sr Bel se autocita en su artículo de respuesta al sr De La Fuente días después aquí.]

¿Dónde estaba el problema entonces? ¿Dónde la trampa que me tendía el sr Bel? La única posibilidad era que la cita recogida en el libro del sr Borrell y Llorach no fuera exacta, y dado que según se aprecia en la foto, hay unos corchetes con puntos suspensivos [...] podía ser que faltara alguna palabra o idea clave.
No podía saberlo ni iba a pelearlo, su párrafo de La Vanguardia me parecía contundente.

"ha devenido sabiduría convencional en Catalunya: que el déficit de Baleares y Catalunya (y Madrid según el método del beneficio) no tiene parangón en el mundo desarrollado".
Así que le respondí y le adjunté la imagen de sus propias palabras en 2012 






Bueno, "único" de unicidad no, pero único de extraordinario, sí. ¡Sin parangón, nada menos!
Subió las fotos de su libro (pag 167 y 168) y pude comprobar que la diferencia entre sus palabras y las reflejadas en el libro de Borrell y Llorach corresponde a una parte intermedia omitida en un párrafo larguísimo.
En mi opinión esa omisión no cambiaba el sentido general, ni modificaba la interpretación, pero en la suya sí.

Y así siguió la cosa. Añadió que no era su intención ofenderme, que solo quería que descubriera por mi misma las cosas e insistió que su cita estaba manipulada.
A estas alturas de la conversación, que el párrafo citado fuera más largo y mencionase otras comunidades no me parecía crucial, no después de haber leído el artículo de La Vanguardia, porque la charla de los señores Borrell y Llorach, no se limitaba a un escrito concreto de una persona concreta, sino que se describía un proceso en el cual una serie de medias verdades, afirmaciones erróneas o, cuando menos, muy discutibles, habían contribuido a generar esa "sabiduría convencional" que había dado soporte argumental al sentimiento de agravio. Y que el hecho de que ese tipo de afirmaciones no se hubiesen desmentido, discutido y argumentado en su día, eran en gran parte, causa de la situación que ahora vivimos. Y sobre todo, que estábamos a tiempo de arreglar los desarreglos, lealmente, discutiendo datos ciertos, mejorando el sistema.
Eso era para mi lo relevante. Pero el sr Bel quería hablar de su cita.

Ahora, si aún queda alguien leyendo este caos de post, seguramente se preguntará: ¿por qué, tras tantas imágenes, no nos muestra las fotos del libro del sr Bel, para que podamos juzgar si la cita está manipulada o no?
No lo hago porque no es necesario. Alguien lo ha hecho por mi.
La noche de la conversación que he transcrito (no están todos los tuits, a veces no respondíamos en el mismo hilo y es un auténtico infierno ordenarlos temporalmente) hice pantallazos por si acaso.
Leí sobre el bullshit, encontré el ensayo de Harry Frankfurt y concluí, que esa conversación había sido puro bullshit. Pensé en escribir sobre ello, pero pasaron los días y lo dejé correr. No tenía ninguna gana de meterme en semejante fregado con alguien tan perseverante, tan poco elegante al argumentar y con tantos seguidores convencidos, además, se había disculpado y yo soy medio pava y se me gana fácil.
Pero DOCE días después (¡) comienzo a recibir notificaciones en Twitter de personas que retuitean y comentan algunos de los tuits de arriba. Inexplicable.
No.
El sr Bel ya tenía quien defendiera su cita y la supuesta manipulación.
¡ Lean, lean El Mòn ! 


Lean cosas como:

"Pero un tuit de una de las asistentes, inicialmente favorable a las tesis de Borrell, puso en evidencia la mentira".

Ésa soy yo. La asistente "inicialmente favorable" que evidencio ¡la mentira!

¿Y cómo sabe eso la periodista?
Si solo había leído mis tuits sobre la presentación, no creo que pudiera afirmarlo ni desmentirlo, ya que únicamente me limitaba a transmitir lo dicho por otros.

Si había leído la conversación completa con el sr Bel y ello le había llevado a formarse esa idea de mi predisposición:
¿por qué dice "inicialmente"? ¿Tal vez porque resultaría más dramático que, creyéndome de "pe a pa" las palabras de Llorach (no de Borrell, no insistan) descubriera solita el engaño?
¿Por qué elige única y exclusivamente el tuit que he etiquetado como IMAGEN A?
¿Por qué, si tanto le indigna que "manipulen", no hace ninguna alusión al artículo de La vanguardia que hasta en dos ocasiones enlacé y fotografié en la misma conversación y que mostraba que la idea del déficit sin parangón ya había sido difundida y discutida por el propio sr Bel en el año 2012?

¿Por qué la foto que utiliza para ilustrar el libro de Borrell y Llorach se parece tantísimo a la mía ampliada, con la misma sombra, la misma curvatura de la línea a pie de página, tanto que no puedo evitar pensar que se le ha olvidado pedir permiso o mencionarme?
¿Tal vez no sea mi fotografía, pero si lo fuera, no estaría saltándose una de esas "Reglas de oro" de los periodistas?
¿Por qué solo habla de Borrell cuando el tuit "delator" alude exclusivamente a Llorach?
Y por pura curiosidad, ¿por qué todo el mundo usa la misma expresión "regla de oro"?
[Aclaración:  lo de la foto es una trola, soy muy fan del CC y por mi puede utilizar la foto cuanto guste, pero no me manipule señora periodista.]

Mi respuesta hasta el momento se ha limitado a esto:

La periodista también respondió diciendo algo parecido a que ella "no acosaba". No lo entendí muy bien en su momento, pero ya no encuentro los tuits en el hilo (?)
El sr Bel volvió a persuadirme de su falta de elegancia a la hora de debatir. Una vez es casualidad, dos correlaciona, a la tercera tendré que pensar que es tendencia.

*No confundir con el término 'bullying'

Aviso a navegantes.
Nunca bloqueo, ni exijo registro para comentar, pero en este caso tengo que hacer una excepción: soy como Jewel y me gustaría seguir siéndolo, así pues ya seas anti-independencia o pro-independencia, si lo que tienes que decir no es algo razonado y respetuoso, abstente. Lo borraré.
No debato con personas que no lo hacen de buena fe.

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