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Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

domingo, 29 de marzo de 2015

Ausencia

Recuerdo cuando era pequeña, en esa edad en la que la posibilidad de la muerte asoma por primera vez la patita por debajo de la puerta de tu universo, recuerdo que al meterme en la cama y para conjurar los miedos, rezaba pidiendo morirme antes que mis padres.
Como la mayoría de los niños, no tenía miedo a la muerte propia, sino a la de los seres que más amaba. No era la muerte, era la ausencia.
Así comenzaba cada noche: "yo antes que papá y mamá". Invariablemente, eso me llevaba a imaginar su tristeza y rectificaba: los tres a la vez. Un desastre, porque de ahí pasaba a mis hermanos y son tantos... Cuando me vencía el sueño ya había decidido que lo mejor era que, si tenía que ser, desapareciéramos todos, como evaporados, pero juntos.

Hoy he vuelto a releer esto de Suanzes. Una auténtica delicia que me hizo ruborizar y conmoverme. Por frágil. Por vulnerable. Por tocar ese punto del miedo más antiguo: la ausencia.
Imaginar la propia ausencia, es sentir la necesidad de dejarlo todo dicho. Responder definitivamente y por anticipado a cualquier pregunta que pudiera ser formulada, poner un punto final al dolor que imaginamos, permitir una transición al recuerdo que, a fuerza de ser recreado una y otra vez, deja de ser real.
Una suerte de comodín que utilizar cuando lo cotidiano asalte, porque la ausencia se agazapa ahí: en el olor de la ropa, de una comida, la luz a cierta hora de la tarde o en una manera de guardar los cubiertos en el cestillo del lavavajillas.

"Extimidad", me dijo ayer Pablo.
Quizás, una forma vulgar de arte, pienso yo. Una manera de llegar a cientos de desconocidos, sin caras ni nombres, para exponer a la luz del sol, aquello que todos guardamos dentro como una posesión particular y que sin embargo, se repite cada vez y en cada vida.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿Desde Rusia con amor? Ucrania: de cañas con Passim.

"Limónov"  Ed. Anagrama. Emmanuel Carrère.

Esta cita abre el magnífico y perturbador libro de Carrère sobre la figura de Limónov. Lo leí hace algo más de un año y es de esas historias que no se olvidan fácilmente. El lunes pasado, en el Café Galdós de Madrid, muy cerca del lugar donde nuestros grupos políticos tienen sus despachos, venía a mi mente una y otra vez. No tanto el personaje concreto - tan absolutamente irrepetible que parece ficción - como el ambiente que se respira en la novela.

El café estaba lleno, los españoles no éramos una mayoría clara. En la mesa donde me senté, una joven abría un pequeño cuaderno para tomar notas y trataba de conectarse a la wi-fi del local.
Yo apenas sabía nada sobre Ucrania. Había seguido con interés a través de twitter y medios de comunicación los acontecimientos del Euromaidán, a principios del año pasado, y como tantos occidentales, tenía una visión un tanto romántica de lo que allí sucedió y sigue sucediendo. Una lucha por la libertad, un acercamiento a Europa...

Con el ánimo de formarme un mínimo contexto, he estado buscando información. La revista Jot Down ha publicado muy recientemente el extenso artículo de E.J.Rodríguez que os enlazo. Creo que puede ayudar a entender un poco el devenir de los acontecimientos que han llevado a la situación actual. Por otra parte y tras repasar mis notas, tal vez sirva de contrapunto a lo transmitido por los ponentes de la charla.

Álvaro Imbernon (@alvaro_ims) de Passim (@Passim_ES) nos presentó a las tres pesonas que intervendrían a continuación. De derecha a izquierda en la imagen: Francisco de Borja Lasheras, Nicolás De Pedro y Jesús M. Pérez


Comenzó Francisco de Borja.
En unos pocos minutos, nos transmitió la enorme dificultad que entraña el trabajo desplegado por los observadores de la OSCE en el terreno, que dividió en tres fases:

1) Crecimiento del desorden. Etapa previa al conflicto en Crimea, en la que el mandato OSCE era de vigilancia e información ante guerra de propaganda.
2) Monitoreo de alto el fuego y observación de elecciones presidenciales del 25 de mayo 2104. Fase de prevención de conflicto y de intentar facilitar condiciones para acuerdos de paz.
3) Minsk. Fase actual, situación de conflicto abierto. Monitoreo de fronteras y acuerdos del 12 de Febrero 2015.

Los desafíos a los que se enfrentan son entre otros:

a) La dificultad de establecer hechos. Aunque se ha reforzado la misión elevando el número de observadores hasta 1000, en este momento hay 400 monitoreando una zona del tamaño de Suiza. Han de supervisar el cumplimiento del alto el fuego y la retirada de material de guerra pesado. Nos cuenta que lo que sucede en muchos casos es que dicho material no se retira, sino que se "mueve" de un lugar a otro. En la frontera interior, ambas partes parecen estar jugando al "ratón y al gato" intentando consolidar la zona.
b) La seguridad de los enviados y los problemas presupuestarios añadidos.
c) Neutralidad y legitimidad: monitoreas actos que no puedes controlar. Sin querer, tu sola presencia parece dar legitimidad a ciertos actores. Nos contaba que, se tiene la información para determinar que se han producido violaciones de Minsk, pero no hay respuestas sobre qué sucede cuando se viola.
Las mejor opción que contempla ante la situación actual es la utilización de una fuerza de la UE de transición a una fuerza militar de la ONU. Pero respecto a esto último, se muestra escéptico ya que no cree que Rusia vaya a aprobar nada que perjudique sus intereses por ahora.

A continuación, pasó el micrófono a Jesús Pérez Triana.
Habló de Crimea, que en marzo de 2014 tras referéndum, pasó a ser anexionado por Rusia. Habló de los "hombrecillos verdes", tropas uniformadas pero sin insignias, que en Febrero habían entrado en Crimea y que fueron señalados como tropas rusas encubiertas, que aseguraron las bases rusas en suelo de Crimea. Señala Jesús que Crimea les salió muy bien por la absoluta indefensión de Ucrania, cuyas Fuerzas Armadas están en muy mal estado y añade que el hecho de que el alto el fuego tardase 3 días en producirse de facto, permitió que Rusia "pisase el acelerador" y tomase posiciones. Lo que más me inquietó de lo que relató Jesús  - su exposición detallada aquí - es que se teme que los acuerdos de Minsk no son un paso hacia la paz, sino que para Rusia son la primera fase para conectar Crimea con rusia por vía terrestre.

El último de los intervinientes - antes del invitado sorpresa - fue Nicolás de Pedro. Comenzó haciéndonos una precisión que me resultó muy interesante: la percepción que los europeos tenemos de la Unión Europea, incluso como miembros de países del sur, no tiene nada que ver con la que se tiene en los países del este. Nosotros consideramos que nuestra presencia e imagen es benigna, pero a su juicio, en Moscú, la UE es percibida como una amenaza. El nivel de interés de la UE en Ucrania es muy bajo en comparación con el que tiene el Kremlin.
De Pedro hace la siguiente pregunta: ¿aceptamos Ucrania como país soberano? y pide separar radicalmente dos cuestiones que suelen mezclarse. Por un lado, lo que sucede dentro de Ucrania - niveles insoportables de corrupción, los llamados oligarcas - y por otro, la intervención militar rusa.

Cree que Minsk es un acuerdo malo para los ucranianos y que el problema en Ucrania tiene que ver con la unión euroasiática planteada por Putin, en la que desde el principio, entraron Bielorrusia y Kazajistán.
Desde que Rusia entró en Crimea - "Voy a proteger a mis compatriotas allá donde estén" - el proyecto euroasiático es percibido como una amenaza por los países limítrofes. El ejemplo es Kazajistán que, desde que se sumó, ha visto su maltrecha economía, hundirse más. El proyecto le obligó a la subida de aranceles, con el consiguiente aumento de precios de todos los productos que vienen de China y de la UE y como consecuencia, ha provocado un aumento del nacionalismo kazajo. Las declaraciones de su presidente, el verano pasado, aludiendo a que el proyecto euroasiático era solamente un acuerdo económico y que si adquiriese tintes políticos se reservaba el derecho a retirarse, tuvieron réplica inmediata por la parte rusa: "Kazajistán nunca ha sido un estado....si el presidente va en contra de los deseos de su pueblo veremos qué sucede...". No, dice de Pedro, Crimea no es el tema. Putin quiere controlar Ucrania. La paradoja es que tiene el control, pero ha perdido a los ucranianos. La solución de Ucrania está en Kiev y en lograr que funcione como país. El desafío es convertir a los oligarcas en empresarios, Y si triunfa Maidán, en otras regiones en Rusia, "alguien puede plantearse que la democracia es posible."

Y a continuación, se abrió el micrófono para cualquiera que desease intervenir, y se acercó un joven que se identificó como Eugenio, secretario segundo de la embajada rusa. Y en líneas generales nos trasladó la versión de su país en estos asuntos.
Lo primero que expuso es que lo ocurrido en Kiev, fue un golpe de estado de los países occidentales, pero que confían en el diálogo político entre ucranianos y rusos ya que son un "pueblo hermano". Considera que Rusia ha hecho los máximos esfuerzos y no entienden la actitud de occidente respondiendo con sanciones. Finalmente centró las mayores dificultades de la negociación en asuntos de idioma en las zona sur de Ucrania (donde muchos habitantes tienen el ruso como lengua materna). Ahora es tiempo para buscar soluciones concluyó.

A las preguntas de los tres ponentes negó tajante la invasión rusa de Crimea:  ha habido un referendo, ha sido autodeterminación. Las tropas rusas ya estaban en la península mucho antes, tenemos bases allá".

Y hasta aquí pude escuchar, pero me fui pensando si, como en otras ocasiones nos ha dicho Álvaro, no estaremos los europeos mirándonos demasiado el ombligo, y dejando de mirar un poco más allá.

domingo, 8 de marzo de 2015

La aspiradora se niega a aspirar. Mujer, electrodomésticos y politikones.

"La aspiradora se niega a aspirar
dice que no, que no, ni hablar
la nevera está leyendo a Marx 
y me dice que la deje en paz"
Alaska y Pegamoides. La revolución de los electrodomésticos .1982

Madrid 7 marzo 2015. Irish Rover

Ellos fueron los protagonistas de la tarde: Imma Aguilar (@immaaguilar), una moderadora a la que le gusta radicalizar, Luis Abenza, un politikon que se prodiga poco - y tras escucharle, mucho menos de lo que debería -  y Sílvia Claveria ( @Claveria) , editora de Gerrymandering (@gerrymanders ).
Después de toda una semana de artículos dedicados a género, infancia y desigualdad, era un estupendo broche de cierre, justo antes de la celebración del Día Internacional de la Mujer.


Comenzó Imma, mencionando dos hechos recientes que, puestos uno junto a otro, dan para horas de conversación. El primero, el gobierno formado por Syriza, de un uniforme color masculino. El segundo, hace apenas 1 día, el anuncio del PP de sus candidatos en Madrid para Comunidad y Alcaldía: dos mujeres.
Me sorprendió escuchar que no hace tanto de la primera vez que un partido político (PSC) aprobó una cuota mínima - un escuálido  12% - de representación femenina, en contra de su propia dirección. Fue en el año 82. En 2002 ICV estableció la paridad. No hace tanto, efectivamente.

Luis Abenza haciendo honor a lo deseado en su post: "relajando un poco el tono denso y repollo que caracteriza mis posts, esperando que la pérdida en rigor se compense con la ganancia en legibilidad" resultó muy legible. Nos dio unas pinceladas de lo que había supuesto el siglo XX en lo que se refiere a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y siguiendo a Claudia Goldin lo dividió en cuatro fases.
  • 1ª Fase. Principios de siglo. Las mujeres trabajaban hasta que encontraban marido o, si lo tenían, hasta que éste podía mantener la familia, entonces, volvían a casa.
  • 2ª Fase. Años treinta. Se produce la "revolución de los electrodomésticos", la productividad doméstica aumentó exponencialmente y en consecuencia, también lo hizo el empleo a tiempo parcial de las mujeres.
  • 3ª Fase Años sesenta. La participación femenina pasa de un 25% a un 46% pero no existe promoción y pocas salidas a medio plazo. Entre las causas que explican este aumento se encuentran: cambios regulatorios, cambios tecnológicos y los llamados "nuevos hombres". Esta cita me ha gustado especialmente y si Luis Abenza llega a leer este post, le ruego que me envíe el artículo al que alude. Es de Barbara Petrongolo, y según Luis, es el artículo que a él le hubiese gustado escribir. Estos nuevos hombres, eran los hijos de mujeres que trabajaron, deduzco que como consecuencia de la guerra, y que una vez llegados a la madurez, eran mucho más propensos a elegir como esposas, mujeres que trabajasen. [Es que, realmente, es muy potente la idea. Me hizo pensar inmediatamente si el hecho de obligar a los padres a aceptar una baja de paternidad, no les llevará a reivindicarla, una vez que descubramos los beneficios que comporta para la sociedad en general y para el individuo en particular.]
  • 4ª Fase. A partir de los setenta. La brecha salarial comienza lentamente a cerrarse. La edad en la que se contrae matrimonio se retrasa y eso hace que, por un lado, las mujeres que se casan ya trabajen, y por otro, se tomen más decisiones conjuntas. En este punto, un descubrimiento, su legalización y generalización, resulta muy relevante: la píldora anticonceptiva, legalizada en USA en 1960 y en España en 1978, debida a Carl Djerassi, contribuyó a facilitar que las mujeres hiciesen inversiones a medio plazo en su formación y carrera laboral.
Y ¿por qué es importante la consecución de la igualdad laboral entre hombres y mujeres? Pues según Luis, entre otras muchas cosas por las siguientes:
  1. Porque una sociedad en la que nacer hombre o mujer te segmenta, no es una sociedad donde exista igualdad de oportunidades.
  2. Porque la participación de la mujer en el mercado laboral afecta al comportamiento económico de las familias. Está comprobado que cuando las mujeres trabajan, gastan más en ellas y lo que resulta más significativo, en sus hijos ["La reforma de las pensiones empieza por los niños" cita de un profesor de la P Fabra que también me gustaría que me hicieran llegar].
  3. Porque invertir radicalmente en niños y mujeres es la clave del estado de bienestar.
  4. Y por último, porque no hay correlación negativa entre fecundidad y empleo femenino, es decir, hay mucho margen para hacer cosas en este aspecto.
Las mujeres se han incorporado al mercado laboral, es un proceso irreversible al que no podemos ni debemos negarnos.

Y tras esto tomó palabra y micrófono, Sílvia Claveria que centró su intervención en el papel de las mujeres en política.
Los datos son un tanto demoledores, solo en Finlandia, Noruega y Suecia, se cumple la paridad.
Hasta 1995 había dos factores que explicaban la presencia o ausencia de mujeres en política. Por un lado estaba la "disponibilidad" de mujeres para ocupar cargos (preparación). Por otro, las posibilidades de aceptación de los cargos por parte de las mujeres.
Desde entonces, es la demanda de mujeres la que influye mucho más y no es homogénea:
  • Tipo de reclutamiento: los países que eligen para ocupar cargos políticos a especialistas son los que más mujeres reclutan.
  • Coaliciones. Los gobiernos de coalición tienen menos puestos para repartir y ello perjudica a as mujeres.
  • Ideología. Tradicionalmente los gobiernos de izquierdas han sido más beligerantes en asuntos de paridad. [De ahí que lo expuesto por Imma al principio, diera para horas de conversación y bromas varias].
  • Si existen cuotas obligatorias, voluntarias o no existen en absoluto
  • La cantidad influye en la calidad: cuantas más mujeres haya en el Parlamento, más mujeres en el gobierno. [Igual que las buenas ideas, es realmente difícil tener una idea brillante, si solo tienes una idea].
  • Efecto Contagio. Parece que influye mucho menos de lo que se piensa. El hecho de que un gobierno imponga la paridad, no necesariamente obliga al siguiente a mantenerla.
Mujeres ministras. Explica Sílvia que cuando alcanzan el peldaño más alto, las mujeres suelen sufrir lo que se llama segregación horizontal, es decir, son destinadas a ministerios considerados menos importantes o que pueden ser eliminados con cierta facilidad si fuese preciso. En este punto, expuso los factores que a su juicio, te hacen más "ministrable":
  1. Tener un posgrado.
  2. Haber cursado estudios de derecho.
  3. Tu vida en política. Más posibilidades cuantos más años lleves en ello.
  4. Haber sido ministro anteriormente.
  5. Pertenecer a la ejecutiva del partido.
Esos cinco puntos se aplican tanto a hombres como a mujeres, pero al igual que dicen que existe un "capitalismo de amiguetes" existe una "política de amigotes". Los hombres tienden a nombrar a sus amigos. [Conde-Ruiz habla en este artículo de la evidencia de que los hombres tienden a elegir hombres a la hora de seleccionar a los que ocuparan los cargos más elevados en las empresas].

Y esto pasa a nivel nacional, pero a nivel local, las cosas y las causas, cambian. Ya no es la demanda la determinante, sino la oferta.

La política local se convierte casi en una tercera jornada laboral para muchas mujeres (muchos de nuestros concejales no están profesionalizados, no tienen sueldo) y entre los 25 y los 45 años, las mujeres desaparecen de la política en este nivel.
También apunta otros rasgos que pueden contribuir a esta situación, como la falta de confianza en sí mismas, [Alice Munro: "No puedo ponerme en la cabeza de los hombres por una simple razón: nunca voy a poder sentir, como ellos, que lo más natural sea que todo gire alrededor de mi trabajo y mis intereses"] el tipo de liderazgo masculino que favorece a los hombres e incita a las mujeres a autoexcluirse y la aplicación de dobles estándares: cuando la masculinidad está muy valorada, todo aquello que no requiere objetividad demostrada, favorece la elección de hombres vs mujeres.

Concluye Sílvia que la baja representación femenina, no solo afecta a la igualdad de oportunidades, sino a la calidad de la democracia: sustantiva (relación entre mujeres y tipo de políticas a aplicar) y simbólica (cuantas más mujeres se vean reflejadas en la composición de sus gobiernos, más desearán participar).

Como cierre, Imma Aguilar, añadió una reflexión: las empresas hace tiempo que comenzaron a aplicar roles femeninos en su funcionamiento tales como, empatía o liderazgo vs autoritarismo. La política todavía no lo ha hecho.

Y sea este pequeño esfuerzo de las dos de la madrugada, mi humilde aportación a la celebración de hoy, (¡ya es hoy!).
Feliz Día Internacional de la Mujer.

domingo, 1 de marzo de 2015

Fundación Hay Derecho. Una crónica sentimental.

Fundación Hay Derecho. Madrid 26/02/15

Estaba en el metro mirando nerviosa el reloj. Empezaba a preocuparme porque sabía que necesitaba unos minutos extra para llegar desde la estación de Plazacastilla (así lo decimos aquí, del tirón, con prisas) hasta el hotel que se encuentra en una de las cuatro torres que han cambiado el skyline de Madrid. Una mujer que me dijo tener 70 años se puso a hablar conmigo mientras esperábamos el tren. Me dijo dónde vivía, me dijo de dónde venía, me habló de su nieta a la que había estado cuidando para echar una mano a su hijo, me relató la muerte de su marido en una mesa de operaciones y el nombre del médico que le operó. Añadió, "mira, voy a ir sacando las llaves de casa".
Me dijo todo lo que necesitaba saber para que me ofreciera a caminar con ella por esa parte de arriba de la Castellana. Tenía miedo y por eso preparaba las llaves, para no tener que abrir el bolso en la calle. Me dijo que estaba sola. Pero yo tenía mucha prisa, y no hice más que escuchar, sonreír y salir despepitada según se abrieron las puertas del tren.
Eché a correr con la referencia de la torre en los ojos. Su inmensa escala hace que parezca cercano lo que no lo está. Llegué in extremis, con un mal cuerpo estupendo, pensando si aquella mujer habría abierto ya la puerta de su casa, si se sentiría segura.

Escribo esta pequeña crónica después de haber visto el 1er capítulo, "89.000 niños", de la segunda temporada de Borgen. Una serie danesa sobre política. Una "House of Cards" europea. Me ha impresionado tanto su escala, su cercanía, sus grises y lo difícil y necesario que es cambiar de opinión, retractarnos de lo que nuestra prepotencia y dejadez nos hacía pensar y poner en práctica. Es confortable tener una ideología que piense por ti. Es bastante ingrato tratar de crear un esquema que te obligue a pensar constantemente, pero es la única manera en la que tenemos la oportunidad de progresar.

Y cuento esto, y he puesto esos filtros a la foto de la presentación, porque mientras lo pensaba, decidí que me había hecho mayor (tarde, crezco muy despacio) porque creo que lo realmente revolucionario, es defender a capa y espada los valores del Estado de Derecho.

Durante este acto de presentación varias personas justificaron la necesidad de la creación de este tipo de asociaciones, que han detectado el problema de los tiempos modernos que nos toca vivir, y han decidido involucrarse.
"Cuando la arbitrariedad y la ilegalidad se atreven a levantar la cabeza con insolencia e impudicia es siempre un signo seguro de que los llamados a defender la ley no han cumplido con su deber" R. Von Jhering 
Esta cita forma parte de lo más interesante que escuché esa tarde (con permiso del resto de ponentes) lo dijo Elisa de la Nuez (@elisadelanuez ). Y también dijo algo propio, algo que pondría en un discurso memorable, de esos que cambian el curso de los acontecimientos:

"El poder de las leyes está en nosotros, y no va a estar en otra parte".

Y es que ¡sería tan estupendo cumplir las leyes y poder hacer lo que quisiéramos! (Gomá parafraseando a San Agustín). Sí, tan agradable y liberador, como disponer de una ideología que nos permita eludir pensar y tomar decisiones desagradables.

Decía Elisa, que entre los objetivos de la Fundación, estaría el reconocimiento de esos pequeños "héroes" grises y silenciosos. Premiarles para hacerles saber que no están solos en su defensa por la mejora de las instituciones. También que tratarían de aprovechar sinergias con entidades de la sociedad civil que defienden el Estado de Derecho, favorecer la transparencia, revitalizar el control legal en Ayuntamientos contando con la asociación de interventores y  realizar estudios que aporten datos de valor al debate público y que nos den una perspectiva de cómo es nuestro Estado de Derecho, porque comparando podremos juzgar si nos parecemos a lo que nos gustaría ser, o no.

Me parecen imprescindibles. Me parece que acometerán una tarea necesaria e ingrata. Sé que tendrán éxito. No puedo sino aplaudir su valentía, su constancia y su generosidad. Me considero de aquellos que se beneficiarán de su esfuerzo, y solo me atrevería a hacerles una pequeña sugerencia:
acordaos de la enorme importancia de llegar a la gente.

Y sí, hay sitios donde puedes contribuir a esta hermosa tarea

Tres días (II). El desenlace

Anteriormente en Inquietanzas :)

Allí estaba, entre maestros y personas vinculadas directamente a la enseñanza con mil cosas en común.Yo era como el huevo entre castañas, y eso me hacía sentir absolutamente libre para involucrarme en los juegos como si me fuera la vida en ello y disfrutar sin vergüenza ninguna. No me sentía evaluada por mis pares, sabía que mi opinión o mis actos no influirían en nadie por ningún otro motivo que no fuera el valor que tuvieran en sí mismas, y eso es una gozada. Así que, consciente de que mi disfrute y aprendizaje dependían de ese grado de independencia, hice cuanto estuvo en mi mano para protegerla.

El ritmo frenético, completamente intencionado, se alternaba con momentos de reflexión, una especie de digestión acelerada de lo aprendido.
Una de esas ocasiones fue asistir a una pequeña charla.
Dentro del contexto en que me encontraba entendía perfectamente la clave en la que habló el ponente: era una persona con fuertes convicciones religiosas, pero al comenzar tuvo a delicadeza de advertirnos, que si alguien se sentía molesto por la utilización de la palabra "Dios", la cambiara por "vida" o "naturaleza", como se sintiera más cómodo.
Se me alzaron ambas cejas y decidí probar si aquello era cierto. De esta guisa le escuché y fui tomando notas. Es un buen ejercicio, cansado, pero muy interesante.
Entre mis notas releo cosas como "disponemos de unos segundos para convertirnos en ángeles o demonios, no más",  la necesidad de tener "criterios de discernimiento, para poder integrar cuanto nos sucede y no controlamos", "discernir no nos hace infalibles, simplemente honestos" o la importancia del "deseo" en aquello que quiera que hagamos. Citó a un conocido nicaragüense que una vez le dijo: "[Dios] La vida te hace desear lo que te va a regalar".

Nunca me había planteado el deseo como herramienta de discernimiento, como criterio racional para decidir. Más bien era algo a combatir, por aquello que aprendimos en algún momento de nuestra infancia, algo que se refería a hacer lo que debíamos, no lo que deseábamos.
Algo que nos mataba las ganas de arriesgar y la posibilidad de hacer las cosas de una manera distinta.
En ese momento se me pasó por la mente Damásio: El "mundo exterior" parece ser bastante menos relevante que nuestro "mundo interior", a la hora de gestionar la información.

Mi madre siempre hizo lo que deseó. Mi padre, lo que creyó su deber. Y su hija, pasada la cuarentena acaba de aprender que el deseo es imprescindible para hacer las cosas bien y cumplir nuestro deber.

Y empezaron los talleres. Íbamos a aprender, pero al tiempo, éramos las herramientas utilizadas para el aprendizaje. Es bonito, algo redundante con el propio método del taller al que había sido adscrita -"Desing for change" - que parte del proceso global diseñado en Stanford -  Desing Thinking - y que desarrolla un método que nos permite enfocar problemas cualesquiera, de forma creativa, colaborando y utilizando disciplinas variadas.
Algo así como un plan de entrenamiento que persigue hacer de la "idea feliz" un suceso frecuente.
Enfocada al ámbito educativo, al aula, se organiza en 4 etapas: sentir (entender), imaginar, actuar y compartir.
Os recomiendo que veáis esta estupenda charla TED para intuir las posibilidades.



Todas las etapas son imprescindibles y cada una tiene sus normas y sus herramientas.
Hemos de partir de un problema concreto, algo que queremos cambiar, una necesidad que vemos que no está cubierta, y si no la tenemos, necesitamos un paso previo: mirar.
Sentir, es empatizar, entender lo que ven, dicen, oyen y sienten, los afectados directa e indirectamente por el asunto pendiente.
Imaginar, es una etapa alocada, en la que cada uno de los miembros del grupo comienza a anotar todo aquello que se le pase por la cabeza y que de algún modo, pueda tener relación con el fin perseguido: atacar y solucionar el problema. Es importante no racionalizar, no buscar la cualidad sino la cantidad. Es fundamental, pasarle tu lista al compañero y continuar con la suya, imaginando sobre sus ideas, sin juzgar ni evaluar.
Una vez puestas en común las ideas, se procede a depurarlas, sin dejar de imaginar, y se van filtrando en aras de diseñar una estrategia. Al final, elegimos aquellas que creemos pueden ser efectivas y pasamos a la tercera etapa: ponerlas en práctica.
Hacer: Aplicar esas estrategias seleccionadas, y extraer conclusiones de efectividad. Qué ha funcionado, qué no, qué hemos extraído del aprendizaje e iterar.
Compartir: at last but not least, esta etapa es fundamental, porque como el método es iterativo, la puesta en común de los resultados, documentos y métodos aplicados, iniciará un nuevo proceso en alguna otra parte.

Nuestro ejercicio consistió en enfrentarnos a una situación de desigualdad en el aula. Un grupo variado en sus capacidades, personalidades, razas, niveles socioeconómicos, credos y condicionantes familiares, tan diversos como un aula puede serlo. Pasamos la etapa uno y dos, y para cubrir la tercera, hacer, nos crearon una situación real de injusticia a la que debíamos aplicar las estrategias decididas. Fue durante la cena.
Nos dividieron en grupos. Los del taller "desing for change", debíamos sentarnos en la misma mesa y el resto de los equipos no debían saber nada de lo que nos proponíamos. Ellos serían el prototipo, nuestro aula, los conejillos de indias donde probar si nuestras ideas eran útiles o un fracaso absoluto.
La situación de injusticia, fue una reproducción a pequeña escala del reparto de bienes en el mundo. Cada grupo representaba un continente, el número de componentes iba en función de la población de ese continente, y la cantidad de ingredientes disponibles se le asignaba en proporción al nivel de riqueza. Pero todos tenían que completar la misma tarea: elaborar la cena para 45 personas, un pincho por cabeza, y en el mismo tiempo. Ganaría el mejor pincho, el más sabroso y mejor presentado.

Empezamos a interactuar, nos pusimos frenéticos, negociamos, comerciamos, suplicamos por una lechuga, y llegamos a cambiar besos y abrazos a cambio de una cucharilla, (Asia estaba en poder de todas las herramientas disponibles). Dos grupos se fusionaron ante la imposibilidad, uno de elaborar tanta comida con solo dos miembros (Norteamérica) y la ausencia de alimentos de otro (África). Finalmente, con el único objetivo de conseguir dos bandejas en las que poder presentar los 45 pinchos, Europa se ofreció a fregarlo todo.

Mientras, los del taller de desing for change, íbamos poniendo en práctica las estrategias elegidas con el fin de paliar la desigualdad y fomentar la cooperación.
Así, cambiamos sitios con los de otros continentes y fuimos recibidos, en Europa, con cajas destempladas sin dejarnos decidir nada y acusándonos de mucho hablar y poco trabajar. Por Dios que aquello era una metáfora tan literal, que acabamos gritando que los recién llegados éramos España, Grecia y Portugal. A continuación, enviamos mensajes de apoyo a todos los demás grupos, diciéndoles las cosas positivas que veíamos que podían aportar. Nos consideraron spam molesto ante el rápido discurrir del reloj. Vamos que nos salió de pena, pero los pinchos estaban buenos. En un momento aparecieron unas cajas de pizzas que nos demostraron que los profesores no las tenían todas consigo sobre el desenlace del experimento y habían previsto la posibilidad de que nos quedáramos sin cenar.

Hicimos una recopilación de lo sucedido: todos habíamos quedado impresionados por aquello de los ángeles y los demonios y los pocos segundos para ser una cosa u otra, pero cuando nos metimos en competición, se nos olvidó instantáneamente. En lugar de lograr una cooperación efectiva, habíamos recurrido a lo más antiguo de la historia del hombre para conseguir lo que necesitábamos: prostituirnos (amor a cambio de una cucharilla), suplicar (por favor dame una lechuga que a ti no te hace falta y la vais a tirar) y acabar aceptando un trabajo muy duro a cambio de un salario miserable (dos bandejas por fregar los cacharros de 45 personas).
Y de este prototipo, sacamos conclusiones.

Es curioso cómo a cada persona le resulta más gratificante o difícil una u otra etapa. Hay quien tiene problemas con empatizar, otros con dejarse llevar e imaginar soluciones que consideran ridículas y otros con ejecutar lo ideado. Creo que la fase de compartir lo hecho, es la menos conflictiva.

De aquello me llevé un nuevo juego que poner en práctica con mis hijas, mientras caminamos por la calle. Señalo un objeto y nos damos un minuto para imaginar posibles usos alternativos. Es alucinante la velocidad a la que se sueltan. La segunda vez que lo practicamos, una tapa de alcantarilla podría utilizarse para hacer galletas oreo para un robot y una botella de agua, sería una buena bañera para un hámster.
Con niños esa herramienta funciona de cine, pero con mayores es realmente gratificante descubrir que nunca se es lo suficientemente adulto para perder la capacidad de imaginar sin límites.

domingo, 22 de febrero de 2015

Tres días (I).

Esta historia comienza con un titular en un periódico, la llamada de un amigo para preguntarme sobre el mismo tema (sin haber leído el periódico) y un impulso puesto en práctica, no sopesado debidamente.
Enseñar código a nuestros niños. La imperiosa necesidad de que el día de mañana sean ciudadanos libres, que controlen la información que dan y reciben, que puedan tomar decisiones sabiendo quién y por qué, les suministra los datos. Ser parte del proceso y contribuir a él, en lugar de meros consumidores.
Pero no algunos niños concretos, no: todos los niños, especialmente aquellos en puestos de salida más desfavorable. Intentar evitar la brecha que asoma por el horizonte, que a la velocidad exponencial en que avanzan las herramientas que utilizarán, hará surgir una sociedad de nuevos esclavos, aquellos que no pueden tomar decisiones libres por carecer de acceso al cómo se genera la información, ni contribuir al crecimiento, por desconocer el uso y alcance de las herramientas que les serán imprescindibles. Pensaba en Big Data, en el Internet de las Cosas...
Escribí un mail un tanto histérico, ahora me doy cuenta [ en mi defensa diré que a las palabras de Ramón y Cajal: "Las ideas duran poco, hay que hacer algo con ellas" yo añadiría "poco y cada vez menos, don Santiago ] a Paul, al que había conocido en una charla en los cursos de innovación que propicia la fundación Bankinter en la Universidad de Deusto, en San Sebastián.
Su respuesta me llegó en forma de invitación al "winter camp 2015". Tres días en las que se abre un abanico de posibilidades a aquellos profesores que han sentido la necesidad de cambiar la forma de hacer su trabajo, de llevar a cabo su misión, pero que carecen de herramientas para hacerlo. Una reunión de corazones inquietos y mentes curiosas que buscaban aprender a aprender para poder mostrárselo a sus alumnos.
Acepté instantáneamente. Reorganicé mi trabajo y logré regalarme tres días allí.

El resultado ha sido infinitamente superior al imaginado. No es lo que he aprendido, o no solo, es lo que he visto que puedo aprender, lo importante que es hacerlo y lo fascinante del proceso.
No os voy a contar en detalle, ni siquiera cronológicamente, lo que allí viví, porque sería mucho, porque los procesos no se cuentan, se viven, pero creo que escribiré dos post  - éste es el primero - no para vosotros, los que leéis, sino para mi, para tener donde acudir cuando me olvide.

Yo era un perro azul marino, allí entre tanto maestro. Ellos sabían para qué querían adquirir esas nuevas destrezas, yo solo intuía que necesitaba adquirirlas y confiaba ciegamente en el criterio de Paul.

Y para empezar, vimos este video (ya está disponible la versión 2014, pero da todavía más miedo y vértigo, así que es suficiente con ésta)




¿Qué es INNOVAR?
Crear ideas originales que generan valor de manera sostenible - aquí escucho la voz de mi hermano -, es imaginar sobre las ideas de otros, es crear capital intelectual y es bueno, porque producir ideas que generan valor ayuda a reducir las diferencias entre unos y otros: contribuye al progreso de todos.

Innovar no es producir "inventos". No se produce innovación hasta que las ideas no generan valor. Moverse tampoco es innovar, actitudes que podrían asemejarse a emplear energía para dejar limpia mi casa vs el compromiso de mantenerla limpia.

Es estimulante sentirse, de nuevo, alumno. Es tranquilizador saber que no depende de ningún talento natural, que no es obra de magia, ni territorio exclusivo de algunos privilegiados por la naturaleza que nacieron con un gen ligeramente modificado. Es una posibilidad al alcance de cualquier ser humano. Está en nuestra naturaleza como tales. La creatividad, la capacidad de generar ideas que produzcan valor para nuestro mundo, se entrena.
[ Está en los libros, está estudiado. Tranquilo ]
Pero también es cierto que no podemos esperar a que nuestros hijos lleguen a la vida adulta para convertirse en innovadores, en creadores o investigadores. Hay que empezar a ayudarles a desarrollar esa habilidad desde la escuela, desde casa, desde cada ocasión de aprendizaje. El cómo hacerlo es el quid de la cuestión y para que fuéramos tomado ideas, experimentamos en carne propia algunas de las miles de herramientas posibles.
Pudimos comprobar que un paseo turístico no es lo mismo cuando quien te acompaña, lo ha transformado, cuando ha convertido la visita al edificio de la Diputación Foral de Guipúzcoa en una historia de piratas y el Palacio de Miramar en la alucinante vida de la monja-alférez. O te muestra el valor de una humilde pescatera, que gracias a su trabajo cotidiano limpiando y vendiendo sardinas en la calle, ayudó a crear una de las cocinas más creativas y prestigiosas del mundo.

Pudimos escuchar a Daniel Villanueva en una charla sobre la importancia de trabajar en red. Sobre la potentísima herramienta que es tener un número tan enorme de personas conectadas, sobre la diferencia cualitativa que la cantidad impone.
 Y de ella destacaré dos asuntos que hicieron que se me abriera la boca de par en par, dos innovaciones que no hubieran sido posibles sin tantas personas dispuestas a aportar su granito insignificante de arena y a imaginar sobre las ideas de otros: el "ReCAPTCHA" y la creación del "Servicio al Refugiado Jesuita".

El CAPTCHA es ése código molesto que hemos de rellenar cada vez que realizamos una operación en internet o escribimos un comentario en algún blog, etc. Sirve para demostrar que somos humanos y no robots que anden a la caza de contraseñas para, por ejemplo, enviar spam. Rellenar los captcha, lleva millones de horas, cada día, a nivel mundial. Un tiempo perdido, pero imprescindible.
Pues a alguien se le ocurrió que esa necesidad de probar nuestra humanidad, esa habilidad que nos es única, podía redundar en nuestro beneficio un poquito más allá. Voilá! el ReCAPTCHA. Ya no solo escribimos unos números y letras aleatorios que aparecen en una imagen, ahora además, escribimos una palabra que aparece borrosa, distorsionada o tachada. Y lo hacemos con un nivel de acierto altísimo. Esas palabras proceden de textos que los algoritmos no han sido capaces de digitalizar. Así, cada vez que nos definimos humanos, contribuimos a la mejora y digitalización de textos que de otra manera no hubiera sido posible.
Alucinante.
No lo es menos la iniciativa del padre Arrupe, cuando a finales de los años 70 asistió espantado a la tragedia de los "Vietnamese boat people" - nuestro Lampedusa y los refugiados sirios - y siendo general de los Jesuitas, envió un fax a todos los superiores de la Compañía, instándoles a movilizar a la sociedad civil, eclesial, y gobiernos, para extender el derecho de asilo y proveer ayuda financiera.
Este fax

movilizó una red de personas por todo el mundo, y desde cada rincón del planeta respondieron, con sus ideas, sus particularidades, soñando sobre las ideas de otros, para crear el Servicio de Atención al Refugiado férreo defensor de los Derechos Humanos, allí donde sea preciso.

Cosas como éstas me mostraron, pero quizás lo más interesante fue que en ese ambiente, se propicia el roce entre personas inquietas, dispuestas y curiosas.
Estuve en talleres y me sorprendí de mis reacciones - no siempre para bien - y de las de mis compañeros. Creo que todos quedamos sorprendidos y preocupados, pero lo que más me impresionó, lo que siempre conservaré, no porque lo recuerde, sino porque me transformó y por lo tanto ya forma parte de mi misma, fue una conversación en el hall que duró 1 hora.

Entendí por qué los humanos buscamos la felicidad como fin último de nuestra existencia. Intuí lo profundo que ese camino podía ser, y hasta qué punto dependíamos unos de otros para lograrlo.

Lo demás, os lo contaré otro día.

martes, 17 de febrero de 2015

Grecia y Europa. Días de oportunidad y apósitos.

Jonh Müller (@cultrun) nos ha dicho esta tarde en el bar "Los diablos azules", que sería bueno que la gente conociera la dinámica interna de una redacción para valorar en su justa medida el alcance de las noticias. No todo lo que aparece escrito en un papel es verdad. [Los Eels ya dieron el mismo consejo " It's not all good and it's not all bad Don't believe everything you read " ].
Más tarde, casi al final, añadió que la "ruptura" de anoche entre Grecia y el Eurogrupo, es parte de la dramaturgia, y no sería extraño que en el próximo acto de esta obra, Finlandia solicitara medidas extraordinarias. Todo entra en el guión, y por ello no deberíamos deducir consecuencias dramáticas de estos acontecimientos.

Irene Martín y John Müller CC/Europa. Madrid 16/02/15
Pensaba en esto de vuelta a casa , al escuchar en la radio, no recuerdo la emisora, a varios contertulios aportando una visión preocupada y bastante pesimista sobre el discurrir de las negociaciones, e imaginando escenarios terribles para una o ambas partes. Me pregunté si eso no era también parte de la dramaturgia.
El común de los mortales, ese lugar exacto donde me encuentro, no sabemos demasiado de economía ni de historia política y tendemos a caricaturizar la escena griega como un asunto de poderosos vs débiles, ricos vs pobres, trabajadores esforzados vs gandules, acusaciones y conclusiones "morales". Nos gustan las metáforas en política - a pesar de que suelen acabar en desastre -  y la fábula de la cigarra y la hormiga nos viene al pelo.
Tras releer todas las notas que tomé en el acto de cc/europa pensé que allí se había reproducido una obra similar entre Irene y John, y deseé que la realidad acabase llegando a las mismas conclusiones que extraje de cuanto nos contaron.

Subidos a unos taburetes, que les hacían parecer cantautores  - Amparo González @orapmagon , dixit - Irene Martín y John Müller nos dieron algo imprescindible: el contexto.
Cualquiera que conozca algo de ambos, deducirá sin problemas qué parte de la historia relató cada uno, pero se equivocaría si lo juzgase como una defensa de las distintas posiciones.

Irene comenzó dejando claro que erramos, mucho y muchas veces, cada vez que buscamos analogías entre Grecia y España. Syriza no es Podemos, el PASOK no es el PSOE y To Potami no es el Ciudadanos griego ni de broma  - a pregunta del público, explicó que To Potami, pese a tener un líder sumamente carismático, no caló porque muchos de sus miembros proceden de los medios de comunicación, que en Grecia no pagan licencias y se les considera parte del régimen clientelar que tanto ha minado el desarrollo griego, los consideran "pijos" (sic) que viven en un mundo privilegiado - en definitiva:
España, no es Grecia.
[ He escuchado esta frase con diferente significado en bocas muy distintas, siempre de manera interesada, esta fue la primera vez que lo creí. ]
Como segunda declaración de principios dejó claro que las dos partes que se han sentado a negociar tienen razón en muchas cosas y que el escenario conocido como "Grexit" - salida de Grecia del euro - no era una posibilidad ni para unos ni para otros. Si la UE amenzara a Grecia, se estaría amenazando a sí misma, y si fuera Grecia quien lo hiciera, estaría traicionando a sus electores y a gran parte de los griegos, porque Syriza es fundamentalmente europeísta. Los griegos quieren pertenecer a la Unión Europea y la crisis no ha hecho variar la tendencia, muy al contrario.
El apoyo a la actuación del gobierno en las negociaciones es bastante impresionante, no solo entre los votante de Syriza, sino en todo el espectro político, es más, entre los votantes de Aurora Dorada, partido que está en las antípodas en el resto de materias, esta aprobación llega al 80% (¡!)
Como en cualquier negociación en la que ambas partes tienen algo que ganar y mucho que perder, hay que evitar que Grecia salga humillada de esta historia. Las consecuencias pueden ser peligrosas, pero, nos tranquilizó, no cree que pueda contagiarse a España. De nuevo, las analogías no funcionan. España tiene la xenofobia en niveles absolutamente controlados y la extrema derecha carece de relevancia política y social como para preocuparnos. En Grecia la situación es bien distinta.
El punto fundamental que, a su juicio, se nos escapa con demasiada frecuencia cuando se habla de la crisis griega, radica en la promesa electoral y el compromiso del nuevo gobierno griego, de acometer reformas institucionales urgentes y profundas.
Me interesaron mucho las pinceladas, de buena conocedora, que Irene proporcionó.
Por ejemplo, los griegos, son mucho menos practicantes que los españoles pero mucho más religiosos. No es nada extraordinario escuchar decir a alguien que es "ortodoxo pero ateo". Nos habló de la ausencia total de mujeres en la primera línea del gobierno, aunque trató de justificarlo poniendo el foco sobre las que están en la segunda, cuya formación y carácter hace que valgan por cinco y pueden ser mucho más beligerantes en políticas de género que sus equivalentes europeas. [Aquí me revolví, no pude estar de acuerdo, de hecho estaba profundamente contrariada. Primero porque creo que la mera exposición pública de mujeres en puestos de máxima responsabilidad, cambia culturas y hábitos. Segundo, porque creo que las mujeres no lo son en tanto en cuanto impulsen políticas de género, nos guste más o menos. Las mujeres han de estar en las mismas condiciones que los hombres, con su ideología, su conservadurismo, o su progresía, aportando su visión y sin necesidad de justificar su designación para un cargo con la consecución de una misión preconcebida]. Habló de prioridades del nuevo gobierno, de derechos de LGTB, de nacionalización de emigrantes de segunda generación, pero sobre todo, transmitió la necesidad de darle a Grecia, una oportunidad.

John Müller nos invitó a pensar en la postura de la otra parte. Con humor, relataba que la posición germana en todo esto, podría recordar a la de un pastor que al rezar el Padre Nuestro omitiese la parte de "perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores", pero es que llevamos 1 siglo diciéndole a Alemania que ha de tener un Bundesbank fuerte e independiente, y el hecho de no tenerlo está ligado a dos guerras mundiales. Cuenta que tras la IIGM, Alemania fue a Londres no a pedir una quita de deudas sino a reconocerlas todas. A adquirir el compromiso moral de satisfacerlas aceptando la reparación a los judíos tras el holocausto, pese a que esa actitud endurecería la postura de sus acreedores. Adenauer respondió que las reparaciones eran un asunto moral que iba más allá de cualquier racionalidad negociadora.
¿Y sobre la economía Griega? Pues que los últimos gobiernos han demostrado una incompetencia colosal, a modo ilustrativo: han bajado salarios un 30% y todo lo que han ganado en competitividad con ello, lo han perdido por la subida de costes energéticos. La eléctrica griega ha subido precios porque al ser empresa pública y estar sometida a la troika ha tenido que aplicar subidas de IVA y ausencia de déficit. Resultado: dejar a la gente pasando hambre y hacer rica a la eléctrica.
Hubo dos cuestiones que me parecieron muy potentes de lo relatado por Müller.
La existencia de una oportunidad de crecimiento para Grecia aprovechando una característica casi única (la comparte con Turquía, que por lo visto, sí sabe rentabilizarla). Es un país "interface": comunica mundos distintos, y que lo que ahora mismo nos parece un drama, tal vez sea el revulsivo que Europa necesita para animarse, por fin, a adoptar mecanismos ágiles de decisión y soluciones más audaces. Ha quedado claro que no podemos esperar 2 años para tomar las medidas necesarias. Si lo lográsemos, puede que la crisis griega acabe en una transformación beneficiosa para toda Europa.
"Si lo que realmente nos importa es que la UE sea una zona de crecimiento y libertad donde florezcan las teorías democráticas, ¿por qué no vamos a ser lo suficientemente flexibles?"
Esto lo dijo un hombre, que unos minutos antes, había mostrado su reverencia por la construcción europea al considerarla como "el último experimento civilizatorio de la humanidad".

No quiero terminar sin añadir algo que aportó Álvaro Imbernón - @alvaro_ims - dentro y fuera del local. Dentro, nos recordó que los nacionalismos en el sur de Europa tienen su respuesta simétrica en el norte, y ciertas actitudes solo provocarán un aumento de la insolidaridad entre los miembros de este barco que es Europa. Fuera, insistió en lo que otras veces nos ha advertido: los europeos seguimos mirándonos el ombligo, como si nuestros problemas domésticos, fueran el mundo. Pareciera que ignoramos que Asia, África.... están ahí.

Ser europeísta no parece tarea sencilla. Aprender de ella, de Europa, desde puntos tan variados, nos lo pone un poco más fácil.

jueves, 5 de febrero de 2015

Mis muy queridas.

Iba a contaros lo que más me llamó la atención de la charla que se desarrolló el jueves pasado tras la presentación del libro de Manuel Conthe, y no desisto de hacerlo, pero creo que lo haré en un post posterior. Un "ya lo pensaré mañana" a lo Escarlata O´Hara.

Voy a escribir "at random" como la lista de reproducción que suena a estas horas de la noche, con un frío pelón tras los cristales, y las voces amortiguadas de la anciana con Alzheimer al otro lado de la pared.
Sonidos, como el reloj del pasillo que antes no te impedían conciliar el sueño, cuando eras pequeña y dormías a pierna suelta a pesar de que las carpinterías de las ventanas dejaban pasar el aire suficiente como para poder jugar a ver cuánto tardaba en apagar un mechero. Barrios, donde la intimidad era limitada, fingida y bueno...compartida.
Y pensaba en las mujeres de mi vida. Las que lo son y las que están. Las que ya se han ido, pocas, pero tan únicas e irrepetibles.

-Mamá - me dijo anoche mi hija de seis años mientras, metidas muy juntas en su cama, le leía un cuento sobre el miedo - ¿por qué la abuela tuvo tantos hijos?
-Porque quiso y le hacía feliz.
-¿Y no estaba muy cansada todo el rato?
-Infinito, pero siempre se reía.
-Mamá, eres guapa.
-Porque me parezco a ti.

Hay una época para ligar y compartirlo con ellas. Otra para conocer a sus parejas, asistir a sus bodas, visitarlas tras parir, hacer de canguros de los hijos mutuos, hacer equilibrios con los trabajos y los horarios, lamentarte o reírte de tus conflictos cotidianos. Y luego cambiar opiniones sobre médicos y tristezas.
Y entonces encuentras a tus amigas, a tus hermanas, a las mujeres que te rodean y viven lo mismo que vives tú, como parte del día a día. Y reconoces las ojeras y los grupos de whatsapp arden en consejos y silencios de comprensión.

Y todas concluyen en lo mismo. En la importancia de tenernos, a nosotras mismas. Y todas caemos en la cuenta de la importancia de tenernos, a todas las demás.

Cuando te cruzas con esa mujer a la que hace tiempo no veías pero que, no sabes porqué, te cayó siempre bien y nunca tuviste tiempo suficiente para un café tranquilo. Y te mira y te dice que está en paro pero que te ve triste, y no te atreves ni a contarle tus tonterías abrumada por su cariño.
Y las prisas y un mensaje que dice: me ha encantado volver a verte, no me había dado cuenta cuánto te echaba de menos.

Mujeres maravillosas, heroínas del día a día, que empiezan siendo pardillas, y acaban reconociendo a la lista que, tras años de soportar lo que nadie le había pedido, decidió apuntarse a yoga, ponerse estupenda y hacer de su capa un sayo. Y que llora como nadie, porque hace unos pucheros maravillosos, se pone preciosa y sigue hablando, como si tal cosa. Porque según dicen, tenía las lágrimas muy apretadas en los ojos y llora por desbordamiento.

Mujeres fuertes, tan fuertes que asustan a sus parejas, porque no saben lo que sufren y les aterra averiguarlo, porque sin ellas el mundo es un lugar caótico donde nada tiene sentido.
Mujeres tiernas, madres maravillosas que quieren hijas fuertes y valientes.

Mujeres que superan lo peor, porque se asombraron de que una amiga confiara tanto en ellas y no se atreven a decepcionarla. Porque nunca, dicen, nadie las quiso tan desinteresadamente.

Las mujeres cuidan la tribu. Cuando te haces mayor, cuando te sientes vieja porque te duelen cosas que no sabías que tenías y te fastidia tener que pararte un rato. Entonces descubres la sabiduría antigua de todas ellas. Entonces, si lo has hecho bien hasta ese momento, tendrás una pequeña tribu de mujeres en las que apoyarte y sobre todo, sobre todo, unas cuantas con las que reírte hasta las lágrimas, de lo aparatosa, cutre, vulgar y maravillosa que puede llegar a ser la vida.

Adoro a mis mujeres. Lo he hecho de maravilla. Estoy rodeada de seres excepcionales.


martes, 27 de enero de 2015

Un país sin niños (Marta Arias Robles)



Dentro de unos días podréis ver y escuchar la charla TEDx-ED que Marta Arias Robles  impartió en pasado día 22 en Barcelona. Como me gusta mucho lo que dice y escribe, y tuve la pésima suerte de no encontrar entradas para asistir en persona al evento TEDx - a pesar de haber intentado comprarlas con dos meses de antelación, ¡tal era la expectación! - me apunté el asunto en la agenda y la escuché via streaming.

Habló, cómo no, de infancia. De la nuestra en concreto, de la que debería estar por doquier pero que cada vez se echa más en falta.
Nos pidió que imaginásemos un país sin niños. No esos ratos de ocio con los que madres y padres fantaseamos. No esa tarde descolgada, en la que se han confabulado los astros y te puedes ir a tomar café y comprar libros sin prisa. No. Nos pidió que imaginásemos un país como el nuestro, con una tasa de natalidad tan triste que merece el nombre de "invierno demográfico".
¿Qué nos pasa a los españoles? ¿No nos gustan los niños, no los queremos?
No tenemos hijos, pero no es porque no queramos. Marta aporta dos ideas relacionadas con este fenómeno.
La primera es la "soledad". Curiosamente a los mediterráneos nos llaman "familistas", dentro del núcleo familiar nuestros niños están muy apoyados, pero en el ámbito de la sociedad y de las instituciones públicas, tener y cuidar hijos es una tarea muy solitaria. Tanto es así que mientras en la UE se destina una media de 510 €/cápita a inversión en infancia, en España difícilmente alcanzamos los 270. Se sabe que aquellos países que carecen de programas específicos de ayuda por hijos a cargo suelen ser los que ostentan las tasas más elevadas de pobreza infantil. Esa soledad, se manifiesta en multitud de aspectos de los que muchas veces ni siquiera somos conscientes: el uso del lenguaje - "menor", "tratar como a un niño" - o asuntos tan prosaicos como que las compresas soporten un IVA del 10% y los pañales el 21%, por no hablar de la política de guarderías y escuelas infantiles, planteadas desde la perspectiva de la conciliación - algún ministro ha llegado a decirlo explícitamente - de modo que el hecho de que ambos padres trabajen, puede resultar ventajoso a la hora de obtener plaza en una gusrdería pública. Esto no sería así, si el criterio estuviese enfocado desde la perspectiva del niño.
La segunda idea que pone sobre la mesa el "miedo". No es de extrañar, todas las estadísticas dejan muy claro que el riesgo de pobreza se multiplica por 4 en familias con hijos. Así las cosas tenemos como resultado el gráfico de arriba.

Marta nos propone "pasar a la acción". De manera individual, en nuestra relación diaria con los niños de nuestro entorno, y en acción colectiva, para tratar de generar cambios, un "Pacto de Toledo" de la infancia, que suponga para los niños un periodo de seguridad como el de Toledo ha supuesto para los mayores.

Por eso ella - y yo con ella -  #Pidepacto.

Cuando se trabaja buscando un país mejor para la infancia, se obtiene una sociedad mejor para todos.

miércoles, 21 de enero de 2015

Los ojos de una foto.



Durante mucho tiempo tuve la foto de un bebé camboyano sentado en una cama blanca, como fondo de escritorio. Dos ojos enormes me miraban.
Hacía poco que había nacido mi primera hija, y el artículo y sobre todo, aquella fotografía, me habían conmovido hasta la médula.
Me preguntaba qué habría sentido el reportero al hacerla. Si, a través de su objetivo, esos pequeños ojos inmensos le miraban como a mi. Y si lo habían hecho, cuánto le habría costado marcharse de aquel lugar.

Ayer tuve oportunidad de escuchar al ganador y a los tres finalistas del Premio Luis Valtueña (1) de fotografía humanitaria, que organiza cada año Médicos del Mundoy con éste, ya son 18.
Era una buena ocasión para ver la exposición, pero sobre todo esperaba poder oírles hablar de los ojos que les miran cuando capturan esas imágenes y no otras.

Escuché a Palazón, ganador del concurso con sus "Paisajes de desolación" explicar cómo gritan "Allahu Akbar" cuando suben a la valla. 

José Palazón. Ganador. "Paisajes de desolación"
No, no es un grito amenazante. Es una súplica, un "Dios mío, ayúdame", que diríamos nosotros, en ese momento en que crees que cualquier cosa puede sucederte.

Le escuché hablar de noches de guardia para ilustrar cosas que las sociedades ricas deben conocer. El modo en que lo hacía, era el de alguien que llora y se indigna a través de cada fotografía que toma.

También escuché a Kudacki, primer finalista, contarnos qué se siente cuando asistes a entre 1 y 4 desahucios a la semana durante dos años. Cuando en uno de los momentos más terribles, te infiltras con una cámara y los protagonistas te permiten dejar constancia de su sufrimiento.

Y a Williams, que con su serie "Hotel de las estrellas" había resultado 3er finalista. Dio las gracias a los invisibles - también los llamamos así Manuel Bruscas y yo entonces -  a los que había fotografiado, a Lourdes, que estuvo y ya no estaba. A esas personas a las que no queremos ver, pero que cada noche duermen en nuestras calles, abrazadas a sus almohadas hechas con ropa.
Se conformó con que sus fotos logren que lo cotidiano deje de parecernos normal.

Y escuché, sobre todo,  a David Rengel hablar del "Turismo sucio".






Habló de Camboya, del basurero de Siem Reap, donde cerca de 20 menores trabajan con sus familias. Hasta allí había ido para retratar el trabajo infantil.

Nos explicó, con la voz entrecortada por la emoción, lo espantoso de sus fotografías.

El turista que no va a ayudar, que baja de un autobús y con una mascarilla para evitar el tremendo olor, roba la dignidad  de esos niños - una vez más - a cambio de unos caramelos.
Nos contaba David que a ellos no les gustan los turistas pero se aguantan para no perder su trabajo.

Esos autobuses son parte de una ruta turística.

Y decía David que era horroroso banalizar así el mal, y se preguntaba, todavía sin comprender lo que su cámara había capturado, qué clase de persona podía ir hasta allí para hacerse una fotografía con un niño en esas condiciones.
"El mayor mal está en los actos que parecen inocentes a los ojos públicos" terminó.

Yo miraba sus fotografías y veía al chaval, desafiante sobre su montaña de desperdicios, con la pala a modo de arma. A la niña que castiga a la cámara con su indiferencia. Entre ambos, el turista que hace el signo de la victoria, mientras dos objetivos lo retratan.
El más cercano, ríe. El otro, llora.



(1) Luis Valtueña (1965-1997) fue un fotógrafo colaborador de Médicos del Mundo, asesinado por un grupo de milicianos hutus en Ruanda junto a otros dos cooperantes: el médico Manuel Madrazo y la enfermera Flors Sirera.
Cada año la organización convoca un concurso de fotografía humanitaria en su recuerdo y en el de Mercedes Navarro, asesinada en Mostar en 1995, mientras ayudaba a la población víctima de la guerra de la ex -Yugoslavia. 
La exposición se puede visitar hasta el 1 de febrero en el espacio CentroCentro, en la Plaza de Cibeles 1, en Madrid. Además de los premiados, podréis ver el magnífico trabajo de Sergi Cámara, cuya serie "El muro de Europa" me dejó la boca abierta y el corazón encogido.
Id, merece la pena.

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