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Citado en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr" H. Murakami

jueves, 23 de abril de 2015

Esperando un libro.

Me gusta comprar libros. Me gusta casi tanto, como comprar discos.
Me gusta comprarlos juntos.

Me gusta dejarme llevar por los títulos, por las imágenes. Apunto en un post-it amarillo las referencias que leo o escucho, las sugerencias de un amigo y lo guardo en el bolso, entre pañuelos de papel y caramelos de emergencia.

Me gusta jugar a los 30 segundos. Tiempo que suele ser suficiente para decidir si una canción me va a gustar, o si voy a indagar sobre la discografía completa de un grupo o compositor. Rara vez me equivoco. Llevo haciéndolo desde la EGB.

Y nada me gusta más que hacer ambas cosas juntas y sentarme a tomar café con mis joyas adquiridas.

No me gusta leer en el e-book. No me gusta comprar canciones sueltas.
Aunque también hago ambas cosas.

Me gusta el olor, el tacto y la posesión.

Estos días he hecho dos intentos. El primero, musical. Tras preguntar en varios sitios por un cantante, me resigno a encargarlo "de importación". Hace ya tiempo que nada de lo que pido, por corriente que me parezca, está en stock. Todo ha de ser importado. Con lo poco que abulta un cd, ha de ser importado. Doy los datos en la FNAC de Callao, me pillaba de camino, me dicen que me enviarán un SMS cuando esté listo para recoger. Pregunto si pueden llevármelo a la FNAC de Castellana que me pilla más cerca, me dicen que no. Pregunto si puede llamar para que lo pidan desde la FNAC de Castellana. Me dicen que he de ir a la FNAC de Castellana a hacer el encargo. Me rindo. Iré, cuando quiera que sea que llegue mi disco, a la FNAC de Callao a recogerlo.

Buscaba un libro. Uno, que creo debería estar en cualquier librería que se precie, porque es una maravilla. Os he hablado de él: El prisma del lenguaje.
Quiero regalarlo a alguien que, intuyo, lo disfrutará mucho. Tengo que regalarlo hoy porque celebra su cumpleaños, que sea San Jordi, es solo una preciosa coincidencia.
Recorro el Corte Inglés y la FNAC. No lo tienen, en ninguna de sus tiendas, o eso me dicen. He de encargarlo. Voy a la Casa del Libro. No lo tienen en esa tienda pero en Gran Vía, sí. ¡Eureka!
Pido que me lo reserven, pasaré a recogerlo al día siguiente (hoy). Pregunto si puedo dejarlo pagado y enviar a alguien a recogerlo (el centro me encanta, pero vivo lejos). Me dice que no. Me resigno.
A las dos horas, recibo SMS diciendo que no, que no lo tienen y que en breve me enviarán sugerencias de alternativas.

Pero yo ya les dí muchas alternativas. Tener algún disco o algún libro. Tardar menos de 3 semanas en traer un libro o un disco de hace solo 1 año. Poder encargarlo y pagarlo en una tienda y recogerlo en otra, encargar a un servicio de mesajería que te lo recoja...

Y finalmente, entré en Amazon, y aquí estoy, esperando mi libro. Porque me dijeron que hoy lo tendría. Porque no me quedó otra alternativa.

Con lo que me gusta comprar libros y discos.
Con lo que les gusta vender libros y discos.

Mientras tanto, escucho esto y espero a Amazon.



Addenda: Una hora después de empezar a escribir este post, he dejado de esperar. Feliz día del libro.

jueves, 16 de abril de 2015

La ciencia se hace por amor. Call To Innovation Cara B.


David Roberts. Madrid 13.04.15
2442 puntos. Ya no me cargo leucocitos por error.
He detectado 139 parásitos de malaria y con ello me he puesto primera en la lista de "Top Hunters" del día y la segunda en cómputo semanal.
Si quieres probar, entra en esta página y echa una partida.

Este post no va de malaria, o sí, o también. ¿Os acordáis del Recaptcha? Es esa genialidad que convierte una acción imprescindible, cotidiana y latosa, en una vía para generar conocimiento. Pues jugar a detectar parásitos de malaria en muestras de sangre digitalizadas, hace algo parecido pero mejor, porque combinando las detecciones de parásitos que jugadores no expertos realizan sobre la misma imagen, se llega a un recuento muy preciso. Increíble, pero cierto. Lo han comprobado así:

"Durante un mes, voluntarios anónimos de 95 países diferentes jugaron más de 12.000 partidas que dieron lugar a una base de datos de 270.000 clicks en imágenes con parásitos. El análisis de estos datos reveló que la fusión de los resultados obtenidos por 22 voluntarios sin experiencia previa o 13 voluntarios entrenados durante un minuto permite obtener un recuento de parásitos perfecto, tan preciso como el de un experto microscopista."

Sigue leyendo para hacerte una idea de hasta dónde puede llegar el proyecto, basado en inteligencia colectiva, que ha creado el asturiano Miguel Luengo-Oroz ( @litonidas ).
Miguel es, entre otras muchas cosas, graduado por la Singularity University de la NASA y doctor ingeniero de teleco por la Politécnica de Madrid.

No fue la única maravilla de la que tuve conocimiento el lunes. Escuché una de ésas que a mi, que soy de natural entusiasta, me habrían hecho aplaudir calurosamente si el bloc de notas, el móvil para las fotos y el bolígrafo, me lo hubieran permitido.
El culpable fue el doctor Ignacio Hernández, creador de la plataforma "Savana". Una herramienta de trabajo colaborativo en la que cualquier médico, esté donde esté, puede apoyarse - "democratizar el conocimiento médico" - reutilizando las historias clínicas a modo de base de datos para beneficio de los pacientes de todo el mundo.

Otro guerrero del BIEN es por ejemplo Pablo de Manuel Triantafilotambién ex-alumno de la Singularity, que nos explicó que cada 5 años se duplica el número de personas capaces de destruir el mundo. Gracias a chicos prevenidos y visionarios como él y sus compañeros, que desarrollan modelos para aumentar la resilencia del Planeta podemos estar un poco más tranquilos, o mejor dicho, seguir viviendo en la ignorancia si así lo preferimos.

Escucharles fue un chute de optimismo y esperanza, un broche de platino y diamantes a la charla que David Roberts nos había ofrecido previamente.

La fundación Rafael del Pino colgará en breve el vídeo del evento, así que, dado que he tardado más de la cuenta en terminar este post, os haré un breve relato de lo que me pareció más significativo y revelador.
David Roberts que es un fenómeno en todos los sentidos - echad un ojo a su pequeña bio - vino a hablarnos sobre "Innovación disruptiva e impacto Global... desde España", de ahí que haya comenzado el relato con esos innovadores y el alcance que sus sueños, ideas o divertimentos tienen.

¿Qué persigue la Universidad de la Singularidad?

Juan Martínez-Barea la define como " una mezcla de la NASA y la madre Teresa de Calcuta". Roberts dijo perseguir dos objetivos: formar y alentar nuevos líderes en políticas y ciencias para que entiendan la parte exponencial de la vida y ayudarles a crear instrumentos que puedan cambiar la vida de la gente.
Lo hacen y no puede resultar más emocionante descubrir qué son/somos capaces de hacer.


Roberts planteó cuatro cuestiones básicas a tener en cuenta si queremos ser parte de todo esto:

  • a) ¿Qué es disrupción? (ojo que no está en la RAE como tal).
  • b) Las oportunidades son exponenciales.
  • c) El desafío es llegar (afectar) a millones de personas.
  • d) Tener claro porqué queremos hacerlo.

a) Disrupción.
Una innovación disruptiva es pasar de recorrer medio mundo sin saber a dónde vas, sin que te financien porque te has equivocado al leer las cartas de navegación en varios miles de millas y no hay barco que lo soporte, y los de la pasta lo saben,  ("empresarios del mundo: ¡no tenéis que tener razón!"), para buscar especias, porque crees que conservan los alimentos, y que a un americano llamado Frederick Tudor (1783-1864) se le ocurra conservar el hielo del invierno en una caseta de madera aislada con serrín, descubrir que solo se funden 3 pulgadas durante el verano y decidir que va a enviar "su" hielo a la Martinica. Dos veces lo intentó con un resultado desastroso, a la tercera, llegó 1/3 del hielo y logró una rentabilidad asombrosa. Y ¿quién acabó siendo su principal cliente? La India, los reyes de las especias hasta el momento. Y de ahí al congelador en casa o al "pida lo que quiera, se lo llevamos mientras no sea ilegal" sólo hay un par de saltos y cada vez con lapsos de tiempo menores.
Ningún sector está inmunizado. Ninguno, !ríndanse¡, también Tudor intentó convencer a la gente de que el hielo "artificial" de las hieleras no era tan bueno como el "natural" que enviaba él, y no coló.

b) Oportunidades exponenciales.
Toda la tecnología que necesitó la NASA para llegar a la luna está en un móvil y aún queda sitio. Tu teléfono nuevo, ha costado la mitad que el de hace unos años. El coste de los chips se reduce de forma exponencial (no lineal). Impresión 3D y nuevos materiales ¿Seguimos? Pues pensemos en energía solar basada en chips - y en menos de 20 años podremos asombrarnos contando a nuestros nietos que en nuestros tiempos la energía era muy cara - o en virus como apps de nuestros cuerpos (Andrew Hessel).
El jugador de béisbol Yogi Berra decía que "el futuro no es lo que solía ser", Roberts está de acuerdo, y cree que es mucho, mucho, más interesante.
Una pincelada más, no solo es exponencial la creación de tecnología, nuestra adopción de la misma le sigue el ritmo: cada vez tardamos menos.

c) Llegar a millones de personas.
Llega el momento de dar un espaldarazo a los españoles: tenemos lo que hay que tener, es decir, los mejores ingenieros y científicos. Nos falta ambición y un sistema que no haga pagar un coste tan alto por el fracaso. Señores, fracasemos con estilo, una y otra vez. Y cuando digo "otra vez" es intencionado, en España no se fracasa muchas veces por "segunda vez".
Y si no eres científico, ni sabes nada de satélites, tampoco es un problema insalvable. A juicio de Roberts lo esencial es la mentalidad, el resto se aprende por el camino. Empiezo a pensar que no es que lo aprendas, es que consigues encontrar a la gente que sabe lo que tú desconoces.

d) El porqué
Y nos puso esta imagen. Y muchas otras: la evidencia de la ilusión en que vivimos cuando nos creemos independientes, cuando ponemos como excusa la existencia de fronteras. Y nos llamó "especie". Y fue genial.
Somos unos seres capaces de realizar actos de tremenda valentía y salir pitando. ¿Por qué lo hacemos?
Porque sabemos que hay algo más importante que el miedo.
Porque todas estas cosas, se hacen por amor.

Y mientras empezaba a guardar mis trastos, se anunció el nombre de los dos afortunados que este año se van a la Singularity University a seguir aprendiendo y desarrollando sus proyectos: Nicolás Alcalá ( Future Lighthouse) y Jacobo Elosua (Civio).
Y me pasó esto:


David Roberts en el centro junto a Ignacio Hernández. A ambos lados, los ganadores del "Call to innovation" Jacobo Elosua (drcha) y  Nicolás Alcalá (izda) con sus diplomas.

Inspirando el cambio. Call to innovation Cara A.

Autor invitado: Enrique Utrilla

Cuando salí de la conferencia de David Roberts sobre Innovación Disruptiva me sentía vivamente inspirado, decidido a que a partir del día siguiente iba a aceptar el reto que nos lanzaba, a dedicarme a buscar ideas realmente novedosas que pudieran tocar la vida de millones de personas. No me sorprendía demasiado, ese era el objetivo de Roberts y es un magnífico comunicador. El problema es que en estos casos, naturalmente empiezo a pensar que me han vendido una bonita moto, y una vez pasa un poco el ímpetu inicial empiezo a pensar, analizar, criticar y en general, buscar donde está el gato encerrado. Resulta que el gato no era tan difícil de encontrar, pero de eso hablaremos más tarde.

La primera parte de la conferencia fue la más expositiva, donde intentaba hacernos entender qué es la innovación disruptiva. Y lo hizo a través del ejemplo de varias industrias de alcance global, que a través de diversas innovaciones se fueron dejando obsoletas la una a la otra. Empezamos por el comercio global de especias en el siglo XV, un negocio tan rentable y lucrativo que mantenía tanto caravanas que recorrían toda Asia como flotas navales enteras. Tanto, que justificó que Colón se hiciera a la mar para intentar descubrir una ruta nueva. Las especias eran muy demandadas porque se pensaba que permitían conservar la comida. Sin embargo, esa demanda desapareció cuando un americano (de cuyo nombre, pese a los esfuerzos de Roberts, sigo sin acordarme) se dio cuenta de que podía almacenar y exportar el hielo acumulado durante el invierno, sustituyendo así un imperio global por otro. Esta nueva industria desapareció cuando se inventaron los primeros generadores industriales de hielo, y éstos cuando se inventó el frigorífico doméstico. En todos esos casos, el destino de decenas de miles de empleos varió en un corto periodo de tiempo por causa de una idea, ya que ninguna de esas industrias vio venir el cambio ni se adaptó a él.

El mensaje central era que tampoco se trataba de ideas tan extraordinarias o complejas, ni hizo falta un genio para que se le ocurrieran. Las ideas sencillas pueden tener un impacto dramático. Lo complicado es que a priori ese impacto puede no ser evidente en absoluto. Las especias y el hielo no tenían nada que ver entre sí, pero uno acabó con los beneficios del comercio de las otras al satisfacer la misma necesidad desde un ángulo totalmente distinto.

A partir de ahí Roberts se puso el sombrero de futurista, hablando del crecimiento exponencial y de algunos campos en los que nuevos avances tecnológicos pueden cambiar la vida de la gente a escala global. Y en esta parte, más especulativa, es donde después mi sentido crítico encontró las mayores dudas. En primer lugar por el propio concepto de crecimiento exponencial y la confianza (o la preocupación, desde Malthus) que se deposita en él. Que algo crezca de esa forma no quiere decir que vaya a seguir haciéndolo indefinidamente, sin chocar en ningún momento con algún otro factor limitante. De hecho, las mismas industrias que Roberts mencionó en la primera parte crecieron exponencialmente hasta que decayeron al ser reemplazadas por otra totalmente distinta. El progreso se consiguió no por mero crecimiento, sino por adoptar un nuevo camino divergente del anterior.

El segundo punto que me preocupaba era el tono optimista y aparentemente algo naive al considerar, o al menos presentar, a todo avance tecnológico como absolutamente positivo. Una de las posibilidades que más parecía emocionar a Roberts era la biotecnología y la genética, haciendo la comparación entre los genes y el software: algo que de repente era fácilmente editable, abriendo multitud de vías, desde la clonación a la modificación e incluso mejora del ADN mediante retrovirus. Mientras que es cierto que las posibilidades son asombrosas, los riesgos también lo son. No es que yo sea sospechoso de neoludismo precisamente, pero cuando me cuentan sólo las ventajas de algo, mi parte más cínica no puede evitar sospechar un poco. A la vez que Roberts hablaba de la curación de enfermedades y de una virtual inmortalidad humana, una parte de mi pensaba en las nuevas armas biológicas que alguien podría hacer con las mismas herramientas. Por no mencionar ejemplos curiosos, pero un tanto perturbadores, como el gato encerrado del que hablábamos antes. Al fin y al cabo, no era tan difícil de encontrar porque, al haberle injertado genes de una medusa, brillaba en la oscuridad.

En ese momento, Roberts se lanzó sin tapujos a un discurso motivador propio del mejor coach porque, según él, el factor que más se interpone en el camino del cambio es el miedo y la falta de confianza en poder sacar algo nuevo adelante. Tras un largo ejemplo presentando los casos de algunas de las personas que han subido al Everest, aquí hizo un pequeño inciso, casi de pasada, al efecto de castigo al fracaso que la legislación sobre quiebras tiene en España comparado, por ejemplo, con Estados Unidos. La máxima de los emprendedores repetida a menudo, de “cae siete veces, levántate ocho”, en nuestro país puede ser singularmente difícil de llevar a cabo. 

A pesar de ello, David Roberts nos anima a intentarlo, porque realmente lo necesitamos. Es un evangelista de una causa, y como dije al principio, lo hace realmente bien. El famoso cambio de modelo productivo que políticos de todos los colores predican campaña tras campaña electoral no es recuperar sectores que ahora están de capa caída. Es crear, de la nada si es precio, sectores e industrias en los que nadie haya ni siquiera pensado todavía, que satisfagan necesidades humanas y que a través de ello generen empleo y prosperidad. Si para lanzarnos a ello necesitamos un poco de “vende-motismo”, bienvenido sea. Diga lo que diga mi parte cínica.

sábado, 4 de abril de 2015

Desde la ignorancia "JeSuisKenyan"

Han asesinado a 147 estudiantes de la universidad de Garissa en Kenia.
Los terroristas del grupo Al Shabab entraron, dispararon indiscriminadamente, hicieron detonar varios artefactos y luego se atrincheraron con rehenes. Los separaron según su religión: cristianos a un lado, musulmanes a otro y masacraron a los primeros, desplegando todo un repertorio de sadismo y crueldad inhumana.

No hemos terminado de recuperarnos del sinsentido del copiloto de la Germanwings, que decidió estrellar su avión con 150 personas dentro.
Hemos vertido todo tipo de explicaciones y opiniones peregrinas. [Como escuché decir a un amigo: "¡cómo me alegro de haber mantenido silencio!"]
La urgencia por encontrar una explicación que mantenga nuestra sensación de control sobre los acontecimientos, no hace sino mostrar nuestra ignorancia soberbia, acuciada por la cobardía.
Hemos culpado a la temeridad de las empresas low cost, a los depresivos, a los psiquiatras, hasta a la sanidad pública que desatiende a los "locos" y andan por ahí, como si cualquier cosa, a cargo de sus sufridas familias. Todas esas barbaridades, se han podido leer estos días. Todas las barbaridades, que hacen daño a quien no lo merece, en aras de no tener que lamentarse, cuando sea verdad lo que ahora, aún, no lo es. Por si acaso, con la mejor intención.

La semana pasada, leí del tirón este libro de Anna Erelle. Nombre ficticio, historia periodística real.


Las primeras páginas me parecieron muy malas. Mal escritas, extrañamente redactadas. Percibía un celo injustificado, una especie de prejuicio positivo, al señalar el Islam como religión de paz, al establecer las fronteras entre todo lo que relataría después y lo que la mayoría de los musulmanes, al menos en Francia, practican.
Me resultó extranjero, pero a medida que avancé en la lectura, lo entendí un poco mejor: soy ignorante. No conozco a ningún musulmán de forma cercana, apenas me he cruzado con los signos externos de su fe.
La alucinante historia de esta periodista, su relación con un hombre relevante de DAESH (conocidos como IS o Estado Islámico), las diferencias con Al Qaeda - los primeros en su objetivo de instaurar un califato islámico, son especialmente fieros combatiendo a los "herejes", es decir, musulmanes que no comparten su radical interpretación, los segundos, por ahora, dirigen su odio hacia todo lo que tenga que ver con occidente y los infieles - todo a través de conversaciones por Skype. Un proceso de captación de manual, donde la fe, las inquietudes espirituales o cualquier cosa que lejanamente se le parezca, están completamente ausentes.

Este es el clima mental con que me enfrento a las noticias del horror en la Universidad de Kenia. Leo a unos y otros hacer hincapié en la separación deliberada de cristianos y musulmanes. Está en los titulares. Para muchos es todo lo que está. Luego, en el cuerpo de los artículos, se explica que la técnica de separar musulmanes del resto está muy estudiada, dicen que es una técnica clásica del yihadismo, que les sirve como propaganda, para multiplicar su repercusión y sembrar el odio entre la población civil. Es el caso de Kenia, donde la población musulmana solo alcanza el 12% del total.

"Cómo me alegro de haber mantenido silencio".

Puedo perfectamente imaginar las consecuencias que esas perversas técnicas de segregar víctimas por su religión, pueden tener en las sociedades que sufren el terror. Puedo imaginar a los asesinos, relamiéndose, al ver cómo su odio prospera y se extiende, enfrentando grupos que habían sido capaces de convivir.
Lo único que puedo hacer, desde mi inmensa ignorancia, es no contar víctimas cristianas, como no he contado innumerables víctimas musulmanas. Solo puedo lamentar muertos. Seres humanos inocentes que trataban de hacer del mundo un lugar mejor, estudiando.

Soy cristiana, y esforzarme por ver esta masacre como un acto contra la civilización y no como agresión dirigida exclusivamente contra el cristianismo, es un acto deliberado.
No me agradaban las portadas de Charlie Hebdo, no sé nada del Islam, ni pertenezco al pueblo judío. Venero la civilización y el progreso humano, por eso, ante la barbarie soy Charlie, judía y musulmana, para seguir siendo todo lo que ellos odian: tolerancia, libertad, discusión, duda, progreso y solidaridad.  

Ayer leí que en 1991, el Tribunal de Versalles condenó a Le Pen por "consentimiento de lo horrible". Ignoraba que existiese ese cargo, y sin embargo, ¡es tan acertado!
No consintamos lo horrible. No permitamos que el odio prolifere. Somos todos, contra la barbarie. Ésa es la religión que compartimos.




domingo, 29 de marzo de 2015

Ausencia

Recuerdo cuando era pequeña, en esa edad en la que la posibilidad de la muerte asoma por primera vez la patita por debajo de la puerta de tu universo, recuerdo que al meterme en la cama y para conjurar los miedos, rezaba pidiendo morirme antes que mis padres.
Como la mayoría de los niños, no tenía miedo a la muerte propia, sino a la de los seres que más amaba. No era la muerte, era la ausencia.
Así comenzaba cada noche: "yo antes que papá y mamá". Invariablemente, eso me llevaba a imaginar su tristeza y rectificaba: los tres a la vez. Un desastre, porque de ahí pasaba a mis hermanos y son tantos... Cuando me vencía el sueño ya había decidido que lo mejor era que, si tenía que ser, desapareciéramos todos, como evaporados, pero juntos.

Hoy he vuelto a releer esto de Suanzes. Una auténtica delicia que me hizo ruborizar y conmoverme. Por frágil. Por vulnerable. Por tocar ese punto del miedo más antiguo: la ausencia.
Imaginar la propia ausencia, es sentir la necesidad de dejarlo todo dicho. Responder definitivamente y por anticipado a cualquier pregunta que pudiera ser formulada, poner un punto final al dolor que imaginamos, permitir una transición al recuerdo que, a fuerza de ser recreado una y otra vez, deja de ser real.
Una suerte de comodín que utilizar cuando lo cotidiano asalte, porque la ausencia se agazapa ahí: en el olor de la ropa, de una comida, la luz a cierta hora de la tarde o en una manera de guardar los cubiertos en el cestillo del lavavajillas.

"Extimidad", me dijo ayer Pablo.
Quizás, una forma vulgar de arte, pienso yo. Una manera de llegar a cientos de desconocidos, sin caras ni nombres, para exponer a la luz del sol, aquello que todos guardamos dentro como una posesión particular y que sin embargo, se repite cada vez y en cada vida.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿Desde Rusia con amor? Ucrania: de cañas con Passim.

"Limónov"  Ed. Anagrama. Emmanuel Carrère.

Esta cita abre el magnífico y perturbador libro de Carrère sobre la figura de Limónov. Lo leí hace algo más de un año y es de esas historias que no se olvidan fácilmente. El lunes pasado, en el Café Galdós de Madrid, muy cerca del lugar donde nuestros grupos políticos tienen sus despachos, venía a mi mente una y otra vez. No tanto el personaje concreto - tan absolutamente irrepetible que parece ficción - como el ambiente que se respira en la novela.

El café estaba lleno, los españoles no éramos una mayoría clara. En la mesa donde me senté, una joven abría un pequeño cuaderno para tomar notas y trataba de conectarse a la wi-fi del local.
Yo apenas sabía nada sobre Ucrania. Había seguido con interés a través de twitter y medios de comunicación los acontecimientos del Euromaidán, a principios del año pasado, y como tantos occidentales, tenía una visión un tanto romántica de lo que allí sucedió y sigue sucediendo. Una lucha por la libertad, un acercamiento a Europa...

Con el ánimo de formarme un mínimo contexto, he estado buscando información. La revista Jot Down ha publicado muy recientemente el extenso artículo de E.J.Rodríguez que os enlazo. Creo que puede ayudar a entender un poco el devenir de los acontecimientos que han llevado a la situación actual. Por otra parte y tras repasar mis notas, tal vez sirva de contrapunto a lo transmitido por los ponentes de la charla.

Álvaro Imbernon (@alvaro_ims) de Passim (@Passim_ES) nos presentó a las tres pesonas que intervendrían a continuación. De derecha a izquierda en la imagen: Francisco de Borja Lasheras, Nicolás De Pedro y Jesús M. Pérez


Comenzó Francisco de Borja.
En unos pocos minutos, nos transmitió la enorme dificultad que entraña el trabajo desplegado por los observadores de la OSCE en el terreno, que dividió en tres fases:

1) Crecimiento del desorden. Etapa previa al conflicto en Crimea, en la que el mandato OSCE era de vigilancia e información ante guerra de propaganda.
2) Monitoreo de alto el fuego y observación de elecciones presidenciales del 25 de mayo 2104. Fase de prevención de conflicto y de intentar facilitar condiciones para acuerdos de paz.
3) Minsk. Fase actual, situación de conflicto abierto. Monitoreo de fronteras y acuerdos del 12 de Febrero 2015.

Los desafíos a los que se enfrentan son entre otros:

a) La dificultad de establecer hechos. Aunque se ha reforzado la misión elevando el número de observadores hasta 1000, en este momento hay 400 monitoreando una zona del tamaño de Suiza. Han de supervisar el cumplimiento del alto el fuego y la retirada de material de guerra pesado. Nos cuenta que lo que sucede en muchos casos es que dicho material no se retira, sino que se "mueve" de un lugar a otro. En la frontera interior, ambas partes parecen estar jugando al "ratón y al gato" intentando consolidar la zona.
b) La seguridad de los enviados y los problemas presupuestarios añadidos.
c) Neutralidad y legitimidad: monitoreas actos que no puedes controlar. Sin querer, tu sola presencia parece dar legitimidad a ciertos actores. Nos contaba que, se tiene la información para determinar que se han producido violaciones de Minsk, pero no hay respuestas sobre qué sucede cuando se viola.
Las mejor opción que contempla ante la situación actual es la utilización de una fuerza de la UE de transición a una fuerza militar de la ONU. Pero respecto a esto último, se muestra escéptico ya que no cree que Rusia vaya a aprobar nada que perjudique sus intereses por ahora.

A continuación, pasó el micrófono a Jesús Pérez Triana.
Habló de Crimea, que en marzo de 2014 tras referéndum, pasó a ser anexionado por Rusia. Habló de los "hombrecillos verdes", tropas uniformadas pero sin insignias, que en Febrero habían entrado en Crimea y que fueron señalados como tropas rusas encubiertas, que aseguraron las bases rusas en suelo de Crimea. Señala Jesús que Crimea les salió muy bien por la absoluta indefensión de Ucrania, cuyas Fuerzas Armadas están en muy mal estado y añade que el hecho de que el alto el fuego tardase 3 días en producirse de facto, permitió que Rusia "pisase el acelerador" y tomase posiciones. Lo que más me inquietó de lo que relató Jesús  - su exposición detallada aquí - es que se teme que los acuerdos de Minsk no son un paso hacia la paz, sino que para Rusia son la primera fase para conectar Crimea con rusia por vía terrestre.

El último de los intervinientes - antes del invitado sorpresa - fue Nicolás de Pedro. Comenzó haciéndonos una precisión que me resultó muy interesante: la percepción que los europeos tenemos de la Unión Europea, incluso como miembros de países del sur, no tiene nada que ver con la que se tiene en los países del este. Nosotros consideramos que nuestra presencia e imagen es benigna, pero a su juicio, en Moscú, la UE es percibida como una amenaza. El nivel de interés de la UE en Ucrania es muy bajo en comparación con el que tiene el Kremlin.
De Pedro hace la siguiente pregunta: ¿aceptamos Ucrania como país soberano? y pide separar radicalmente dos cuestiones que suelen mezclarse. Por un lado, lo que sucede dentro de Ucrania - niveles insoportables de corrupción, los llamados oligarcas - y por otro, la intervención militar rusa.

Cree que Minsk es un acuerdo malo para los ucranianos y que el problema en Ucrania tiene que ver con la unión euroasiática planteada por Putin, en la que desde el principio, entraron Bielorrusia y Kazajistán.
Desde que Rusia entró en Crimea - "Voy a proteger a mis compatriotas allá donde estén" - el proyecto euroasiático es percibido como una amenaza por los países limítrofes. El ejemplo es Kazajistán que, desde que se sumó, ha visto su maltrecha economía, hundirse más. El proyecto le obligó a la subida de aranceles, con el consiguiente aumento de precios de todos los productos que vienen de China y de la UE y como consecuencia, ha provocado un aumento del nacionalismo kazajo. Las declaraciones de su presidente, el verano pasado, aludiendo a que el proyecto euroasiático era solamente un acuerdo económico y que si adquiriese tintes políticos se reservaba el derecho a retirarse, tuvieron réplica inmediata por la parte rusa: "Kazajistán nunca ha sido un estado....si el presidente va en contra de los deseos de su pueblo veremos qué sucede...". No, dice de Pedro, Crimea no es el tema. Putin quiere controlar Ucrania. La paradoja es que tiene el control, pero ha perdido a los ucranianos. La solución de Ucrania está en Kiev y en lograr que funcione como país. El desafío es convertir a los oligarcas en empresarios, Y si triunfa Maidán, en otras regiones en Rusia, "alguien puede plantearse que la democracia es posible."

Y a continuación, se abrió el micrófono para cualquiera que desease intervenir, y se acercó un joven que se identificó como Eugenio, secretario segundo de la embajada rusa. Y en líneas generales nos trasladó la versión de su país en estos asuntos.
Lo primero que expuso es que lo ocurrido en Kiev, fue un golpe de estado de los países occidentales, pero que confían en el diálogo político entre ucranianos y rusos ya que son un "pueblo hermano". Considera que Rusia ha hecho los máximos esfuerzos y no entienden la actitud de occidente respondiendo con sanciones. Finalmente centró las mayores dificultades de la negociación en asuntos de idioma en las zona sur de Ucrania (donde muchos habitantes tienen el ruso como lengua materna). Ahora es tiempo para buscar soluciones concluyó.

A las preguntas de los tres ponentes negó tajante la invasión rusa de Crimea:  ha habido un referendo, ha sido autodeterminación. Las tropas rusas ya estaban en la península mucho antes, tenemos bases allá".

Y hasta aquí pude escuchar, pero me fui pensando si, como en otras ocasiones nos ha dicho Álvaro, no estaremos los europeos mirándonos demasiado el ombligo, y dejando de mirar un poco más allá.

domingo, 8 de marzo de 2015

La aspiradora se niega a aspirar. Mujer, electrodomésticos y politikones.

"La aspiradora se niega a aspirar
dice que no, que no, ni hablar
la nevera está leyendo a Marx 
y me dice que la deje en paz"
Alaska y Pegamoides. La revolución de los electrodomésticos .1982

Madrid 7 marzo 2015. Irish Rover

Ellos fueron los protagonistas de la tarde: Imma Aguilar (@immaaguilar), una moderadora a la que le gusta radicalizar, Luis Abenza, un politikon que se prodiga poco - y tras escucharle, mucho menos de lo que debería -  y Sílvia Claveria ( @Claveria) , editora de Gerrymandering (@gerrymanders ).
Después de toda una semana de artículos dedicados a género, infancia y desigualdad, era un estupendo broche de cierre, justo antes de la celebración del Día Internacional de la Mujer.


Comenzó Imma, mencionando dos hechos recientes que, puestos uno junto a otro, dan para horas de conversación. El primero, el gobierno formado por Syriza, de un uniforme color masculino. El segundo, hace apenas 1 día, el anuncio del PP de sus candidatos en Madrid para Comunidad y Alcaldía: dos mujeres.
Me sorprendió escuchar que no hace tanto de la primera vez que un partido político (PSC) aprobó una cuota mínima - un escuálido  12% - de representación femenina, en contra de su propia dirección. Fue en el año 82. En 2002 ICV estableció la paridad. No hace tanto, efectivamente.

Luis Abenza haciendo honor a lo deseado en su post: "relajando un poco el tono denso y repollo que caracteriza mis posts, esperando que la pérdida en rigor se compense con la ganancia en legibilidad" resultó muy legible. Nos dio unas pinceladas de lo que había supuesto el siglo XX en lo que se refiere a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y siguiendo a Claudia Goldin lo dividió en cuatro fases.
  • 1ª Fase. Principios de siglo. Las mujeres trabajaban hasta que encontraban marido o, si lo tenían, hasta que éste podía mantener la familia, entonces, volvían a casa.
  • 2ª Fase. Años treinta. Se produce la "revolución de los electrodomésticos", la productividad doméstica aumentó exponencialmente y en consecuencia, también lo hizo el empleo a tiempo parcial de las mujeres.
  • 3ª Fase Años sesenta. La participación femenina pasa de un 25% a un 46% pero no existe promoción y pocas salidas a medio plazo. Entre las causas que explican este aumento se encuentran: cambios regulatorios, cambios tecnológicos y los llamados "nuevos hombres". Esta cita me ha gustado especialmente y si Luis Abenza llega a leer este post, le ruego que me envíe el artículo al que alude. Es de Barbara Petrongolo, y según Luis, es el artículo que a él le hubiese gustado escribir. Estos nuevos hombres, eran los hijos de mujeres que trabajaron, deduzco que como consecuencia de la guerra, y que una vez llegados a la madurez, eran mucho más propensos a elegir como esposas, mujeres que trabajasen. [Es que, realmente, es muy potente la idea. Me hizo pensar inmediatamente si el hecho de obligar a los padres a aceptar una baja de paternidad, no les llevará a reivindicarla, una vez que descubramos los beneficios que comporta para la sociedad en general y para el individuo en particular.]
  • 4ª Fase. A partir de los setenta. La brecha salarial comienza lentamente a cerrarse. La edad en la que se contrae matrimonio se retrasa y eso hace que, por un lado, las mujeres que se casan ya trabajen, y por otro, se tomen más decisiones conjuntas. En este punto, un descubrimiento, su legalización y generalización, resulta muy relevante: la píldora anticonceptiva, legalizada en USA en 1960 y en España en 1978, debida a Carl Djerassi, contribuyó a facilitar que las mujeres hiciesen inversiones a medio plazo en su formación y carrera laboral.
Y ¿por qué es importante la consecución de la igualdad laboral entre hombres y mujeres? Pues según Luis, entre otras muchas cosas por las siguientes:
  1. Porque una sociedad en la que nacer hombre o mujer te segmenta, no es una sociedad donde exista igualdad de oportunidades.
  2. Porque la participación de la mujer en el mercado laboral afecta al comportamiento económico de las familias. Está comprobado que cuando las mujeres trabajan, gastan más en ellas y lo que resulta más significativo, en sus hijos ["La reforma de las pensiones empieza por los niños" cita de un profesor de la P Fabra que también me gustaría que me hicieran llegar].
  3. Porque invertir radicalmente en niños y mujeres es la clave del estado de bienestar.
  4. Y por último, porque no hay correlación negativa entre fecundidad y empleo femenino, es decir, hay mucho margen para hacer cosas en este aspecto.
Las mujeres se han incorporado al mercado laboral, es un proceso irreversible al que no podemos ni debemos negarnos.

Y tras esto tomó palabra y micrófono, Sílvia Claveria que centró su intervención en el papel de las mujeres en política.
Los datos son un tanto demoledores, solo en Finlandia, Noruega y Suecia, se cumple la paridad.
Hasta 1995 había dos factores que explicaban la presencia o ausencia de mujeres en política. Por un lado estaba la "disponibilidad" de mujeres para ocupar cargos (preparación). Por otro, las posibilidades de aceptación de los cargos por parte de las mujeres.
Desde entonces, es la demanda de mujeres la que influye mucho más y no es homogénea:
  • Tipo de reclutamiento: los países que eligen para ocupar cargos políticos a especialistas son los que más mujeres reclutan.
  • Coaliciones. Los gobiernos de coalición tienen menos puestos para repartir y ello perjudica a as mujeres.
  • Ideología. Tradicionalmente los gobiernos de izquierdas han sido más beligerantes en asuntos de paridad. [De ahí que lo expuesto por Imma al principio, diera para horas de conversación y bromas varias].
  • Si existen cuotas obligatorias, voluntarias o no existen en absoluto
  • La cantidad influye en la calidad: cuantas más mujeres haya en el Parlamento, más mujeres en el gobierno. [Igual que las buenas ideas, es realmente difícil tener una idea brillante, si solo tienes una idea].
  • Efecto Contagio. Parece que influye mucho menos de lo que se piensa. El hecho de que un gobierno imponga la paridad, no necesariamente obliga al siguiente a mantenerla.
Mujeres ministras. Explica Sílvia que cuando alcanzan el peldaño más alto, las mujeres suelen sufrir lo que se llama segregación horizontal, es decir, son destinadas a ministerios considerados menos importantes o que pueden ser eliminados con cierta facilidad si fuese preciso. En este punto, expuso los factores que a su juicio, te hacen más "ministrable":
  1. Tener un posgrado.
  2. Haber cursado estudios de derecho.
  3. Tu vida en política. Más posibilidades cuantos más años lleves en ello.
  4. Haber sido ministro anteriormente.
  5. Pertenecer a la ejecutiva del partido.
Esos cinco puntos se aplican tanto a hombres como a mujeres, pero al igual que dicen que existe un "capitalismo de amiguetes" existe una "política de amigotes". Los hombres tienden a nombrar a sus amigos. [Conde-Ruiz habla en este artículo de la evidencia de que los hombres tienden a elegir hombres a la hora de seleccionar a los que ocuparan los cargos más elevados en las empresas].

Y esto pasa a nivel nacional, pero a nivel local, las cosas y las causas, cambian. Ya no es la demanda la determinante, sino la oferta.

La política local se convierte casi en una tercera jornada laboral para muchas mujeres (muchos de nuestros concejales no están profesionalizados, no tienen sueldo) y entre los 25 y los 45 años, las mujeres desaparecen de la política en este nivel.
También apunta otros rasgos que pueden contribuir a esta situación, como la falta de confianza en sí mismas, [Alice Munro: "No puedo ponerme en la cabeza de los hombres por una simple razón: nunca voy a poder sentir, como ellos, que lo más natural sea que todo gire alrededor de mi trabajo y mis intereses"] el tipo de liderazgo masculino que favorece a los hombres e incita a las mujeres a autoexcluirse y la aplicación de dobles estándares: cuando la masculinidad está muy valorada, todo aquello que no requiere objetividad demostrada, favorece la elección de hombres vs mujeres.

Concluye Sílvia que la baja representación femenina, no solo afecta a la igualdad de oportunidades, sino a la calidad de la democracia: sustantiva (relación entre mujeres y tipo de políticas a aplicar) y simbólica (cuantas más mujeres se vean reflejadas en la composición de sus gobiernos, más desearán participar).

Como cierre, Imma Aguilar, añadió una reflexión: las empresas hace tiempo que comenzaron a aplicar roles femeninos en su funcionamiento tales como, empatía o liderazgo vs autoritarismo. La política todavía no lo ha hecho.

Y sea este pequeño esfuerzo de las dos de la madrugada, mi humilde aportación a la celebración de hoy, (¡ya es hoy!).
Feliz Día Internacional de la Mujer.

domingo, 1 de marzo de 2015

Fundación Hay Derecho. Una crónica sentimental.

Fundación Hay Derecho. Madrid 26/02/15

Estaba en el metro mirando nerviosa el reloj. Empezaba a preocuparme porque sabía que necesitaba unos minutos extra para llegar desde la estación de Plazacastilla (así lo decimos aquí, del tirón, con prisas) hasta el hotel que se encuentra en una de las cuatro torres que han cambiado el skyline de Madrid. Una mujer que me dijo tener 70 años se puso a hablar conmigo mientras esperábamos el tren. Me dijo dónde vivía, me dijo de dónde venía, me habló de su nieta a la que había estado cuidando para echar una mano a su hijo, me relató la muerte de su marido en una mesa de operaciones y el nombre del médico que le operó. Añadió, "mira, voy a ir sacando las llaves de casa".
Me dijo todo lo que necesitaba saber para que me ofreciera a caminar con ella por esa parte de arriba de la Castellana. Tenía miedo y por eso preparaba las llaves, para no tener que abrir el bolso en la calle. Me dijo que estaba sola. Pero yo tenía mucha prisa, y no hice más que escuchar, sonreír y salir despepitada según se abrieron las puertas del tren.
Eché a correr con la referencia de la torre en los ojos. Su inmensa escala hace que parezca cercano lo que no lo está. Llegué in extremis, con un mal cuerpo estupendo, pensando si aquella mujer habría abierto ya la puerta de su casa, si se sentiría segura.

Escribo esta pequeña crónica después de haber visto el 1er capítulo, "89.000 niños", de la segunda temporada de Borgen. Una serie danesa sobre política. Una "House of Cards" europea. Me ha impresionado tanto su escala, su cercanía, sus grises y lo difícil y necesario que es cambiar de opinión, retractarnos de lo que nuestra prepotencia y dejadez nos hacía pensar y poner en práctica. Es confortable tener una ideología que piense por ti. Es bastante ingrato tratar de crear un esquema que te obligue a pensar constantemente, pero es la única manera en la que tenemos la oportunidad de progresar.

Y cuento esto, y he puesto esos filtros a la foto de la presentación, porque mientras lo pensaba, decidí que me había hecho mayor (tarde, crezco muy despacio) porque creo que lo realmente revolucionario, es defender a capa y espada los valores del Estado de Derecho.

Durante este acto de presentación varias personas justificaron la necesidad de la creación de este tipo de asociaciones, que han detectado el problema de los tiempos modernos que nos toca vivir, y han decidido involucrarse.
"Cuando la arbitrariedad y la ilegalidad se atreven a levantar la cabeza con insolencia e impudicia es siempre un signo seguro de que los llamados a defender la ley no han cumplido con su deber" R. Von Jhering 
Esta cita forma parte de lo más interesante que escuché esa tarde (con permiso del resto de ponentes) lo dijo Elisa de la Nuez (@elisadelanuez ). Y también dijo algo propio, algo que pondría en un discurso memorable, de esos que cambian el curso de los acontecimientos:

"El poder de las leyes está en nosotros, y no va a estar en otra parte".

Y es que ¡sería tan estupendo cumplir las leyes y poder hacer lo que quisiéramos! (Gomá parafraseando a San Agustín). Sí, tan agradable y liberador, como disponer de una ideología que nos permita eludir pensar y tomar decisiones desagradables.

Decía Elisa, que entre los objetivos de la Fundación, estaría el reconocimiento de esos pequeños "héroes" grises y silenciosos. Premiarles para hacerles saber que no están solos en su defensa por la mejora de las instituciones. También que tratarían de aprovechar sinergias con entidades de la sociedad civil que defienden el Estado de Derecho, favorecer la transparencia, revitalizar el control legal en Ayuntamientos contando con la asociación de interventores y  realizar estudios que aporten datos de valor al debate público y que nos den una perspectiva de cómo es nuestro Estado de Derecho, porque comparando podremos juzgar si nos parecemos a lo que nos gustaría ser, o no.

Me parecen imprescindibles. Me parece que acometerán una tarea necesaria e ingrata. Sé que tendrán éxito. No puedo sino aplaudir su valentía, su constancia y su generosidad. Me considero de aquellos que se beneficiarán de su esfuerzo, y solo me atrevería a hacerles una pequeña sugerencia:
acordaos de la enorme importancia de llegar a la gente.

Y sí, hay sitios donde puedes contribuir a esta hermosa tarea

Tres días (II). El desenlace

Anteriormente en Inquietanzas :)

Allí estaba, entre maestros y personas vinculadas directamente a la enseñanza con mil cosas en común.Yo era como el huevo entre castañas, y eso me hacía sentir absolutamente libre para involucrarme en los juegos como si me fuera la vida en ello y disfrutar sin vergüenza ninguna. No me sentía evaluada por mis pares, sabía que mi opinión o mis actos no influirían en nadie por ningún otro motivo que no fuera el valor que tuvieran en sí mismas, y eso es una gozada. Así que, consciente de que mi disfrute y aprendizaje dependían de ese grado de independencia, hice cuanto estuvo en mi mano para protegerla.

El ritmo frenético, completamente intencionado, se alternaba con momentos de reflexión, una especie de digestión acelerada de lo aprendido.
Una de esas ocasiones fue asistir a una pequeña charla.
Dentro del contexto en que me encontraba entendía perfectamente la clave en la que habló el ponente: era una persona con fuertes convicciones religiosas, pero al comenzar tuvo a delicadeza de advertirnos, que si alguien se sentía molesto por la utilización de la palabra "Dios", la cambiara por "vida" o "naturaleza", como se sintiera más cómodo.
Se me alzaron ambas cejas y decidí probar si aquello era cierto. De esta guisa le escuché y fui tomando notas. Es un buen ejercicio, cansado, pero muy interesante.
Entre mis notas releo cosas como "disponemos de unos segundos para convertirnos en ángeles o demonios, no más",  la necesidad de tener "criterios de discernimiento, para poder integrar cuanto nos sucede y no controlamos", "discernir no nos hace infalibles, simplemente honestos" o la importancia del "deseo" en aquello que quiera que hagamos. Citó a un conocido nicaragüense que una vez le dijo: "[Dios] La vida te hace desear lo que te va a regalar".

Nunca me había planteado el deseo como herramienta de discernimiento, como criterio racional para decidir. Más bien era algo a combatir, por aquello que aprendimos en algún momento de nuestra infancia, algo que se refería a hacer lo que debíamos, no lo que deseábamos.
Algo que nos mataba las ganas de arriesgar y la posibilidad de hacer las cosas de una manera distinta.
En ese momento se me pasó por la mente Damásio: El "mundo exterior" parece ser bastante menos relevante que nuestro "mundo interior", a la hora de gestionar la información.

Mi madre siempre hizo lo que deseó. Mi padre, lo que creyó su deber. Y su hija, pasada la cuarentena acaba de aprender que el deseo es imprescindible para hacer las cosas bien y cumplir nuestro deber.

Y empezaron los talleres. Íbamos a aprender, pero al tiempo, éramos las herramientas utilizadas para el aprendizaje. Es bonito, algo redundante con el propio método del taller al que había sido adscrita -"Desing for change" - que parte del proceso global diseñado en Stanford -  Desing Thinking - y que desarrolla un método que nos permite enfocar problemas cualesquiera, de forma creativa, colaborando y utilizando disciplinas variadas.
Algo así como un plan de entrenamiento que persigue hacer de la "idea feliz" un suceso frecuente.
Enfocada al ámbito educativo, al aula, se organiza en 4 etapas: sentir (entender), imaginar, actuar y compartir.
Os recomiendo que veáis esta estupenda charla TED para intuir las posibilidades.



Todas las etapas son imprescindibles y cada una tiene sus normas y sus herramientas.
Hemos de partir de un problema concreto, algo que queremos cambiar, una necesidad que vemos que no está cubierta, y si no la tenemos, necesitamos un paso previo: mirar.
Sentir, es empatizar, entender lo que ven, dicen, oyen y sienten, los afectados directa e indirectamente por el asunto pendiente.
Imaginar, es una etapa alocada, en la que cada uno de los miembros del grupo comienza a anotar todo aquello que se le pase por la cabeza y que de algún modo, pueda tener relación con el fin perseguido: atacar y solucionar el problema. Es importante no racionalizar, no buscar la cualidad sino la cantidad. Es fundamental, pasarle tu lista al compañero y continuar con la suya, imaginando sobre sus ideas, sin juzgar ni evaluar.
Una vez puestas en común las ideas, se procede a depurarlas, sin dejar de imaginar, y se van filtrando en aras de diseñar una estrategia. Al final, elegimos aquellas que creemos pueden ser efectivas y pasamos a la tercera etapa: ponerlas en práctica.
Hacer: Aplicar esas estrategias seleccionadas, y extraer conclusiones de efectividad. Qué ha funcionado, qué no, qué hemos extraído del aprendizaje e iterar.
Compartir: at last but not least, esta etapa es fundamental, porque como el método es iterativo, la puesta en común de los resultados, documentos y métodos aplicados, iniciará un nuevo proceso en alguna otra parte.

Nuestro ejercicio consistió en enfrentarnos a una situación de desigualdad en el aula. Un grupo variado en sus capacidades, personalidades, razas, niveles socioeconómicos, credos y condicionantes familiares, tan diversos como un aula puede serlo. Pasamos la etapa uno y dos, y para cubrir la tercera, hacer, nos crearon una situación real de injusticia a la que debíamos aplicar las estrategias decididas. Fue durante la cena.
Nos dividieron en grupos. Los del taller "desing for change", debíamos sentarnos en la misma mesa y el resto de los equipos no debían saber nada de lo que nos proponíamos. Ellos serían el prototipo, nuestro aula, los conejillos de indias donde probar si nuestras ideas eran útiles o un fracaso absoluto.
La situación de injusticia, fue una reproducción a pequeña escala del reparto de bienes en el mundo. Cada grupo representaba un continente, el número de componentes iba en función de la población de ese continente, y la cantidad de ingredientes disponibles se le asignaba en proporción al nivel de riqueza. Pero todos tenían que completar la misma tarea: elaborar la cena para 45 personas, un pincho por cabeza, y en el mismo tiempo. Ganaría el mejor pincho, el más sabroso y mejor presentado.

Empezamos a interactuar, nos pusimos frenéticos, negociamos, comerciamos, suplicamos por una lechuga, y llegamos a cambiar besos y abrazos a cambio de una cucharilla, (Asia estaba en poder de todas las herramientas disponibles). Dos grupos se fusionaron ante la imposibilidad, uno de elaborar tanta comida con solo dos miembros (Norteamérica) y la ausencia de alimentos de otro (África). Finalmente, con el único objetivo de conseguir dos bandejas en las que poder presentar los 45 pinchos, Europa se ofreció a fregarlo todo.

Mientras, los del taller de desing for change, íbamos poniendo en práctica las estrategias elegidas con el fin de paliar la desigualdad y fomentar la cooperación.
Así, cambiamos sitios con los de otros continentes y fuimos recibidos, en Europa, con cajas destempladas sin dejarnos decidir nada y acusándonos de mucho hablar y poco trabajar. Por Dios que aquello era una metáfora tan literal, que acabamos gritando que los recién llegados éramos España, Grecia y Portugal. A continuación, enviamos mensajes de apoyo a todos los demás grupos, diciéndoles las cosas positivas que veíamos que podían aportar. Nos consideraron spam molesto ante el rápido discurrir del reloj. Vamos que nos salió de pena, pero los pinchos estaban buenos. En un momento aparecieron unas cajas de pizzas que nos demostraron que los profesores no las tenían todas consigo sobre el desenlace del experimento y habían previsto la posibilidad de que nos quedáramos sin cenar.

Hicimos una recopilación de lo sucedido: todos habíamos quedado impresionados por aquello de los ángeles y los demonios y los pocos segundos para ser una cosa u otra, pero cuando nos metimos en competición, se nos olvidó instantáneamente. En lugar de lograr una cooperación efectiva, habíamos recurrido a lo más antiguo de la historia del hombre para conseguir lo que necesitábamos: prostituirnos (amor a cambio de una cucharilla), suplicar (por favor dame una lechuga que a ti no te hace falta y la vais a tirar) y acabar aceptando un trabajo muy duro a cambio de un salario miserable (dos bandejas por fregar los cacharros de 45 personas).
Y de este prototipo, sacamos conclusiones.

Es curioso cómo a cada persona le resulta más gratificante o difícil una u otra etapa. Hay quien tiene problemas con empatizar, otros con dejarse llevar e imaginar soluciones que consideran ridículas y otros con ejecutar lo ideado. Creo que la fase de compartir lo hecho, es la menos conflictiva.

De aquello me llevé un nuevo juego que poner en práctica con mis hijas, mientras caminamos por la calle. Señalo un objeto y nos damos un minuto para imaginar posibles usos alternativos. Es alucinante la velocidad a la que se sueltan. La segunda vez que lo practicamos, una tapa de alcantarilla podría utilizarse para hacer galletas oreo para un robot y una botella de agua, sería una buena bañera para un hámster.
Con niños esa herramienta funciona de cine, pero con mayores es realmente gratificante descubrir que nunca se es lo suficientemente adulto para perder la capacidad de imaginar sin límites.

domingo, 22 de febrero de 2015

Tres días (I).

Esta historia comienza con un titular en un periódico, la llamada de un amigo para preguntarme sobre el mismo tema (sin haber leído el periódico) y un impulso puesto en práctica, no sopesado debidamente.
Enseñar código a nuestros niños. La imperiosa necesidad de que el día de mañana sean ciudadanos libres, que controlen la información que dan y reciben, que puedan tomar decisiones sabiendo quién y por qué, les suministra los datos. Ser parte del proceso y contribuir a él, en lugar de meros consumidores.
Pero no algunos niños concretos, no: todos los niños, especialmente aquellos en puestos de salida más desfavorable. Intentar evitar la brecha que asoma por el horizonte, que a la velocidad exponencial en que avanzan las herramientas que utilizarán, hará surgir una sociedad de nuevos esclavos, aquellos que no pueden tomar decisiones libres por carecer de acceso al cómo se genera la información, ni contribuir al crecimiento, por desconocer el uso y alcance de las herramientas que les serán imprescindibles. Pensaba en Big Data, en el Internet de las Cosas...
Escribí un mail un tanto histérico, ahora me doy cuenta [ en mi defensa diré que a las palabras de Ramón y Cajal: "Las ideas duran poco, hay que hacer algo con ellas" yo añadiría "poco y cada vez menos, don Santiago ] a Paul, al que había conocido en una charla en los cursos de innovación que propicia la fundación Bankinter en la Universidad de Deusto, en San Sebastián.
Su respuesta me llegó en forma de invitación al "winter camp 2015". Tres días en las que se abre un abanico de posibilidades a aquellos profesores que han sentido la necesidad de cambiar la forma de hacer su trabajo, de llevar a cabo su misión, pero que carecen de herramientas para hacerlo. Una reunión de corazones inquietos y mentes curiosas que buscaban aprender a aprender para poder mostrárselo a sus alumnos.
Acepté instantáneamente. Reorganicé mi trabajo y logré regalarme tres días allí.

El resultado ha sido infinitamente superior al imaginado. No es lo que he aprendido, o no solo, es lo que he visto que puedo aprender, lo importante que es hacerlo y lo fascinante del proceso.
No os voy a contar en detalle, ni siquiera cronológicamente, lo que allí viví, porque sería mucho, porque los procesos no se cuentan, se viven, pero creo que escribiré dos post  - éste es el primero - no para vosotros, los que leéis, sino para mi, para tener donde acudir cuando me olvide.

Yo era un perro azul marino, allí entre tanto maestro. Ellos sabían para qué querían adquirir esas nuevas destrezas, yo solo intuía que necesitaba adquirirlas y confiaba ciegamente en el criterio de Paul.

Y para empezar, vimos este video (ya está disponible la versión 2014, pero da todavía más miedo y vértigo, así que es suficiente con ésta)




¿Qué es INNOVAR?
Crear ideas originales que generan valor de manera sostenible - aquí escucho la voz de mi hermano -, es imaginar sobre las ideas de otros, es crear capital intelectual y es bueno, porque producir ideas que generan valor ayuda a reducir las diferencias entre unos y otros: contribuye al progreso de todos.

Innovar no es producir "inventos". No se produce innovación hasta que las ideas no generan valor. Moverse tampoco es innovar, actitudes que podrían asemejarse a emplear energía para dejar limpia mi casa vs el compromiso de mantenerla limpia.

Es estimulante sentirse, de nuevo, alumno. Es tranquilizador saber que no depende de ningún talento natural, que no es obra de magia, ni territorio exclusivo de algunos privilegiados por la naturaleza que nacieron con un gen ligeramente modificado. Es una posibilidad al alcance de cualquier ser humano. Está en nuestra naturaleza como tales. La creatividad, la capacidad de generar ideas que produzcan valor para nuestro mundo, se entrena.
[ Está en los libros, está estudiado. Tranquilo ]
Pero también es cierto que no podemos esperar a que nuestros hijos lleguen a la vida adulta para convertirse en innovadores, en creadores o investigadores. Hay que empezar a ayudarles a desarrollar esa habilidad desde la escuela, desde casa, desde cada ocasión de aprendizaje. El cómo hacerlo es el quid de la cuestión y para que fuéramos tomado ideas, experimentamos en carne propia algunas de las miles de herramientas posibles.
Pudimos comprobar que un paseo turístico no es lo mismo cuando quien te acompaña, lo ha transformado, cuando ha convertido la visita al edificio de la Diputación Foral de Guipúzcoa en una historia de piratas y el Palacio de Miramar en la alucinante vida de la monja-alférez. O te muestra el valor de una humilde pescatera, que gracias a su trabajo cotidiano limpiando y vendiendo sardinas en la calle, ayudó a crear una de las cocinas más creativas y prestigiosas del mundo.

Pudimos escuchar a Daniel Villanueva en una charla sobre la importancia de trabajar en red. Sobre la potentísima herramienta que es tener un número tan enorme de personas conectadas, sobre la diferencia cualitativa que la cantidad impone.
 Y de ella destacaré dos asuntos que hicieron que se me abriera la boca de par en par, dos innovaciones que no hubieran sido posibles sin tantas personas dispuestas a aportar su granito insignificante de arena y a imaginar sobre las ideas de otros: el "ReCAPTCHA" y la creación del "Servicio al Refugiado Jesuita".

El CAPTCHA es ése código molesto que hemos de rellenar cada vez que realizamos una operación en internet o escribimos un comentario en algún blog, etc. Sirve para demostrar que somos humanos y no robots que anden a la caza de contraseñas para, por ejemplo, enviar spam. Rellenar los captcha, lleva millones de horas, cada día, a nivel mundial. Un tiempo perdido, pero imprescindible.
Pues a alguien se le ocurrió que esa necesidad de probar nuestra humanidad, esa habilidad que nos es única, podía redundar en nuestro beneficio un poquito más allá. Voilá! el ReCAPTCHA. Ya no solo escribimos unos números y letras aleatorios que aparecen en una imagen, ahora además, escribimos una palabra que aparece borrosa, distorsionada o tachada. Y lo hacemos con un nivel de acierto altísimo. Esas palabras proceden de textos que los algoritmos no han sido capaces de digitalizar. Así, cada vez que nos definimos humanos, contribuimos a la mejora y digitalización de textos que de otra manera no hubiera sido posible.
Alucinante.
No lo es menos la iniciativa del padre Arrupe, cuando a finales de los años 70 asistió espantado a la tragedia de los "Vietnamese boat people" - nuestro Lampedusa y los refugiados sirios - y siendo general de los Jesuitas, envió un fax a todos los superiores de la Compañía, instándoles a movilizar a la sociedad civil, eclesial, y gobiernos, para extender el derecho de asilo y proveer ayuda financiera.
Este fax

movilizó una red de personas por todo el mundo, y desde cada rincón del planeta respondieron, con sus ideas, sus particularidades, soñando sobre las ideas de otros, para crear el Servicio de Atención al Refugiado férreo defensor de los Derechos Humanos, allí donde sea preciso.

Cosas como éstas me mostraron, pero quizás lo más interesante fue que en ese ambiente, se propicia el roce entre personas inquietas, dispuestas y curiosas.
Estuve en talleres y me sorprendí de mis reacciones - no siempre para bien - y de las de mis compañeros. Creo que todos quedamos sorprendidos y preocupados, pero lo que más me impresionó, lo que siempre conservaré, no porque lo recuerde, sino porque me transformó y por lo tanto ya forma parte de mi misma, fue una conversación en el hall que duró 1 hora.

Entendí por qué los humanos buscamos la felicidad como fin último de nuestra existencia. Intuí lo profundo que ese camino podía ser, y hasta qué punto dependíamos unos de otros para lograrlo.

Lo demás, os lo contaré otro día.

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